En pelota picada
Dice Christina Aguilera que la mejor fórmula para mantener un amor indestructible ante los embates del tiempo y la apatía es desnudarse cada domingo y hacerlo todo en cueros ... hasta cocinar.
Debe saber de lo que habla, porque lleva un año de feliz matrimonio sobre sus lomos al aire. Y con sólo un año de nudismo casero dominical y placeres de himeneo, la mujer ya está hecha una experta en el tema.
Una que le hace caso, al menos parcialmente y aunque ya esté soltera y entera por segunda vez en 25 cortitos años de vida, es Britney Spears. Mujer absurda donde las haya, Britney se dedica a ir de fiesta sin ropa interior y acompañada por elementas como Paris Hilton, a bordo de una limusina donde las únicas neuronas operativas deben ser las del chófer.
Sólo faltaría sobre el tapizado de ese vehículo una decorativa Lindsay Lohan, esa mujer que se postulaba como nueva Marilyn Monroe para las tropas de Estados Unidos en Irak, y que las tres sufrieran abducción a bordo de una nave alienígena para jamás volver a la Tierra.
Rogaría a los extraterrestres encargados de tan penosa tarea que también arramblaran con Christina, en plena tarde de domingo y sin nada con lo que cubrir sus magras carnes. Y sobre todo y más que soluciones para detener el cambio climático, les rogaría que prometieran que jamás devolverán a cualquiera de esas desgracias a este torturado planeta.
Creo que puedo con el calentamiento global ... pero no puedo con ellas.


