Salvapantallas. Chola o Cuca
Me gusta aprovechar los momentos en que conduzco, contabilizando las manchas de carne y plumas que pespuntan la autovía, para alegar con una nueva amiga: una araña okupa que se ha instalado en el cacho de tapizado del vehículo motor que cae sobre mi cabeza.
A esa mascota inesperada le explico ahora las cosas que me inquietan. Como, por ejemplo, la nomenclatura pija.
-Verás - le digo- Me parece increíble que alguien quiera ser conocido públicamente como Pocholo, Pipi, Churri o Cuca - y miro a mi amiga octópeda, que parece asentir con un pedaleo aturullado panza arriba, colgando de un hilo.
- ¿Te imaginas a un hombre, en una fiesta, preguntando a los invitados si han visto a su Cuca? -prosigo, evitando por los pelos la colisión con un marinero oriental.
La araña pone cara pensativa y sube al golpito por su hilo, mirando de refilón al asfalto con sus ocho ojos simples.
Como me gusta conducir con las dos ventanas abiertas y el pelo engrifado, reduzco marchas hasta que la veo aferrarse al tapizado en un lugar seguro. Y como me gusta sentirme acompañada por ella, pienso en los nombres con los que la honraría.
- Tu serás Sinaja -decido, orgullosamente- O Miguel Ángel, como mi asesor bancario favorito. O Ñito, Scola, Chals, Batatita, Drácula, Floro, Mendoza, Scully, Juliflor, Pirulino, Tarasbulba, Marcusnorris, ...
La veo echarse los pedipalpos a la cabeza, alarmada, y meditar un suicidio o una mudanza, así que me apresuro a tranquilizarle: "Nunca Pocholo, Pipi, Churri, Chola o Cuca".
Canarias7.es - 10/11/2005


