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De celibatos y autoayuda

Acabo de llegar de la Feria del Libro, de hablar con la psicóloga, maestra y escritora Susana Güzner, activista feminista y lesbiana por más señas. Un día flojo, con su solajero amable justo hasta la hora del almuerzo, a ritmo de timples y chácaras bajo los árboles de San Telmo y en el que te das cuenta de que la feria queda muy lejos de las de Madrid, Málaga u otras ciudades hispanas. Por más que el presidente del gremio de los libreros, Francisco Sarmiento, la ascienda a segunda del estado. Por más que la terraza del Kiosko Modernista invite a considerarse en el paraíso, con un cortado a la vera y un señor con puro perfumando las sombras bajo sus enormes parasoles de tela blanca.

Un breve paseo entre las casetas hoy y sólo encontré un muestrario de títulos que me convenciera: el de la Cafebrería Esdrújulo, donde se unen compromiso social y político y clásicos. Los demás, puro manual de autoayuda, bestseller , bobería romanticona y paja, sin ningún interés. O sin ningún interés para mi criterio.

Moebius también hacía la diferencia, con dependientes dicharacheros que te dejaban sobar un peluche por dos libros adquiridos y una buena variedad de cómics, incluidos Spiderman y 300, por supuesto. Codiciosa a la par que nostálgica, guardé un recopilatorio de Carlitos Brown, el amigo de Snoopy, para llevármelo a casa y recordar mi infancia un día de virus de estómago en el futuro.

Lo cierto es que es una suerte que no encuentre más cosas de interés en la feria o mis números rojo-sangre se convertirían en números rojo-carne-hueso-y-tejido vital y saltarían las alarmas cuando cruzo las puertas de cualquier oficina bancaria.

Mientras me tomaba mi cortado post-paseo, pensaba que -si somos lo que leemos y leemos lo que compramos y si las librerías exponen en sus puestos lo que compramos- las mujeres de esta isla -lectoras y compradoras de libros habituales- necesitan una sacudida firme por los hombros para que cojan tino. Para que regalen sus copias de Bucay, Steele y Dan Brown y empiecen a tener un poquito más de sentido común y buen gusto a la hora de escoger lectura.

La mente se me escapó hacia otras cosas y también pensé en Guillermo de Inglaterra, recién separado de Kate Middleton y al que intentan juntar con otra muchacha a las dos semanas de estrenar soltería.

Yeya me decía ayer que -según los sexólogos- no es normal que alguien sea célibe durante mucho tiempo. La gente que practica la abstinencia tira a extraterrestre y mal vista.

En mi humilde opinión, el sexo se está convirtiendo en otro bien de consumo de la sociedad moderna. Igual que la literatura, en concreto, y la cultura en general. La gente ya no sabe por qué es bueno intercambiar fluidos con otro, leer o ir al teatro, pero lo hace ... probablemente, por tener algo de que hablar, supongo.

Sin embargo, opino que si hay gente que cambia sexo por armario lleno de ropa nueva, también hay mucho abstemio vergonzante que miente en las encuestas, inventado una vida sexual orgásmica y variada. Por tanto, los años de sequía de la carne no me parecen raros, por más que las estadísticas y los sexólogos nos digan lo contrario. Ni malos para la salud mental.

Como mucho ... no están de moda, igual que los clásicos de la literatura o las compañías de teatro de repertorio.


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Comentarios

  • Yo creo que el sexo está sobrevalorado en nuestra sociedad....

    Bueno, supongo que dependerá de a qué casa de citas vayas, también...

  • "En mi humilde opinión, el sexo se está convirtiendo en otro bien de consumo de la sociedad moderna. Igual que la literatura, en concreto, y la cultura en general. La gente ya no sabe por qué es bueno intercambiar fluidos con otro, leer o ir "
    ¡Ahí, ahí! Muy cierto. Esta sociedad hipersexualizada le ha sustraido su sentido a muchos de nuestros actos, sexo incluido, transvásandolos a la categoría de consumo. Excelente reflexión.
    Y excelente la mención a la única escritora internacional que nos honra con su residencia en la isla, Susana Guzner. Es un lujo que se aprecia poco o nada, teminará yéndose, como lo hacen la mayoría de talentos canarios de nacimiento o de adopción. Sería una gran pérdida. Pero, ay, esa envidia autóctona y tribal que no perdona...

  • Palabra por palabra muy en sintonía con el comentario de Angie, con respecto al sexo y su apostilla sobre Susana Guzner, gran escritoria y gran articulista también.

    La Feria del libro fue un desastre, seamos sinceros. Pero no es achacable al público: unas pocas casetas vendiendo lo mismo que se consigue en cualquier otro momento, y las clásicas presentaciones autóctonas con l@s autor@s cobijados por familiares y afines...

    ¿Hacia donde donde va la cultura canaria o "made in" Canarias? La encuentro chata, dormida, aburrida,insustancial, siempre el mismo grupito de "iluminados" mirándose el ombligo...
    El último que se vaya que apague la luz, por favor.