Una insomne malicia
Mi padre acaba de encaminarse a su cama, pálido y haciendo unas diminutas y vacilantes eses en sus alpargatas de andar por casa. El virus de estómago ataca de nuevo y la tarta de mango y violeta Neketan se encamina hacia la nube del agüita amarilla de Los Toreros Muertos, entre pulpos y aguavivas. Vacío y con la tripa plana, además de insomne, se conecta ahora a los informativos, resoplando sobre su bigote canoso casi sin fuerzas.
En el trabajo, Yeya moquea tras su ordenador, con los ojos convertidos apenas en dos ranuritas y abonada al estornudo en serie. Neketan está fañoso. Victoriano, algo flojo. Laura, de baja. Carrasperas, toses, un sonarse contínuo entre tecleos furiosos, ... la redacción parece una reserva para tísicos, donde todos opositamos a Marguerite Gautier o la bohemia Mimi, a punto de escupir pulmones y vida a pie de la impresora.
El tiempo está raro, revuelto, tramposo. De repente, el solajero te aplasta contra el piso y, al minuto siguiente, un ramalazo de aire polar te petrifica los pezones y las nubes emploman el cielo. El mar es puro acero y revoltura, una masa de agua oscura y amenazante o un remolino permanente de aguas aturquesadas y verdosas y espuma, dependiendo de los colores de ese mismo cielo. Los turistas novelerean entre las obras con los calcetines en la mano y las chanclas exponiendo sus ñoños blanquitos a la hipotermia.
Y yo, siento un dolor de cabeza que se me cuelga de la frente en cuanto traspaso la puerta de la redacción, un malestar indefinido, un mordisco en los riñones ... y temo que la maldición del virus de estómago vuelva a vaciarme en el baño un día de estos, entre tanta epidemia galopante y ventolera repentina.
Cruzo los dedos para seguir en pie hasta el sábado y disfrutar de la presentación de Rojo sobre negro (Anroart) en la Feria del Libro. Y para que Diego siga sano, para que empiece el verano definitivamente y para que un rayo de sol se digne a caramelizar mi piel, taparme las ojeras y curarme de todos los males.
Sólo sueño con eso: un rayo de sol y un poquito de sosiego.


