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San Valentín

Vuelve la calima y vuelve el romanticismo. Ayer era prácticamente un día de verano que invitaba a salir al sol y el mar, repantigarse en una toalla de playa y dejar morir las horas a la vera un cachito de pastel de frutos secos hindú, con una sonrisa tan amplia y feliz como la de un imputado en un caso de corrupción urbanística, vagándole a una por los labios.

Ni la enorme banderola de Soria, tremolando al viento como un insulto de trapo gigante, podía hundirme la moral en un día como el de ayer. Ni ese CIC reconvertido en aparcamiento oficial del Cabildo -donde disfruté películas, obras de teatro, cursos, charlas y exposiciones- me calentaba la sangre.

Hoy, sigue esa luminosidad en el aire, ese aire de feliz inconsciencia, a pesar de banderolas estúpidas, centros culturales reconvertidos en aparcamiento y sirenas que no cesan de ulular desgracias por la ciudad.

El único defecto que le encuentro a un día como hoy está en el Santoral.

Sé que Nenito sonreirá socarronamente en su esquina, espelusadito como siempre, mientras la gran debacle de San Valentín se consuma entre los cables de la redacción. Espero un móvil mudo, una bandeja de correo electrónico vacía y 24 horas de lo más infausto. También espero que el día pase rápido, que no me circulen por delante muchas compañeras agarradas felizmente a sus ramos de flores y que pueda estar pronto en cama, con un buen libro entre manos ... o dándome al café frío en una esquina ventolerienta de Las Canteras.

En fin ... ánimo a todos y que ninguna mina nos estalle hoy bajo una pisada.

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Comentarios

  • Bueno, en realidad San Valentín no está en el santoral desde que Pablo VI lo eliminó del calendario litúrgico en 1969, junto a otros 32 supuestos santos, por su origen más legendario que real.

    Lo cual da lugar a muchas e interesantes reflexiones.

  • Bueno, recuerdo una pequeña y extremadamente naif iglesia en Augier Street, en Dublín, donde reposaban los restos de San Valentín. Supuestamente, un regalito del Vaticano a los buenos católicos irlandeses.