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27 de Febrero 2007

Sobrevivir a la Filarmónica de Berlín

Y además, sin dormirme. Sin cerrar los ojos para otra cosa que no fuera concentrarme en una marejada de sonidos envolventes, ora atormentada ora dulcísima, subiendo desde el escenario y barriendo todas las butacas del Alfredo Kraus. El sr. Rattle, con su melena blanca perfectamente cardada y su impoluto frac, se dejaba el cuerpo entero en la dirección, poniendo toda la pasión del universo en sus gestos y su batuta. Imposible dormir, aunque la butaca abrazara mis caderas de Beyoncé Knowles, mimosa.

La orquesta funcionaba como una perfecta máquina de relojería, sincronizada hasta la última reverberación del xilófono y la última vibración del arpa.

Alrededor de la orquesta, una nube de perfume caro casi sólida, alguna piel, muchas arrugas y un leve aroma a mantequilla del catering de Vanyera. Alguna pareja emperchada que escapaba de las últimas notas rumbo a un cigarro histérico con vistas a La Cícer o que, presa del jilorio, tomaba posiciones junto a los canapés, antes de la aparición de Soria, Luzardo y sus respectivos séquitos.

Una noche helada y mágica gracias a la Sinfonietta de L. Janáček y la Sinfonía nº 7 en re menor, op. 70 de A. Dvorák. A pesar del Tevót de Adés, que me pareció apropiado para El planeta de los simios, con un Charlton Heston ultraviril danzando en harapos por una playa desierta. Como dice Yeya (maestra a la hora de localizar al yogurín de turno en el escenario, en la tercera fila de la derecha y con barbita de tres días), "demasiado frío".

Y con una impresión de felicidad pasajera en el alma y el orgullo de haber evitado lagunas por el sueño en mi noche con la Filarmónica de Berlín, me voy a la cama.

25 de Febrero 2007

Carta de Sinaja

Todavía rumio con disgusto los resultados de una encuesta que aúpa a la Loba Jolie a la categoría del ser humano más deseable y deseado de todos los tiempos. Considero que los encuestados tienen tanto criterio como una Mariah Carey harta de valiums, pero en fin ... de todo hay en el planeta, me digo, mientras amenazo mentalmente con desollar con vinilos afilados a cualquier opinante que caiga en mi radio de acción por despiste.

Sobre todo, porque dejan a Scarlett Johansson y Marilyn Monroe por debajo de la Superloba y ni se menta en los diez primeros puestos de Sophia Loren, Monica Bellucci, Kate Winslet o cientos de mujeres que me parecen más bellas, seductoras y auténticas que la señora Pitt ... No entro a comentar lo de los hombres, porque también las elecciones resultan penosas, por más que me ponga George Clooney en el anuncio de Martini.

Pero bueno, antes de agarrarme una calentura, me refiero a la alegría del día, una carta que me esperaba en mi reluciente buzón y que me enviaba Sinaja Bui Simunovic desde su retiro en la isla croata de Brac.

Sinaja es otra de las mujeres que me parece más bella, seductora y auténtica que la Loba, a pesar de la edad y de su pasión por los criminales de guerra. Me comunica en su misiva que trabaja en un tercer libro sobre Ante Gotovina, su gran amor, cuya inocencia defiende a teclazo limpio y por el que a punto estuvo de peregrinar a Nepal. Con esa generosidad suya tan balcánica, invita a visitarla y pide noticias en letra pulcra y ladeada.

Ya la dejé colgada el año pasado, tras varias llamadas y cartas que me animaban a visitar Croacia y cuya invitación no pude aceptar por culpa de mi estado de bancarrota permanente. Y temo que este año mi cuenta siga ejerciendo de grillete que me una a tierra canaria, aunque mi mente vuele a Brac, Abiyán o Casamance.

Pero lo importante es que Sinaja ha resucitado en mi buzón. Pasional, educada y balcánica perdida, llenando mi tarde de sueños adriáticos, amores locos y hasta visiones de la piel de Viggo Mortensen, regada con bacon, manzanas, nueces y limones y dispuesta en una bandeja a ras de espuma mediterránea.

Generación XXI

El pasado jueves se presentó un proyecto editorial, Generación XXI, en la Sala Ámbito Cultural del Corte Inglés de Las Palmas de Gran Canaria. Un libro más que se publica, buena noticia. Además, un libro de autores canarios o residentes en las Islas, mejor noticia. Y un libro en el que tuvieron la gentileza de dejarme colar un par de microrrelatos, la noticia ya es casi bomba ... al menos para mí.

Se trata de un libro de Anroart Endiciones, del que Dolores Campos-Herrero se hace eco en su blog, principalmente, porque ella es el nexo en común de sus diez autores, además de la progenitora de la idea.

En la nómina de plumas floridas que lo integran figuran Marisa Rey, Daniel Hernández , Patricia Álvarez, Agustín Adrián, Mari Carmen Rodríguez, Eduvigis Hernández, Manuel Muñoz, Angélica González Gopar y Carlos Hernández. Jorge Liria, responsable de Anroart, explicó que hasta se podía comprar en la Península y mi club de fans, integrado por Ivana y Leandro, inmortalizó la ocasión con varias imágenes, convenientemente tomadas desde lejos. Sólo faltó Viggo Mortensen al lado, todo labio partido y sex appeal de ídolo nórdico inalcanzable.

