Por un Parque Temático croata
Medito alguna forma de celebrar doscientas entradas en este blog dentro de nada y pido consejo a Nenito, ese experto del cibermundo. Le propongo un test un tanto surrealista sobre las Cartas a Sinaja, que fue mi primera idea, pero me aplasta el "¡ombliguista!" que me suelta Yeya y dudo "¿Meme?", le pregunto a mi sabio, pero él ya se ha embarcado en el diseño de un premio para lector avanzado: una cena con protagonistas de este-su-blog, como Yeya, Elsa, el Hombre y él mismo. Los ojos se le iluminan, dementes, tras sus gafitas y se le eriza esa cabellera espelusada que tiene.
La cosa es que me acabo de dar un paseíto por el mundo meme según lo entiende Wikipedia y me recuerda a aquellos dos párrafos incomprensibles de Castells, Manuel que tuve que leerme hace diez años. Tenía que escribir un ensayito en la JMK, mi escuela en la Universidad de Estocolmo, sobre las quince primeras páginas de su The Rise of the Network Society.
Acabé empantanada en la primera línea y deseando escacharle todas las falanges al tal Castells para que jamás volviera a garrapatear una letra.
Me dice Nenito que el meme tiene un significado algo menos trascendente en la blogocosa, aunque lo que le pone es el test y salir de cañas con Elsa, esa mujer subtropical de cadera fácil y ojos lascivos. Por otro lado, Esther afirma que odia las memes y si se me ocurre, me borra de la agenda.
Dudo y hace calor.
Parece ser que si intentamos encender el aire acondicionado en Cultura hay posibilidades de que produzcamos una humareda que deje chicos a los últimos días de Pompeya.
La cabeza la tengo un poco de aquella manera, entre las obras, los dos teléfonos por cabeza más móvil de esta redacción y la huelga de los de Televisión Canaria, que resuenan como un espectáculo de Mayumaná bajo el balcón apuntalado durante toda la tarde.
Hay una mosca pejiguera que hace acrobacias junto a mi oreja y se estampa de vez en cuando contra la pantalla. No sé si el DKV está pasándole por encima al Granca como una apisonadora. El Hombre me deja por el fútbol y Diego está tecloso por teléfono por culpa de una vacuna.
Así que creo que me marcho ya de este Sebadal tristón de viernes por la noche, dejando a Yeya con su historia de las campanas de Vegueta, y seguiré meditando sobre la celebración de las doscientas entradas entre párrafos de Nos dejaron el muerto (¡empezado hoy! ;) este fin de semana.
Se admiten propuestas.
Imagen de Gerardo Montesdeoca del concierto de campanas del Día del Museo en Las Palmas de Gran Canaria.



Comentarios
Osye, que para la reserva en el Marutegui tengo que concretarles el día y el número de personas....
Publicado por: Netito | 19 de Mayo 2007 a las 12:37 PM
¿Y si nos vamos a un mitin del Psoe, que ofrecen birras a cincuenta céntimos?
Digo, la bebida pone amistosa a la gente y el periódico no paga esto ;)
Publicado por: Angie | 19 de Mayo 2007 a las 09:17 PM
Pues sí. Toca fiesta. Cuando cumples años, te sientes pochita. Piensas que el tiempo ha pasado en balde. Una se pone mimosa y necesita comprobar que no está sola, que tienes gente que te aprecia. Supongo que con tus 200 entradas te pasará algo parecido. Tantas palabras bien hiladas en los pocos ratillos libres que te quedan, tantas tribulaciones compartidas, tantas ruedas pinchadas, tantos disgustos de la Loba, tantas babas sobre Dieguito, tanta constancia y tanta intimidad aireada con frescura no pueden haber caído en saco roto. Así que yo, convertida en personaje por obra y gracia de tu ingenio, juro por mis hijos (que no los tengo) que te mereces una "orgía balcánica" para salir del trance con las pilas cargadas y así poder regalarnos mil entradas más. ¡Ea! (Y que sepas que nunca escribo comentarios, porque, aquí donde me ves, soy más tímida que Netito y me da mucho corte.)
P.D.: Según mis fuentes más dipsómanas, los cubatas socialistas están a un euro. ¡Ah! Netito no uses a Angie como excusa. Si quieres ir de cañas con Elsa, invítala. ¡Ya!
Publicado por: Ultraviolet | 20 de Mayo 2007 a las 03:06 PM