Criterios morales
Después del trabajo y en la tarde-noche de ayer, pasé por la casa de Hermano a lambusear a Diego, ese chiquillo de ojazos azules que ya se pelea fieramente con el gateo sobre la colcha de sus padres, metido en un pijama estampado con bichos, babeando y con el pelo revuelto.
Por el camino a casa de mis padres, después de dejarme enchumbar por ese pequeño y desinquieto sobrino que tengo, escuchaba a The Killers con I got a soul but I'm not a soldier, una canción que me encanta, me pone de un humor excelente y además, cierra Matador, una película que a mí me resultó tierna y sorprendente, con un Pierce Brosnan fascinante y un Greg Kinnear que saca lo mejor de él.
Matador es la típica película que dudas en rescatar del videoclub y que alquilas sin saber bien qué esperar, para descubrir que te deja un buen sabor de boca y un rastrojo de sonrisas cómplices en la cara. De Matador me cautiva especialmente, además, que los criterios morales se desdibujan un poco: el mundo no es blanco y negro, como Bush proclama; deseas que maten a alguien y un sicario sin escrúpulos demuestra que tiene mejor corazón que algunos clérigos canonizados por la iglesia católica.
Eso de los criterios morales es algo que me llama la atención, sobre todo, en el día en que extraigo la primera propaganda electoral del buzón.
Porque -personalmente- sí que considero que hay que votar en base a algo tan rimbombante como los criterios morales, pero también pienso que ese término hace referencia -normalmente- a cosas que a mí no me parecen cuestión de moral.
A mí, por ejemplo, no me cuadran en la categoría de moral los matrimonios homosexuales, algo que creo una cuestión personal entre dos, y considero que algo realmente moral -en mi humilde opinión- es la actitud de un político frente a la inmigración, por ejemplo.
Hoy no puedo dejar de pensar en esos arzobispos que pidieron el voto veladamente para el PP (que se niega en redondo a más regularizaciones, condenando a la explotación y la ilegalidad a más seres humanos que están llegando a las Islas) y abiertamente para Democracia Nacional y la Falange (partidos racistas, xenófobos y contrarios a la dignidad de tres cuartas partes del mundo).
Hoy tampoco puedo dejar de advertir que lo que yo denomino criterios morales y lo que los demás entienden por ello, no coinciden. Y, finalmente, advierto que mi moral pasa por el respeto a los derechos humanos y la libertad de los otros y la de los arzobispos ... es un misterio para mí.


