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Veinticuatro horas

Recuerdo al estimado lector que ya sólo quedan tres días de la Semana del Libro Canario. Hasta El Corte Inglés ha dispuesto, creo que por primera vez en su historia, una de las mesas para novedades sólo con libros de los siete terruños canarios grandes y los dos más pequeños y habitados. Además, han trasladado a los autores isleños hasta la caja, conmutándoles el exilio en el pasillo donde se pegaban con la gastronomía -eclipsados por lo sobrenatural, el sexo y las novelas románticas- por algo bastante más digno. Usted puede adquirir algo escrito en este archipiélago macaronésico y subtropical con un 10 por ciento de descuento. Sólo hasta el jueves.

Recomendaría El verano de Juan El Chino o Mararía, cualquier cosa de Dolores Campos-Herrero o Alexis Ravelo, Cayucos de Pepe Naranjo, ... si existieran, hasta las anotaciones en servilletas de bar cutre y cargado de humo de Aitor Guezuraga. También recomendaría de oídas -porque no he tenido la fortuna de leerlos de momento- Nos dejaron el muerto (Víctor Ramírez) y Faycán.

Asimismo recuerdo al lector que hoy cumple 80 primaveras Gabriel García Márquez y que comienza el Foro Literario Vargas Llosa en Las Palmas de Gran Canaria.

Del primero, me quedo con El amor en los tiempos del cólera y del segundo, con Pantaleón y las visitadoras. E igual que algunos que se decantaron por The Kinks cuando sólo se podía elegir entre los Rolling Stones y los Beatles, estoy a punto de inclinarme por Antonio Skármeta, Ávaro Mutis, Alejo Carpentier, Luis Sepúlveda o Eduardo Galeano la próxima vez que me planteen ese tipo de dilemas con el colombiano y el peruano.

Finalmente y saliéndome de la cosa literaria, recomendaría el concierto de Pat Martino de esta noche, en el Auditorio Alfredo Kraus. No es Goran Bregovic, pero sí que es una entrañable persona, un músico excelente y un maestro que ayer se pasó en tres cuartos de hora de una clase magistral para satisfacer a sus alumnos canarios.

Sólo por haber sufrido amnesia y bordar su carrera musical dos veces, Martino se merece toda la admiración y una excelente audiencia.

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Comentarios

  • Si me lo permites, en la recomendación de libros canarios se te ha olvidado una de las más grandes revelaciones editoriales... la tuya:

    Síndromes de Estocolmo
    ISBN: 84-96740-39-0
    Publicado por Ediciones Idea

    Recomendadíííísimo... aunque la autora del blog (y del libro) no se de autobombo.

  • Varios nombres que no me suenan, y otros que aunque conozco no he leido.
    Entre García Márquez y Vargas Llosa, me quedo sin duda con el primero. Allá en los tiempos de instituto tuve que leer "los jefes" y casi no lo acabo, luego lo intenté con La Ciudad y los perros y creo que no llegué al segundo capítulo. Tiene el dudoso honor de ser uno de los dos libros que no he terminado... y eso que hasta fui capaz de leerme el Ulises de Joyce (vale, más por orgullo que por que me gustara, lo reconozco, soy un insensible).
    Aunque últimamente me tiran más las letras extranjeras que las hispanas. No sé. Va por épocas, supongo.

  • Uf, yo el Ulises lo he intentado tres veces y no he conseguido pasar de la página 30 :( A ver si un año de estos....

    ¡Señora Jurado! ¡No haber leído Faycán! ¡Qué envidia! Así podrá disfrutarlo como sólo se disfrutan las primeras lecturas. Estoy seguro de que le va a encantar.

  • ¡Nenito! Pienso llevármelo este fin de semana al Hierro y disfrutarlo como sólo se disfrutan las primeras veces ;)

    Sinceramente, entre Vargas Llosa y García Márquez, yo también he leído y disfrutado más a García Márquez.

    De Vargas Llosa, he leído "obras menores", como Pantaleón y las visitadoras, Lituma en los Andes y Los cuadernos de Don Rigoberto. Libros que ni se mencionaron en la tertulia, porque supongo que no se consideran a la altura de La ciudad y los perros o Los jefes.

    De García Márquez, he leído Relato de un náufrago, El coronel no tiene quien le escriba, Cien años de soledad, La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada, Crónica de una muerte anunciada, El amor en los tiempos del cólera, Doce cuentos peregrinos, Del amor y otros demonios, Noticia de un secuestro y Vivir para contarla.

    Se nota -sólo por el número de títulos- quién me gusta más. Aunque Vivir para contarla me costó un dolor para terminarla y no he podido con El otoño del patriarca.

    El libro que no he podido terminarme es El Señor de los Anillos. Me parece un plomazo insufrible, con perdón. Y entre los libros que tengo ahí pendientes pero parece que me cierran la puerta en las narices está también -además de El otoño del patriarca- Yo el Supremo de Roa Bastos. Supongo que tengo algo contra los libros con dictadores.