El amor es lo que tiene
Que una puede perder el rumbo. Aunque una tenga una ingeniería superior, sea astronauta y vuele con la NASA hasta el infinito y más allá. O que se lo digan a Lisa Nowak, esa paranoica que enfiló el vehículo hacia Houston, Texas, y devoró 1.400 kilómetros al volante para amenazar a una ingeniera que supuestamente tenía un lío con otro astronauta por el que ella bebía tornados y hasta diluvios bíblicos.
Leo en internet que una Lisa desquiciada intentó secuestrar a Colleen Shipman, su rival imaginaria, pertrechada con bolsas de plástico, algunas armas y una buena dosis de histeria, además de correos electrónicos supuestamente incriminatorios y otras lindezas.
Y la verdad es que me puedo imaginar a esa mujer, teóricamente fuerte y preparada, perdiendo los nervios por un correo electrónico de mi lecturas posibles. Me la puedo imaginar con su éxito profesional, su matrimonio y sus tres hijos ... y corriendo tras un piloto soltero que probablemente sea un auténtico tolete con exceso de testosterona y músculos de cemento.
También me puedo imaginar a Linda colocándose pañales bajo la ropa, con la idea de no tener que bajarse del coche en casi 1.500 kilómetros a través de Estados Unidos. Y, finalmente, me la puedo imaginar disfrazándose e intentando atacar a otra persona con una pistola de aire comprimido, un cuchillo y un espray de pimienta.
Y lo entiendo.
Lo comprendo porque las mujeres tenemos una habilidad especial, en ocasiones, para detectar a un tollo y convertirlo en un dios y para perder los papeles por ese tollo sin esperanza y sin remedio. Para botar nuestros títulos por el desagüe, hacer de nuestra razón un gorrito de cotillón y dejarnos llevar por nuestros instintos autodestructivos más locos.
Lo sé porque no estoy libre de pecado ni puedo tirarle nada a Lisa Nowak, excepto mi compasión. Y, sobre todo, porque veo su foto policial, desgreñada y confusa, y me veo a mí en mil naufragios amorosos anteriores, normalmente unilaterales y tan absurdos como Britney Spears.
Exactamente la misma mirada perdida ... que significa que todas las neuronas se teletransportaron hacia una realidad paralela y que equilibrio y dignidad migraron con ellas.