Y esta entrada es sólo celebratoria y festiva, mientras el fin de semana expira en la parrilla televisiva y grito a la pantalla de mi portátil "¡Ratzinger Vallecano!" ¡Que vivan los Monty Phyton, Yllana, Imprebís, los loros muertos y las tartas de merengue!


23 de Febrero 2007

Quiniela de Oscar

Pensando en los Oscar que se acercan y, como en el fútbol, apoyando a los que me caen bien y a los que vi y me gustaron. Para actriz principal, a Helen Mirren. Para actor principal, a Forest Whitaker. Ni he visto The Queen, ni El último rey de Escocia, pero ambos me parecen excelentes actores y dejan a la altura del betún a rivales como el poco verosímil Leonardo di Caprio en Diamante de Sangre o la sosita de Penélope Cruz en Volver, por ejemplo.

Luego está Pequeña Miss Sunshine, mi absoluta favorita. Una comedia negra perversa, tierna y maravillosa en la que participan dos nominados a los Oscar también: Alan Arkin, un entrañable homosexual suicida, y su sobrina, Olive (Abigail Breslin), una belleza de 10 años, tripudita, cándida y maravillosa.

Tampoco he visto Cartas desde Iwo Jima, ni Infiltrados, ni El laberinto del fauno.

Pero Clint Eastwood es Dios y Ken Watanabe, su profeta. Por no hablar de que Guillermo del Toro es uno de mis directores favoritos, de lo más gamberro e interesante, y siento curiosidad por lo último de Scorsese.

Y puestos a expresar fobias de nuevo, me conformaría con que Dreamgirls no se llevara nada, porque Beyoncé queda justo detrás de una Britney Spears enloquecida y calva en la famosa lista de mis celebridades más aborrecidas.

En fin, que si el talento tiene tanto que ver con los Oscar como tiene que ver con el ascenso y la caída del resto de los profesionales del Universo, preferiré no ver ni de refilón un listado donde no fallarán Di Caprio, Pé ni la Destiny Child más espabiladita de la foto.

21 de Febrero 2007

Una de fobias

Ojeo en People una encuesta sobre quién viaja con mejor estilo, poniendo dos ejemplos a elegir por los encuestados: Mariah Carey o Victoria Beckham. En mi opinión, es como escoger entre morir con retortijones por arsénico o con las venas seccionadas y haciendo gárgaras con un lingotazo de cicuta.

La una, a la que llamaremos cordialmente Barbie Anorexia, va por la vida como si acabara de tragarse un limón diminuto, pero muy amargo; paseando unas gafas que dejan chicas a las de Cíclope y envaradita, como temiendo que la cabeza se le mueva un poco, descompense el equilibrio de su frágil cuerpecillo y acabe desmoronándose por los pisos.

Una vez está claro que no es mi ideal de belleza física (y eso que no hemos hablado de la nariz porcina que adorna su cara de mala leche), he de confesar que la lectura de sus perlas ante la prensa me ha convencido de que su comportamiento suele tender a snob, frívolo y absurdo. Y, por tanto, me cae como una coz en el plexo solar.

Por otro lado tenemos a la Mujer Gorgorito o Mariah Carey, esa descriteriada que piensa que un videoclip es un pase público de ella en Victoria's Secret y gorjeando mientras se retuerce sobre el capó de un coche, en un jacuzzi o rebozadita en arena de playa.

Tampoco conozco a Mariah, pero tiendo a pensar que -como creo que le ocurrió a Victoria- llegó tarde al reparto de neuronas. Sin embargo, también tengo que admitir que por el único hecho de que Mariah está fondona, la miro con más benevolencia que a Posh y, por tanto, voté por ella.

Victoria y Mariah son, como la Loba Jolie y su Carita de Guanche o el insufrible Tom Cruise, parte de mi listado de las celebridades más irritantes de la galaxia. Entran en una segunda división, con Britney Spears, Paris Hilton y Jennifer López, gente que me parece ridícula, falsa o cargante y que me provoca pena, hastío o pensamientos homicidas, dependiendo del día.

Y la lista crece con cada ojeada a People y cada cita robada entre titulares del cuché, mientras mi lista de celebridades admirables mengua como el terreno no urbanizable en esta isla.

20 de Febrero 2007

Virusina

Estornudo y toso, carraspeo y moqueo. Maldito lunes helado de Carnaval, malditas corrientes de aire por Las Canteras y maldita Santa Catalina, repleta con informáticos con rizos travestidos de mujer, cabareteras de dos metros, Tino Armas aferrado a su cámara y chiringays abarrotados. Ayer hasta me crucé con el Solanero, agarrado a una Barbie y gritando "¡Jennifer!" que se volvía loco. Mientras, David Civera o algún otro impresentable del top Cuarenta Insoportables berreaba un estribillo machacón y decenas de mascaritas lo coreaban ovinamente.

Me gustaban los Carnavales cuando la gente intentaba ser original y todos tenían que ver con todos. Ahora tienen un desangelamiento que deprime.

Por no hablar de que se están transformando en macrobotellón y de que vadear ese parque sin romperse un cuerno al pisar una botella de ron mediada se convierte en una odisea.

Parezco una viejita masticando críticas y hablando de que cualquier tiempo pasado fue mejor, pero los Carnavales actuales me dan ganas de encerrarme en casa y no salir hasta que mueran, mientras imagino con placer un posible accidente en grupo de triunfitos y su desaparición del universo musical inmediata e irreversible.

