El Libro Canario según Berbel
En cuanto a la escritura de mujeres, creo conveniente decir que, a pesar de estar consideradas, durante siglos, de nivel "inferior" (machismo y paternalismo generacional) a la hora de publicar de la misma manera que lo han ido haciendo los hombres escritores, existe un inconveniente añadido en nosotras: Canarias. La geografía siempre ha marcado una enorme distancia con los mejores centros editoriales, distribución y publicitación. Si ya de por sí ha sido difícil para los hombres, para las mujeres se duplica.
Existe un excelente artículo de Sabas Martín (publicado hace unos seis meses) en donde realza la escritura de las mujeres canarias (poetas) respecto al resto de las escritoras de lengua hispana en los últimos tiempos.Pero si además de mujeres y canarias tenemos la suerte de haber entrado en este desarrollo literario actual en el que nos han inscrito, ahora faltaría tener en cuenta todo lo referente a las ediciones. Afortunadamente hemos pasado de pequeñas editoriales subvencionadas por instituciones en donde la mayoría de los productos se quedaban en los almacenes (Anroart es el mejor ejemplo de apuesta por la edición, difusión y publicidad de nuestros libros, además de la gestión de Ediciones del Gobierno Canario).
Sigo creyendo necesario una gestión regional aún más fuerte, un riesgo mayor que deberían hacer las instituciones. No sólo que los libros se publiquen, se conozcan y lean aquí -en nuestras islas- sino que en todos los países de lengua hispana se puedan obtener, se presenten en las mejores ferias y se difundan en todos los medios posibles. No creo que sea muy bueno quedarse conforme con la edición. Un libro no es nada si no se difunde. Tal vez (en mi pésimo conocimiento de comercio y negocio) sería conveniente que las instituciones no se dedicaran -como hasta ahora- a subvencionar ediciones, sino a mediar y subvencionar la distribución. Pagar más por que se venda fuera, premiar la distribución. Sacar los libros y apoyar a las editoriales que lo hagan. El trabajo es doble pero, el rendimiento es más efectivo. ¿De qué sirve hacer un producto si no es para su consumo? ¿De qué sirve tener editados cuarenta libros si no los conocemos sino nosotros?
Se necesitan: espacios principales en los escaparates de nuestras librerías, espacios especiales en las bibliotecas de los colegios e institutos, salas de literatura canaria en las bibliotecas municipales de otras regiones de nuestro país y de otros países (como ocurre en la biblioteca Nacional de la La Habana de la que yo soy miembro colaborador de la Sala Canaria "Leonor Cabrera"), registro de nuestros libros y difusión en los institutos Cervantes, páginas webs y cualquier otro tipo de proyección de nuestra cultura.
Existen en la actualidad un buen listado de excelentes poetas y narradoras, escritoras que no tienen que estar midiéndose a cada rato con otras, que parece que seguimos con el pensamiento absurdo que todo lo de fuera es mejor por el simple hecho que es de "afuera". Ni el ombligo del mundo ni el complejo de inferioridad, los extremos nunca fueron buenos.
Y sobre todo, animar a las jóvenes a que se sacudan el polvo, a que estudien, se preparen y logren obras de calidad y puedan proyectarse. Escribir es parte de la vida, progresar es necesario.


