El retorno a la realidad
Finalizó la Feria del Libro, ponen Me llamo Earl en la tele y la lavadora tiembla, brinca y espumea con la mitad de mi ropero dentro. Intento fijar una melodía de Mika en el móvil sin éxito, al tiempo que me entero de que la Loba parece estar lobeando por ahí, en la falda de Olivier Martínez en concreto. No sé qué opinará el Carita de Guanche al respecto.
Algo más descentrada que de costumbre, dejo Reincidencias temporalmente para sumergirme en Rojo sobre negro, colectiva del género negro en relato breve, canario por más señas (si exceptuamos a Care Santos). Este fin de semana releí con placer a Aitor Guezuraga y me encontré con el asesinato de Alexis Ravelo. Ahora estoy a medias, en plena investigación de un doble homicidio con Luis León Barreto.
Mi inmersión en el crimen coincidió con un bucólico fin de semana en El Chorrillo de Tejeda, salpimentado con un par de manos de zanga a la sombreada paz del centro social; una relajante sesión de arranque de hierbajos y recolecta de nísperos y duraznos verdes, en combate mortal con la mitad de la población avispa tejedense; una rociada de agua fresca de manantial entre ciruelos y un par de lambuseos a la Mamma. Arriba, mis padres, sus amigos, mi Hermano y el Hombre, además de varios guiris perdidos, gracias a un mapa que indica -en un ejercicio de ciencia ficción admirable- que desde El Chorrillo se puede pasar, vía carretera, hacia La Aldea.
Poco más hay que decir del fin de semana, esfumado entre lecturas, trabajo, charlas familiares sobre las elecciones y la frase para recordar del Hombre, con cara de sorpresa al examinar mi cadera exhuberante y los botones que no logran aprisionar esa barriguita que encandilaba a Maria de Medeiros en Pulp Fiction... "No estás gorda, pero la ropa no te entra".
Renegando mentalmente del chocolate, el Supermanager y Clive Cussler, me dejo caer en la cama, arrullada por la lavadora que no cesa. Mañana, Matasombras. El martes, Ámbito Cultural. El miércoles, Pactum. Y, en algún momento, una buena siesta post empacho de nísperos, sin borracho matraquillento glosando sus penas bajo la ventana.
pd. Felicidades a la madre primeriza denominada Noe, por cierto, y a Diego. Felicidades, por extensión, a todas las madres del Universo.



Comentarios
Ey, ese de Clive Cussler me lo he leído! ¿Es ese en que Dirk Pitt tiene que investigar un misterioso misterio cuya clave se encuentra en un objeto dentro de un barco/tren/avión/cabina de teléfono hundido en un lugar inaccesible y que desemboca en un increíble descubrimiento histórico? ;)
Las frases del Hombre son geniales. Se las voy a copiar.
Publicado por: Netito | 7 de Mayo 2007 a las 10:44 PM
Dirk y submarino se relacionan en mi mente, junto con algún lío histórico. Pensé que era malísimo y no pude terminarlo, así que no puedo ser más precisa :(
Y si se te ocurre decirme que no estoy gorda pero la ropa no me entra, te rompo las gafas, amenazo >:I
Publicado por: Angie | 7 de Mayo 2007 a las 11:28 PM