En fin, que queda menos, que me duele la garganta y que planeo una sentada con Ley y Orden mientras me dopo en el sofá y la noche congela todo lo que queda más allá de mi puerta.

19 de Febrero 2007

Ralph Fiennes que estás en los cielos

Mi amiga Pachi, una devota de Ralph Fiennes donde las haya, me comentó que se habría esperado locuras en un avión de Joseph, el hermano -más joven y, por tanto, más díscolo- de su ídolo, pero no de él. A mí también me resulta extraño que Ralph se encierre en un baño de avión con una azafata y dé rienda suelta a sus instintos más bajos en ese cubículo diminuto.

Sobre todo, porque no me explico qué erótica hay en ese lugar en concreto de un avión yo que, si puedo, suspendo mis funciones vitales para evitarlo hasta de aquí a Nueva York.

En mi opinión, es pequeño, incómodo, maloliente y lleno de artilugios propensos a insertarse en cualquier parte del cuerpo que les pase cerca. El infierno de cualquier seductor, diría yo.

Pero un muchacho con aspecto tan formal como Ralph Fiennes es capaz de verle su erótica, encerrarse en él con una azafata y hacer temblar las paredes.

Creo que ni si Viggo Mortensen se me apareciera por medio del pasillo, con sólo la gorra del comandante en vuelo encima, y me sonriera, invitador, desde la puerta plegable del baño, entraría en él para intercambiar fluidos con otro ser humano. Igual que tampoco le invitaría a un menú de Iberia, por ejemplo, a riesgo de sufrir una apoplejía por el robo, ni bebería el aguachirre que denominan café a bordo de un boeing si él me invitara, a fin de no destrozarme el aparato digestivo.

Pero parece que Ralph tiene menos escrúpulos o más ganas.

Neketeando

Sólo un breve apunte para anunciar que Neketan Pd pinchará esta noche en los Carnavales de Las Palmas de Gran Canaria. Le telonean la Spanish Harlem Orchestra y Ska Cubano.

Y lo anuncio sin que media tarta de mango y violeta todavía atravesada en los intestinos pueda menguarme el fervor de groupie. Ésta es la única noche en que espero salir estos Carnavales, con Javier Darriba en picardías y el sempiterno disfraz de monja lúbrica desmigajándose en plena pelotera de mascaritas.

También anuncio que este jueves, en la Sala Ámbito Cultural del Corte Inglés, se presenta el proyecto Generación XXI. Un libro colectivo con lo que se supone que son nuevos valores de la literatura canaria y bajo el patrocinio amable y la inspiración de Dolores Campos-Herrero. A las 20.00 horas. Imprescindible.

Además, el viernes cumplen años mi madre e Ingela Lundman, segunda madre en Södermalm, Estocolmo, Suecia. Y el domingo, una revisión de los Monty Phyton ataca bajo los focos del Teatro Cuyás.

Semana activa intelectualmente que, además, inicio celebrando el no haberme rendido al sopor durante la representación de La Bohème en el Auditorio Alfredo Kraus. Probablemente por tanto descanso largo ... aunque eso también influyó en que se rompieran la magia y la tensión dramática y prácticamente me diera igual que Mimí estirara sus tísicas piernecillas en la buhardilla de Rodolfo al final del último acto.

En fin ... feliz lunes y no se olviden de neketear esta noche con boogaloos y otros ritmos desenfrenados, a la par que elegantes.

16 de Febrero 2007

El pasajero mauritano

Pensaba hoy en esos aviones estadounidenses con piloto y policía camuflado, armados ambos dos y preparados para cualquier contingencia. Y los comparaba mentalmente con el sistema de seguridad de Air Mauritanie: esos pasajeros aguerridos y un piloto resolutivo que no sé si a guiños, en plan Morse, o en suahili, fue capaz de montar una revuelta ante las narices de un secuestrador, arrebatarle las pistolas, medio sancocharle y pegarle una buena jaladita, que podrían haber coronado con un intento de patearle por la puerta abierta del avión para que sus huesos dieran con la pista de aterrizaje de Gando.

Y a punto estoy de proponerle a Yorch Bush que contrate unos cuantos pasajeros mauritanos como personal de seguridad en sus vuelos domésticos, al tiempo que le ofrezco pastores de las Alpujarras para descalabrar a la aviación enemiga, especializados además en acoso y derribo a pedradas de helicóptero entre riscos.

Hoy estoy soñolienta y algo amulada. Se nota que el sol escapó hacia el Sur, con la calima y los calores afrodisíacos, y que regresan los nubarrones, tristones y secos.

El Hombre se empeña en mostrarme su afecto con regalos y me siento dividida. Por un lado y cual secuestrador mauritano frustrado en su intento de llegar a París, me veo aceptando alternativas como zapatos de tacón y vaqueros con una cintura tan baja que muestran casi mi monte de Venus, en vez de cosas que -puestos a gastar dinero en mi persona- preferiría, como una cena en El Oroval, por ejemplo.

Por otro y cual secuestrador mauritano sorprendido por un ataque conjunto de copiloto y pasajeros, me obnubila que alguien -que no sea mi madre- pase por delante de un escaparate, me vea dentro de alguno de los artículos en exposición y se gaste los euros en mi persona.

