Spam con piernas
En esta época pre-electoral que se nos viene encima y entre ruedas de prensa que tiran a mítines y otras desgracias, sólo temo la llegada -que se aproxima inexorablemente- del típico militante pidiendo voto puerta por puerta. Atesoro sobres de tila en casa y paciencia para superar la crisis segura. Y medito la posibilidad de electrificar el timbre o poner zanjas en el zaguán y emboscar detrás un par de doberman sedientos de sangre.
Los militantes -como los miembros de algunas sectas- me parecen mensajes spam hechos carne y con el dedo conectado al portero electrónico de indefensos ciudadanos como yo misma. Ganas me dan de explicar tanto a proselitistas políticos como religiosos por dónde pueden meterse sus pines y sus folletos explicativos de los detalles del Juicio Final.
Sé que son unos mandados y que no hay que cebarse en ellos, pero a Viggo Mortensen pongo por testigo de que -igual que Dolores Campos-Herrero- tengo poca paciencia con los alargadores de pene, los secretarios de dictadores centroafricanos, los vendedores de Paraísos y, en general, quienes intentan jincarme algo que no quiero o necesito. Sobre todo, en temas que me parecen tan personales e intransferibles como la política o la religión.
Difiero de Lola en mi relación con los camareros, sin embargo, porque casi siempre me hacen objeto de sus mimos y con algunos he tenido mis historias de amor, normalmente unilaterales y transoceánicas.
Pero comparto con ella la confusión que provoca el spam y recopilo tila, antes de que mis deseos homicidas se hagan carne también y respondan a la llamada del portero automático.



Comentarios
Hay que ver qué raritos son en la isla de enfrente... yo nunca me he encontrado un pavo de esos convenciéndome para que vote a tal o cual.
En fin, por si te sirve la idea para espantarlos, ten preparadas una bandera de España con el pollo y otra republicana y cuando abras la puerta saluda con "Viva España!" o "Salud, compañero!" según convenga. Y Procura aguantar la risa.
Publicado por: Carlos | 3 de Abril 2007 a las 07:26 AM
A mí me pasó una vez y me marcó para siempre ;) No sé si eran órdenes del partido o un militante entusiasta.
Pero lo normal es encontrártelos por calles y parques con sus folletitos y sus mítines o en el buzón, tranquilo ;)
Si fuera un nacionalista, ¿cómo lo recibirías?
Publicado por: Angie | 3 de Abril 2007 a las 09:33 AM
Militantes políticos no he tenido en la puerta de mi casa (bastante tengo con verlos pegar botes como posesos en los mítines), pero lo que sí abunda por mi barrio últimamente son los Testigos de Jehová.
Vienen en grupos de a dos, dispuestos a convencerte de que tu vida está vacía si no te juntas con ellos y abrazas su fe. No los puedo sorportar... El día en que todos comprendamos que la fe y la política son opciones personales y no causas vitales, probablemente disminuirán las guerras estúpidas y las pérdidas de tiempo espantando fanáticos a la puerta de tu casa.
Publicado por: Esther | 3 de Abril 2007 a las 11:38 AM
Los testigos son un clásico ;)
¿Quién no ha tenido charla sobre el cielo, la fornicación o la donación de sangre con uno? ¿Quién no se ha fingido no estar en casa para no abrirles la puerta? ¿Qué sería de algunas tardes sin ellos intentando acceder a tu casa, como orco sonriente y pacifista en Minas Tirith?
Publicado por: Angie | 3 de Abril 2007 a las 12:47 PM
Me recuerda esto la frase de un secundario de Mi nombre es Earl cuando van a hablar con él: "No voto, ya tengo una religión y odio las ballenas".
Publicado por: Netito | 3 de Abril 2007 a las 01:41 PM