Hasta luego, Festivalito
'Lástima que terminó el Festivalito de hoy', canturreo por lo bajo frente al disputadísimo ordenador único, como el Anillo, del vestíbulo del Hotel Marítimo. En apenas dos horas subo en el Binter que me devuelve a la Isla Redonda y me acabo de despedir de la Isla Bonita con un tanganazo de quesillo casi mortal de puro delicioso orgásmico en la acogedora arepera El Encuentro, situada en la Alameda de Santa Cruz.
Me despedí también, pero con un rezado faltón impertinente del dueño de los perros-alarma, en pasando frente a su puerta; compré dos bolsas de dulces típicos a repartir entre Internet y Cultura; eché dos postales al buzón del hotel y ahora me repantigo en uno de los sillones del hall con Ácido sulfúrico y la cámara a la vera, a esperar por alguien que me lleve al aeropuerto.
Antes ya me despedí de Aitor, Quique y Rebeca, de Anu, de Lorena, Virginia y Pepe Julio, de Laura, Mercedes, Ainhoa y Alvar, de Jaume, de la organización, de los pasillos propicios a la emboscada fílmica, de la Avenida Marítima oscura bajo los nubarrones y el mar azul tenebroso, de la lluvia repentina, de las fiestas que nunca gozaré y del papel que nadie me dio ... si exceptuamos a Saray Domínguez, que me dejó ejercer de muerta sobre el capó de un seat 127 aparcado a la puerta del hotel, con un cadáver cubano al lado.
Lo cierto es que me voy con una sensación agridulce.
Aun siendo pequeño y familiar, el Festivalito es una explosión de actividades, un pulpo de celuloide que extiende sus tentáculos dementes sobre toda la isla. Es una tarea homérica la de centrarse y entra en la categoría de lo imposible el disfrutarlo plenamente o, para empezar, el deshacerse de la molesta impresión de que te pierdes mil cosas y no estás donde debieras en ningún momento.
Lo cierto es que durante mi breve corresponsalía palmera me centré en presentaciones, entrevistas en vídeo y películas de la sección oficial, así que las proyecciones en otros lugares que no sean el Teatro Chico o la plaza de Santo Domingo, las copas en el Sputnik, la mayoría de los rodajes, las excursiones a otros municipios y el Tour Edad Dorada se convierten en mi personal imaginario en realidad paralela y mito.
A pesar de eso y de gastar suela entre Correos y la Alameda durante todo el día, agradezco a este viaje el descubrimiento de los crepes de El Encuentro, rellenos con carne mechada y queso amarillo; los helados caseros exquisitos cerca del Teatro Chico; los alaridos nocturnos y las carreras por los pasillos; el fin de semana más o menos silencioso; el tiempo para la lectura y la escritura; mis pocas películas visualizadas y las menos aún cañas nocturnas hablando de cine (chico, pobre, átomo, de guerrilla) y periodismo.
A ver si es posible repetir ... y si es posible salir de Santa Cruz y saber lo que esconde esta isla misteriosa, plegada en mil dobleces e intensamente verde, en muchas ocasiones futuras.



Comentarios
Buen trabajo, hermosa. No sé cómo te lo haces, pero eres la locomotora de los periodistas multimedia.
Confiésalo: tú no duermes, ¿verdad?
Publicado por: Esther | 27 de Junio 2007 a las 07:51 PM
¿Cómo dormir, hermosa, con dos perros alarma y veinte directores enloquecidos rodando las 24 horas del día por los pasillos? Es imposible ;)
Besito, que te veo dentro de un rato.
Publicado por: Angie | 28 de Junio 2007 a las 01:03 AM
Ayer,jueves, te perdiste una presentación de libro maravillosa. La escritora se llama Silvia García y es autora de tres libros. Uno de ellos, El mundo está lleno de sorpresas, es de microrrelatos y te lo ha dedicado por mi intermedio. Verás como te gusta. Por cierto, apenas cuesta cinco euros y se vende en la librería del Corte Inglés. Lo digo por si alguien más se anima....
Publicado por: Dolores Campos-Herrero | 29 de Junio 2007 a las 12:16 PM
Angie... enhorabuena por el currazo que te has metido.
Lo siento, pero no hemos encontrado más reporteras guapas, multitarea y multimedia, por lo que creo que éste será el comienzo de una laaaaaarga vida en común.
Un día de éstos, les preparo una cita a ti y a Txemita, que es el otro reportero dicharachero del barrio canaria-sietero que se ha ido ahora al Aguaviva. jajajjajja
Por cierto... ¿qué talla de gabardina te podemos comprar? juazz
Publicado por: Sergio (avatareño mayor) | 29 de Junio 2007 a las 04:00 PM
:(
Lo siento, Lola. Salí tarde del trabajo y últimamente me pierdo todas las presentaciones y todos los actos culturales.
A ver si nos vemos pronto con una cañita en Santa Catalina, por ejemplo, y conectamos de nuevo mientras escuchamos a Rippingtons, por ejemplo, que ya sé que soy una perdida. Y veo el libro de Silvia :)
Sergio: Gracias por el mensajito. Para la talla de gabardina, por supuestísimo la XS :P
Publicado por: Angie | 29 de Junio 2007 a las 09:38 PM