Finalmente, el que el Hombre señale que los vaqueros eran los más grandes de la tienda me hace añorar dos pistolas en mis manos ... aunque su posterior observación de que los modistos están locos, por crear ropa para gente que no come, lo eleva a las alturas de Viggo Mortensen y me da ganas de brincar sobre su persona y besarle hasta yunques y martillos.

Con La historia de Simón en perspectiva, Ébano en la mesita de noche y Cuando el mundo era joven todavía en el bolso, intento decidirme por una lectura para la noche, desconecto las noticias y pienso en los vuelos desde Mauritania y en los fieros albañiles australianos, otra digna adición a cualquier vuelo que se precie.

15 de Febrero 2007

Bonito día

Hoy hace el día perfecto. Entre 26 y 27 grados y un cielo que parece sobreexpuesto en su celeste desvaído, algo polvoriento. Un sol reluciente invita a la playa o la terraza, arrancando reflejos festivos al mar, y hay borrones de nube repartidos por el éter. Hace tiempo de verano, de embutirse en el neopreno y subirse a la tabla en Salinas. O de llamar a Pepe El Submarinista y sumergirse el El Cabrón, con los ojos como platos dentro de la máscara ante tanta vida.

Este tiempo me pone de buen humor y eso se nota en el reproductor de CDs del coche, donde gritan The Killers mientras atravesamos la Avenida y una sonrisa me baila bajo las gafas de sol que tiñen el mundo de violeta.

Me dan ganas de enfilar a Ojos de Garza a comer pescadito junto a la marea que lame las casas o hacia Agüimes, a pasear entre las casas de colores y escuchar jazz en la tartería que se esquina en la plaza del Rosario. O al Chorrillo de Tejeda, a ovillarme bajo el cardón de la Finca El Corral con un libro y una limonada bien azucarada al alcance de los dedos.

Incluso la perspectiva de asomarme al balcón de la redacción, con vistas a los containers del Puerto de la Luz y los perfiles borrosos de la isla, se vuelve casi poética. Porque existe la posibilidad de ver cómo se incendia el cielo de rosa y naranja sobre los lomos de las montañas mientras me enveneno lentamente con el café de máquina.

Feliz al desempolvar mis cholas de verano, me acomodo en mi silla y espero que el sol muera sobre mi pantalla una tarde más.

Siesta, amarguras, despeñe, Nuadibú

Un estudio acaba de publicarse, informando de que la siesta es un seguro contra el infarto, si se practica bien. A mí me parece que la siesta favorece un corazón sano y también que rebosa dulzura y solidaridad. Por no hablar de unas neuronas que funcionan correctamente, porque parece que se dejan de aceleres y relampaguean al golpito, suavemente. No dan lugar a decisiones locas y precipitadas, como llamar a tu hija Gilary o Claritza o como empujar a tu parient@ por un risco.

Parece que la siesta invita a la reflexión y a la flema.

Si Miguel Zerolo la durmiera, no habría invitado a Rafael Amargo como revientacarnavales. Si Amargo siesteara, no habría seguido el camino ya inaugurado por Guillermo Montesinos, Lucía Bosé y Ramoncín, los revientacarnavales oficiales de Las Palmas de Gran Canaria, que todavía asquean en el recuerdo. Si Belén Esteban fuera siestómana, no saldría en mallas a un escenario, en su penúltimo ridículo. Si los padres de las aspirantes a Reina del Carnaval amaran la siesta, no habrían elegido esos nombres para crucificarlas en vida. Y si los encargados del registro veneraran el ronquido, pedirían a esos padres prudencia y los enviarían a dormitar, a su vez, hasta que encontraran un nombre decente para sus criaturas.

La siesta podría tener beneficios globales ...

María del Mar Julios no habría abierto la boca en el tema del Marine I, Adán Martín no tendría la desfachatez de visitar un cementerio de inmigrantes muertos en su travesía hacia Canarias con Yaye Bayem Diouf, no habrían deshauciado a 400 personas cansadas y enfermas rumbo a Mauritania, no las repatriarían ahora hacia países en conflicto sin facilitarles la posibilidad de solicitar asilo, ...

El KKK se disolvería, la academia de Operación Triunfo cerraría sus puertas, la cultura sería gratuita y universal, nadie empujaría a nadie por una ladera, ...

Un mundo en siesta sería, en definitiva, un mundo perfecto.

14 de Febrero 2007

San Valentín

Vuelve la calima y vuelve el romanticismo. Ayer era prácticamente un día de verano que invitaba a salir al sol y el mar, repantigarse en una toalla de playa y dejar morir las horas a la vera un cachito de pastel de frutos secos hindú, con una sonrisa tan amplia y feliz como la de un imputado en un caso de corrupción urbanística, vagándole a una por los labios.

Ni la enorme banderola de Soria, tremolando al viento como un insulto de trapo gigante, podía hundirme la moral en un día como el de ayer. Ni ese CIC reconvertido en aparcamiento oficial del Cabildo -donde disfruté películas, obras de teatro, cursos, charlas y exposiciones- me calentaba la sangre.

Hoy, sigue esa luminosidad en el aire, ese aire de feliz inconsciencia, a pesar de banderolas estúpidas, centros culturales reconvertidos en aparcamiento y sirenas que no cesan de ulular desgracias por la ciudad.

El único defecto que le encuentro a un día como hoy está en el Santoral.

