¡Au! ¡Au! ¡Au!
Como diría Diego y como gritaban esta noche, en la sala oscura del Muelle, esos 300 espartanos viriles, contusos y semidesnudos: "¡Au! ¡Au! ¡Au!". Todavía me dura la impresión de verlos cargar de madrugada, contra un fondo de rock y a cámara lenta, todo abdominales en acción, armas centelleantes y capas al viento. E intuyo que acariciaré esa imagen, hasta desgastarle todos los bordes, cada nochecita antes de que me venza el sueño. Por lo menos, durante una temporada.
Tras una breve meditación y un poco de chocolate, las observaciones que tengo que hacer respecto al filme son las siguientes:
1. Nenito, fue sabio por tu parte el evitar la salida del cine esta noche, pues con la bilirrubina alborotada y carne cerca, a los séforos pongo por testigos de que el lobo de Leónidas se mutaría en baifita aplatanada a mi lado.
2. Me maravilló la salud de hierro de Leónidas y Gorgo, capaces de resistir las corrientes que se arremolinaban en su dormitorio mientras se daban mutuamente para el pelo antes de la batalla sin un estornudo.
3. Con esa forma de cargar de la falange, me llevaría a los 300 de excursión a Triana en la noche de Reyes, a quebrar costillas y abrir paso en cuña entre tanto noctámbulo y tanto puesto mal ubicado. O de rebajas o al concierto de Luis MIguel, a hacer un poquito de destrozo.
4. Recomendaría al Capitán Artemis que jamás se soltara la melena al viento, a riesgo de emular a Hernán Cortés poniendo pie en las Indias. Igualmente, mataría al estilista que disfrazó de drag queen a Rodrigo Santoro aka Jerjes, lo maquilló de arriba a abajo y le puso piercings hasta en la rabadilla. Y puestos a sugerir arreglos estéticos, menos ropa y ortodoncia gratis para la mayoría de las tropas persas, que se barruntaban halitosas y tirando a canijas bajo tanto trapo.
5. El momento gay ... mejor sin comentarios.
6. Apunto Michael Fassbender, Vincent Regan y Tom Wisdom en mi agenda mental como referencias para el futuro. Aunque a Fassbender y Wisdom los engordaba un poquito, hasta notarles la tripita bajo la tableta de chocolate, como a ese pedazo de Gerard Butler.
En resumidas cuentas, decir que 300 me gustó visualmente mucho, me pareció entretenida y me hizo tantear, lujuriosa, el brazo de Ivana cada vez que esos buenos mozos espartanos sacaban pecho y correteaban por el borde del acantilado destripando gente. Sin entrar en el mensaje, lo pasé bien. Por más que recordara a El señor de los Anillos o Gladiator.
Y poco más me queda que agredir ... salvo un ¡Au! ¡Au! ¡Au! final salpicadito de sangre.


