« Hace calor, hace calor | Inicio | Un perinqué se balanceaba ... »

Sarkozy, Kate Moss y las elecciones

Creo que las elecciones empiezan a afectarme. Anoche soñé que estaba invitada al enlace matrimonial de Sarkozy ... con otro hombre, que además era clavadito a Alejandro Morales, sólo que achicharrado a cachos por algún extraño defecto de la máquina de rayos uva. La boda se celebraba en un Nueva York de bolsillo, donde había un FNAC en el que me deseuraba alegremente, incapaz de contenerme en la sección librería. Además, me puse un modelito estupendo para la ocasión, aunque mis canillas parecieran las del Hombre Lobo, gracias a la falta de cera en ellas ... Sin embargo, hasta la renuncia a la depilación se convierte en tendencia cuando eres la mismísima Kate Moss.

Los sueños son surrealistas en cualquier caso, pero en el mío tienen además un componente de masoquismo difícil de digerir, tirando a muy amargo.

En mi sueño erótico más avanzado, tenía en el catre al mismísimo Figo (que no Viggo, desgraciadamente). Sin embargo, una situación tan prometedora se fue a pique porque, en primer lugar, el morenazo estaba vestido y en segundo, cuando echaba su cuerpo serrano sobre el mío y empezaba a comerme los besos, apareció mi madre sobre su hombro, inquisitiva y silbando que qué estábamos haciendo. Estupefacta, le contesté que hablar, en vez de ladrarle que saliera de mi sueño inmediatamente y arrancarle la camiseta a mordiscos al portugués. Ahí pereció el sueño erótico, con mi madre tumbada en la cama junto a nosotros y conmigo desagallada y sin poder rozarme con Figo.

Cuando entramos en la categoría de los sueños eróticos, los míos no tienen precio.

He soñado que caía entre mis brazos el hombre de turno para decirle que tenía que irme a trabajar y dejarlo botado después del primer tiento. He soñado que era Doris Day, fulgurante rubia platino, en una película de Rock Hudson en la que él se escapaba con otro maromo. Jamás he llegado en sueños más allá de cuatro picos y un abrazo. Soy única a la hora de destrozarme la vida onírico-sentimental.

Y creo que ahora, por culpa de esa Yeya fatalista, convencida de que cualquier hombre interesante que aparezca por las cercanías tiene que ser, por fuerza, homosexual, proliferarán Alejandros Morales y Rocks Hudson en todos los recovecos de mis sueños. Junto a Pepa Luzardo y Soria, los fijos en la campaña de inauguraciones, presentaciones y otros estropicios desde hace meses, intentando colarme a un Luis Miguel mulato y de sonrisa fosforescente bajo la sábana.

Ays.


TrackBack

URL del Trackback para esta entrada:
http://www.canarias7.es/blogadmin/mt-tb.cgi/530

Comentarios

  • "... donde había un FNAC en el que me deseuraba alegremente"

    Ufff.. menos mal. Pensaba que sólo me pasaba a mí... fiuuuuu!

    ;)

  • Saulo: En mis sueños se repiten situaciones de la vida real que me traen por la calle de la amargura. A saber, "deseure" en FNAC y otros comercios similares, retrasos absurdos para llegar al trabajo y (antes también) vida sexual inexistente ;)