Sé que Nenito sonreirá socarronamente en su esquina, espelusadito como siempre, mientras la gran debacle de San Valentín se consuma entre los cables de la redacción. Espero un móvil mudo, una bandeja de correo electrónico vacía y 24 horas de lo más infausto. También espero que el día pase rápido, que no me circulen por delante muchas compañeras agarradas felizmente a sus ramos de flores y que pueda estar pronto en cama, con un buen libro entre manos ... o dándome al café frío en una esquina ventolerienta de Las Canteras.

En fin ... ánimo a todos y que ninguna mina nos estalle hoy bajo una pisada.

13 de Febrero 2007

Jack Skeleton sale de la pasarela

O eso espero, al leer que cinco modelos se quedan fuera de Cibeles por no tener la masa corporal suficiente. Al parecer, su IMC equivale al de un Jack Skeleton, una postal de Etiopía en plena hambruna, un espantapájaros contrahecho ... Una media de metro ochenta de altura y menos de 50 kilos de peso.

Recuerdo las polémicas del año pasado y cómo algunos programas televisivos -Homo Zapping, por ejemplo- se fueron a la broma fácil de pintar a las modelos de Cibeles agarradas a una pata de jamón descomunal y con un cinturón de grasa rebosándose sobre el cinto con el que se prendían el pantalón a una cintura que no era de avispa.

Y a mí, personalmente, no me hizo maldita gracia.

Con un índice de masa corporal del 18, las modelos tienen un aspecto tan escuchimizadito como con un 16, en mi modesta opinión. Igual que algunas actrices de Hollywood a las que se considera beldades y que parece que cargan con cuatro quebradizas cañas por extremidades y una calabaza superlativa por cabeza, enfundadas en sus exclusivos modelos de alta costura.

La línea editorial de algunos medios que tratan con celebridades, como People, suele lapidar públicamente con piedras imaginarias a las que se pasan de flacas, como Kate Bosworth o Keira Knightley.

Pero me parecen de lo más hipócrita, porque luego fijan su escrutinio con igual celo en cada centímetro que se ensanchan unas caderas. Y son capaces de criticar a una Renée Zellweger claramente mejorada como Bridget Jones I y encontrar absolutamente fascinante al saco de puritito hueso en el que se transforma en Chicago, por ejemplo.

En fin, que es duro ser mujer en estos tiempos.

San Valentín, ese campo minado

San Valentín es una fecha que normalmente no me preocupa. Es lo que tiene habituarse al estado de soltera y entera: no esperas flores ni bombones ni llamadas. Ves a los demás regalarse cosas y escupes algún insulto por lo bajo. Punto.

Pero las circunstancias han cambiado ligeramente con el "matrimonio" y no sé cómo apañármelas en este campo de minas denominado 14 de febrero, ni cómo debe comportarse una pareja razonable en estas lides.

Primero una se hace su composición mental y descubre que es más romanticona de lo que pensaba. Sobre todo, después de años autoconvenciéndose de que una es un ser racional y tirando a escéptico, cuando no cínico, en cuestiones amorosas.

Después una habla con el Hombre y pisa mina, al sugerir él -inocentemente- una cena de los enamorados con una de mis mejores amigas, tres tallas por debajo de la mía, explosiva y reina de la pista de baile donde las haya.

Entonces él pisa mina al retractarse y proponer una cena romántica para dos. Y yo vuelvo a volarme otra parte del cuerpo al preguntarle, recelosa, si la prefiere a ella. Él no sabe que ya otros hombres con los que tuve que ver se han interesado por mis amigas y que el tema me pone ligeramente menos susceptible que a Glenn Close en Atracción fatal, así que patea una mina al no responder con un no categórico.

Las minas siguen explotando ... maldito San Valentín.

10 de Febrero 2007

Armario sexual

Una encuesta que se acaba de publicar en Estados Unidos afirma que las mujeres de ese país prefieren un ropero llenito de ropa nueva al sexo y que renunciarían al intercambio de fluidos con otro ser humano por pantalones, zapatos y bolsos.

Y lo cierto es que no sé de qué se escandalizan algunos compañeros de trabajo, que se ofrecen -temerarios- a coger un vuelo hasta Estados Unidos -con probable piloto armado a bordo- y tirarle la ropa por la ventana a unas cuantas ...

Proclamo que yo -y otras mujeres que conozco, afirmo- he renunciado al sexo por mucho menos -en realidad, por una compensación cero- durante años y sin problemas.

Y no me ruborizo al proclamar también que yo -y si me apuran, otras mujeres que conozco- habría renunciado gozosa al sexo -hasta hace unos meses- a cambio de que algún poder oculto pagara mi hipoteca, me arreglara el termo del baño, limpiara mis muebles adecuadamente o incluso se hiciera cargo de mi estratosférica factura de móvil, mi ADSL y el Digital Plus.

Es lo que tiene el sexo: no lo catas, no lo echas de menos. Y si eres capaz de sustituirlo con chocolate, qué no podrás hacer por un ropero, una plaza de garaje o una oferta de Vodafone.

Elegancia

Esta semana, Andreu Buenafuente renunció públicamente a un premio de comunicación porque no está a la altura de otro premiado, Jiménez Losantos, ese beserker radiofónico que da ganas de tronchar antenas, demoler iglesias y hasta romper alguna mandíbula con que dé los buenos días.

