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Hace calor, hace calor

El verano me atropelló esta tarde, con cuatro escupitajos de fuego solar en los cachetes, a la puerta del Estadio de Gran Canaria. Paseando entre las colas de luismiguelfílicos que se torraban como calamares de feria y con Josefa Luzardo a cuatro pasos, primaveral perdida entre la gente sudorosa. Algunos le silbaron; otros cantaron su nombre por traerles al Sol y le prometieron un diluvio de votos.

Ésa fue mi tarde, escuchando de fondo una ranchera cargada de vientos y con el chorro de voz de Luismi Rey entretejido en ella. Eso y escribir y reescribir un texto mínimo pero con truco sobre la antítesis de Michael Jackson, ese bolerista que da miedo, con la piel cada día más requemada y los dientes de un blancor de anuncio de lejía.

Después, Rojo sobre negro, presentado en Ámbito Cultural.

Llegué tarde, pero eso no me libró de tener que agarrarme al micrófono y decir cuatro cosas, situación en la que me embarcó la muy criminal Eduvigis Hernández en cuanto traspasé la puerta de la sala. Como siempre en estas tesituras, entré en bloqueo mental y dije poco y mal: agradecer a Anroart, Jorge y Lola la confianza y el libro ... Y dejar fuera de los agradecimientos al trío de conspiradoras formado por Berbel, Eduvigis y Macarena Nieves Cáceres, que montó el proyecto, y, por supuestísimo, a los otros dieciséis autores del libro, mi primera incursión fuera de la autoedición y con compañeros de letra reconocidos. Escritores profesionales, en fin, al contrario que mi persona.

Al finalizar la presentación, me encaminé con Alfredo, amigo al que no veía desde hace semanas, a tomar un café en una terraza del Monopol y ponernos al día de nuestras respectivas vidas. Y entre buche y buche mensajeé al Hombre, separado de mi persona por los treinta y pico kilómetros que distancian a Vecindario de la capital y por sus meticulosas duchas de horas, y al Hermano, al que se le escapó el baifo triscando por Las Mesas y que se quedó en casa, practicando el encadene de bas con Diego y sin recordar nada sobre una presentación literaria.

Ahora regreso al hogar familiar, con mi copia de Rojo sobre negro para devorar. Voy por la página 136, margullando en los primeros párrafos del crimen de la infame Eduvigis Hernández.

En la televisión (TCM Clásico), proponen para más tarde un dramón de los de rompe y rasga, Con él llegó el escándalo, así que me automedico con unas cuantas páginas de truculentos asesinatos antes de echarle el ojo a las broncas conyugales de Robert Mitchum y Eleanor Parker.

Espero mantener los ojos abiertos hasta mi escena favorita de la película, cuando un George Peppard más apetitoso que una casita labrada en Mars delight, le dice a Libby, mujer recién estrenada y embarazada de su hermanastro, que si se queda a su vera en la cama no va a ser sólo para velar su sueño.

Una de mis escenas de amor favoritas de todos los tiempos, junto con el revolcón de Gary Oldman y Winona Ryder en el manicomio de Drácula y otra vez un jovencísimo y repeinado George Peppard, seduciendo a la adorable Holly en Desayuno con Diamantes, por ejemplo.


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Comentarios

  • Me encanta esa película. Además, estoy enamorado de su banda sonora y no la encuentro por ningún lado. Solo Moonriver, que ya es bastante.

    También me enamoré de Audrey Hepburn en Vacaciones en Roma y en Charada. Y de Katherine Hepburn en Historias de Filadelfia, La Reina de África o La fiera de mi niña, por ejemplo.

    Por no hablar de La Tentación vive arriba, Con faldas y a lo loco, Cómo casarse con un millonario, Los caballeros las prefieren rubias, Bus stop... Simplemente, Marilyn

    ¡Ay! Creo que me equivoqué y tendría que haber nacido unos 30 o 40 años antes ;)

  • Ruymán, para eso tenemos Amazon ;)

    Snif, yo siempre lloro cuando van a buscar a gato al callejón (negaré haber escrito esto). Y no se me olviden de El Apartamento...

    Pero lo de nacer en los 60 no mola. ¡Aún faltaban casi 20 años para estrenar La Guerra de las Galaxias!

  • Yo lloro cuando Marianne se coge una pulmonía en "Sentido y sensibilidad" y su hermana, la sensata y responsable Elinor, le pide que no la deje sola. Y he visto la película cien veces.

  • Netito: Gracias por lo de Amazon. Estaré toda la noche flagelándome; no sé cómo no se me había ocurrido. Será que me gusta manosear los discos antes de comprarlos.

    Puestos a no olvidar, se me ocurren, además de El Apartamento, Cuando llegue septiembre, ¿Qué ocurrió entre mi padre y tu madre? o El Crepúsculo de los dioses (que, por cierto, tengo pendiente).

    Y, por supuesto, Arsénico por compasión, con la que lloro, de risa, cada vez que la veo. Y creo que van cinco o seis veces.

  • Cary Grant, para mí, el hombre más seductor de la historia.

    Y Burt Lancaster y Steve McQueen, los que me quitan el hipo por la carga erótica que les veo. Me hipnotizan como una mangosta a una cobra.

    Parezco una abuelita, pero ya no existen hombres así ;)