Con una elegancia insuperable, Buenafuente puso en evidencia a la fiera más corrupia del universo radiofónico español y, de paso, también dejó a la altura del crispante Federico a los premiadores, una gente que es capaz de poner en el mismo saco, sin rubor, a Buenafuente, Olga Viza (RNE), Fernando Ónega (Onda Cero), Pablo Motos (Cadena SER), Lorenzo Milá (TVE), Florentino Fernández y Eva González (La Sexta), Tito Valverde (Telecinco) ... y Federico Jiménez Losantos.

Eso sí, Buenafuente procedió sin faltar, sin groserías y sin embargo, tan demoledor como Fat Man aterrizando en Nagasaki de madrugada.

Por noticias como ésta, la casi fatal ingestión de una galleta salada por Bush o el disparo de Cheney a un colega de caza es por lo que vale la pena levantarse algunas mañanas, me digo.

Por eso y por un chai bien empalagoso para desayunar mientras se degustan algunas páginas del libro Conversaciones con Al Pacino, de Lawrence Grobel, un regalo de cumpleaños de Alberto que estoy disfrutando casi tanto como del desplante de Buenafuente a la Federación de Asociaciones de Radio y Televisión.

pd. Aunque a Buenafuente también le rogaría -con amor- que no vuelva a escupirle -educadamente- a ninguna vieja gloria de la música nacional -Ana Torroja, por ejemplo- que se deje de vivir de las rentas y salga de gira para minimizar el impacto de la piratería en su fortuna. Por Dios, que ahora está hasta en la sopa con remixes de los éxitos de Mecano y no la puedo soportar. Si siguen su ejemplo Ramoncín o Modestia Aparte, me trago el ratón.

9 de Febrero 2007

In memoriam

Acaba de morir Anna Nicole Smith, celebridad televisiva, ex-playmate, rubia, viuda de multimillonario decrépito, litigante por una fortuna escarbada de los campos de petróleo de Texas, madre de un hijo fallecido por culpa de un cóctel de drogas, madre de una niña de meses cuya filiación no está clara, amiga de los estupefacientes y con un matrimonio no legal pendiente con su abogado. Tenía sólo 39 años.

Anna Nicole era un icono de la cultura de principios de siglo en Estados Unidos, con su propio reality show en televisión y sus parodias en MadTV, que la presentaban como una especie de ballena rubia, cargada de pastillas hasta sus revocadas cejas y obsesionada con el sexo.

Sin embargo, también era prácticamente una desconocida aquí, igual que otras muchas rubias explosivas que forman parte del universo paralelo There's tomate here en el país del rock and roll y la libertad a golpe de bala.

Debo reconocer que, aunque pareciera una Barbie descerebrada, la mujer me caía bien. Y me caía bien desde que leí que había conocido a un magnate del Oro Negro en su club de striptease, que él tenía 89 años y ella apenas había superado los 20, que se enamoró perdidamente de él y que se las arregló para raptarlo rumbo a la vicaría.

Supongo que la familia en pleno de J. Howard Marshall, el millonario que sobrevivió 14 meses a su boda con Anna Nicole, estaría a punto de apoplejía tras conocer a su nuevo miembro, en el momento en que probablemente se frotaban las manos a la espera del deceso del patriarca y el reparto de la herencia. Y más fulminante sería la apoplejía cuando la bembuda, maquilladísima y superneumática stripper decidió batallar por la fortuna de su difunto marido.

Después llegaron su programa televisivo, sus problemas con las drogas, su obesidad, el escarnio público, sus problemas legales, el nacimiento de una hija cuya paternidad no quiso revelar, la muerte de su hijo en la habitación del hospital de Bahamas donde ella acababa de dar a luz y ahora su muerte por probable sobredosis.

La vida de Anna Nicole fue tumultuosa y sus últimos meses, no muy felices. Perseguida por la justicia y los paparazzi, criticada por casarse tres días después de la muerte de su hijo y con dos hombres disputándose el apellido de su hija, intuyo que cualquiera más fuerte que ella se habría dado a la politoxicomanía para olvidar.

Ahora queda un payaso menos del que reírse en las pistas imaginarias del circo mediático de Hollywood y una niña de meses, desamparada, a la espera de una fortuna y con dos posibles padres intentando echarle la zarpa al dinero.

Pobre Anna Nicole. Que descanse en paz.

El amor es lo que tiene

Que una puede perder el rumbo. Aunque una tenga una ingeniería superior, sea astronauta y vuele con la NASA hasta el infinito y más allá. O que se lo digan a Lisa Nowak, esa paranoica que enfiló el vehículo hacia Houston, Texas, y devoró 1.400 kilómetros al volante para amenazar a una ingeniera que supuestamente tenía un lío con otro astronauta por el que ella bebía tornados y hasta diluvios bíblicos.

Leo en internet que una Lisa desquiciada intentó secuestrar a Colleen Shipman, su rival imaginaria, pertrechada con bolsas de plástico, algunas armas y una buena dosis de histeria, además de correos electrónicos supuestamente incriminatorios y otras lindezas.

Y la verdad es que me puedo imaginar a esa mujer, teóricamente fuerte y preparada, perdiendo los nervios por un correo electrónico de mi lecturas posibles. Me la puedo imaginar con su éxito profesional, su matrimonio y sus tres hijos ... y corriendo tras un piloto soltero que probablemente sea un auténtico tolete con exceso de testosterona y músculos de cemento.

También me puedo imaginar a Linda colocándose pañales bajo la ropa, con la idea de no tener que bajarse del coche en casi 1.500 kilómetros a través de Estados Unidos. Y, finalmente, me la puedo imaginar disfrazándose e intentando atacar a otra persona con una pistola de aire comprimido, un cuchillo y un espray de pimienta.

Y lo entiendo.

Lo comprendo porque las mujeres tenemos una habilidad especial, en ocasiones, para detectar a un tollo y convertirlo en un dios y para perder los papeles por ese tollo sin esperanza y sin remedio. Para botar nuestros títulos por el desagüe, hacer de nuestra razón un gorrito de cotillón y dejarnos llevar por nuestros instintos autodestructivos más locos.

Lo sé porque no estoy libre de pecado ni puedo tirarle nada a Lisa Nowak, excepto mi compasión. Y, sobre todo, porque veo su foto policial, desgreñada y confusa, y me veo a mí en mil naufragios amorosos anteriores, normalmente unilaterales y tan absurdos como Britney Spears.

Exactamente la misma mirada perdida ... que significa que todas las neuronas se teletransportaron hacia una realidad paralela y que equilibrio y dignidad migraron con ellas.

8 de Febrero 2007

En pelota picada

Dice Christina Aguilera que la mejor fórmula para mantener un amor indestructible ante los embates del tiempo y la apatía es desnudarse cada domingo y hacerlo todo en cueros ... hasta cocinar.

Debe saber de lo que habla, porque lleva un año de feliz matrimonio sobre sus lomos al aire. Y con sólo un año de nudismo casero dominical y placeres de himeneo, la mujer ya está hecha una experta en el tema.

Una que le hace caso, al menos parcialmente y aunque ya esté soltera y entera por segunda vez en 25 cortitos años de vida, es Britney Spears. Mujer absurda donde las haya, Britney se dedica a ir de fiesta sin ropa interior y acompañada por elementas como Paris Hilton, a bordo de una limusina donde las únicas neuronas operativas deben ser las del chófer.

Sólo faltaría sobre el tapizado de ese vehículo una decorativa Lindsay Lohan, esa mujer que se postulaba como nueva Marilyn Monroe para las tropas de Estados Unidos en Irak, y que las tres sufrieran abducción a bordo de una nave alienígena para jamás volver a la Tierra.

Rogaría a los extraterrestres encargados de tan penosa tarea que también arramblaran con Christina, en plena tarde de domingo y sin nada con lo que cubrir sus magras carnes. Y sobre todo y más que soluciones para detener el cambio climático, les rogaría que prometieran que jamás devolverán a cualquiera de esas desgracias a este torturado planeta.

Creo que puedo con el calentamiento global ... pero no puedo con ellas.

7 de Febrero 2007

Viggo versus Pedro

Pensaba en mis cosas esta tarde, mientras pasaba a texto un par de entrevistas en la redacción. El día se veía soleado, brillante y vibrante de vida fuera ... como casi siempre. Además, había disfrutado de unos diez breves minutos en Las Canteras a mediodía, frente a una mar aturquesada que invitaba al chapuzón, y mi mente tendía a volar desde el balcón hacia los contenedores de colorines del puerto. Entonces escuché el nombre de Viggo centrifugado en alguna boca y me topé con él, con su gorro de mercenario de tercio calado sobre ese enorme bigote del Siglo de Oro, en la portada de El País.

El futuro padre de mis hijos escribió un texto titulado Los que fuimos en la página web de su editorial, Perceval Press. Unas letras que se interpretaron en muchos medios como una carta abierta a Pedro Almodóvar y que rezaban:

La notable y posiblemente calculada ausencia del multi-nominado Pedro Almodóvar, que esperó hasta después de las votaciones para anunciar que no venía, no le quitó lustre al evento. Al contrario, puede que haya resaltado el coraje y la humildad de Agustín Díaz Yanes y los otros directores nominados que sí acudieron. La verdad es que me cuesta entender como un director con tanto talento y más premios ganados que Buñuel pueda consistentemente faltarle respeto a la Academia y al público español, que tanto cariño y reconocimiento le han dado através de los años. En vez de volver ha elegido la mala educación. Los que tuvimos la suerte de poder y querer ir lo pasamos muy bien. Espero que Pedro, gran veterano internacional de tales ceremonias, tambien lo haya pasado bien en su fiesta privada, y que le haya complacido su más reciente triunfo.

La verdad es que, puestos a elegir bando, no tengo dudas. Aunque me comente mi amigo Alfredo que Viggo no se mete con Woody Allen por no asistir a los Oscar, por ejemplo, y tenga que darle la razón. Y aunque también puntualice ese mismo Alfredo -que además suele defender a la Loba Jolie en contra de mi criterio- que "es Viggo, pero no es perfecto".

Di tú que Pedro (grítese mientras se brinca con entusiasmo y se deja escapar un pecho del escote) tampoco fue a los Globos de Oro ... aunque ahí tenía la excusa de una gripe. Pero no se pierde un Oscar ni muerto y, además, anuncia que estará en Londres para los Bafta, los premios de la crítica británica y las fiestas adláteres.

Reconozco que el hombre no me cae bien y que no veo una película suya desde Todo sobre mi madre. También admito que se le maltrata bastante en España, mientras que recibe reconocimientos constantes fuera de las fronteras patrias, pero aun así ... Pedro Almodóvar me resulta un tipo soberbio, al que intuyo que le sobra cualquier distinción que no llegue de Londres, Los Angeles o Kuala Lumpur.

Su salida de la Academia de Cine en el momento en que obtuvo cuatro nominaciones para los Goya por La mala educación y no se llevó ni un premio a casa sonó a berrinche ridículo , en mi humilde opinión. A pura arrogancia.

En fin, ... que lo mejor de todo esto es que parece que era infundado mi temor a que Viggo se quedara fascinadito con Pe, como todo actor norteamericano que se precie al andar cerca de sus tiernos ojazos cuajaditos de lágrimas. O al menos supongo que resultará incompatible en un futuro cercano el ser chica Almodóvar y opositar a ligue de Viggo Mortensen.

O eso espero, mientras cruzo los dedos.

6 de Febrero 2007

Música y letras

Es definitivo. Las butacas del primer anfiteatro del Auditorio Alfredo Kraus tienen un efecto somnífero sobre mi persona que no puedo resistir. Se me cierran los ojos, ya sea con Strauss o con Brahms. Y encima, siempre hay una histérica, pintada como una puerta, que te sisea venenosamente cual cobra con anteojos apenas rebulles en tu asiento en una pausa del programa. Y una panda de tuberculosos turbándole a una el siesteo en esas mismas pausas, a punto de regurgitar sus pulmones entre golpes de tos homéricos.

Convencida de que la música clásica se une ahora al meneo de la guagua y el despegue de los aviones en mi recetario personal para un sueño seguro, miro de reojo a los dos maromos de Sobrenatural en la tele, mientras pienso en un texto de Dolores Campos-Herrero sobre las primeras letras.

Dolores (o Lola para los amigos) habla de su primer personaje escrito y leído. De sus primeras tentativas de escribir, de dar cuerpo a una historia y crear, como Frankenstein a su criatura, algo propio y vivo. Después habla de su adicción a la lectura, de sus primeros flirteos con la página impresa.

En mi caso, lo de la escritura empezó rebautizando a todos los personajes de mis libros de cuentos en temblonas letras de molde. Y la lectura, con Santo Robert Louis Stevenson y San Julio Verne.

Mi primera biblioteca constaba de dos libros de bolsillo, sobados y con las páginas apenas unidas a la cubierta de tanto pasarlas y releerlas. Un capitán de quince años significó el primer contacto con África y el mar, dos de mis pasiones. Y La isla del tesoro, mi primer y conflictivo amor con un hombre peligroso, John El Largo, y, por supuesto, la introducción a la Aventura y a los piratas, que se transformó en una tercera pasión con una ojeada a los calzones prietos de Burt Lancaster como Temible Burlón.

(Aquí haré un inciso para confesar que con un pirata imaginario tuve mi primer sueño erótico con resultado de taquicardia y que todavía entrecierro los ojos, felina y ansiosa, si me cruza las retinas un Johnny Depp ejerciendo de Jack Sparrow)

Tarareo el tema que hoy me apasiona en el coche, Amour de Rammstein, mientras pienso en lo que escribo ahora (fundamentalmente microrrelatos) y lo que leo en estas últimas noches heladas ... Rosaura y los autómatas de Dolores Campos-Herrero y Ébano.

Algunas pasiones duran toda la vida, a Jared Padalecki con sólo una toalla húmeda por toda vestimenta pongo por testigo.

4 de Febrero 2007

Prácticas a gogó

Pensaba iniciar febrerillo el loco escribiendo sobre las cosas de Paris Hilton o los despendoles de Britney Spears, pero llego a mi conexión ADSL a altas horas de la noche, un tanto traspuesta tras cerrar Sucesos en el periódico y bañar por primera vez casi a solas a Diego, el sobrino que todo ser humano querría en su vida ... Lo peor después de la práctica es que estoy convencida de que mis sueños con el chiquillo, en los que indefectiblemente se me resbala de las manos bajo la mirada desorbitada por el horror de su madre, son premonitorios.

Todavía mecida por el soniquete del coro de ranas de Las Mesas que le canta un arrorró a Dieguito en esta noche de luna llena, tan gélida como especial, repaso todas las etapas del baño infantil casi en modo pánico.

Necesitaría la anatomía de Shiva y los poderes de un pulpo para remojar al chiquillo, relajarlo, secarlo, embadurnarlo en aceite de almendras, vestirlo y enchufarle el biberón sin lesionarlo en el proceso. Especialmente, si debo evitar el pasarlo por la plancha o derramarle un lingotazo de gel para bebés tráquea abajo.

Sudo de pensar en el Día del Libro, cuando me encomienden la custodia de ese niño con ojazos de guiri e incipiente raya a la derecha de su cabecita cubierta de pelusa.

Y medito, con una mano adelantándose hacia la botella de San Valentín y un conato de ataque de angustia pugnando por escapar de los vaqueros requintados y el pulóver que pica, que tendré que empezar a silbar algo de Bonnie Tyler otra vez, asomada a la ventana, y rogar para que Viggo tenga un cameo en Que parezca un accidente.

Mi superhéroe favorito no me rescató a las puertas de la boda de mi hermano, recuerdo ... pero espero que esta vez cumpla plazos y asome la punta de su Narsil recompuesta en mi salón al filo del 23 de abril, que venga adoctrinado en cambios de pañales y otros menesteres y que, además, sepa darle masajes a un cuello humano (el mío) igual que soba, con experta delicadeza, la pata de un caballo.