Carretera al infierno
Las vías de esta ciudad son fuente inagotable de inspiración para cualquiera, dignas de libros al estilo Kafka y del rodaje de cualquier entrega de Indiana Jones o incluso la Guerra de las Galaxias. Casi dan ganas de redactar una última voluntad antes de ponerse al volante y entonar un sentido "salve alcaldesa, morituru te salutam" previo a meter el indicador y lanzarse a una aventura de la que no sabes si saldrás ilesa y cuerda.
Personalmente, opino que el ayuntamiento debería repartir gratuitamente ansiolíticos, junto con tarjetas de talleres en los que reparar las suspensiones machacadas a boquetazos traicioneros. También se agradecerían mapas detallados de las obras en curso, a fin de evitar bajíos, desmigajes y otras desgracias, y que se intentara no emboscar la señalización vial tras palmeras y matos varios ... si fuera posible.
Sin embargo y si el objetivo es hacer más emocionante la conducción en Las Palmas de Gran Canaria, al más puro estilo Juanjo de la Iglesia en un curso de ética periodística, propondría rotondizar hasta el interior de los centros comerciales y una alianza del ayuntamiento con el Loro Parque para que las pegatinas del susodicho lugar plastifiquen todos los camiones de este Sebadal de mis terrores.
Probablemente son manías mías, pero sospecho que la gente que pasa por Puerto de la Cruz y se detiene dos nanosegundos ante la piscina de las orcas se engancha en un pacto de suicidio colectivo. O por lo menos, conducen talmente como si fueran los novios de la muerte, superando en arrojo y destreza incluso a los femepos que me quitan el aparcamiento cada día y a esos taxistas faltones sin los que las calles perderían su sal, su pimienta y hasta sus plaquetas y cristales.
Puestos a proponer también, ofrecería nuestra redacción para que los bomberos municipales se manifestaran a sus (altas y) anchas y que, si Tim Robbins también quiere manifestarse o protestar por lo que sea, acercara sus casi dos metros de buena persona combativa hasta mi mesa.
En estas vísperas de elecciones, quisiera además solicitar a todos los partidos aparcamientos con columnas de gomaespuma, que Viggo Mortensen me amase el cuello en las pausas en que aparto los dedos de las teclas en el trabajo, que el chocolate adelgace y el destierro de los responsables de la parrilla de Telecinco y Antena3 rumbo a la Kandahar de Mauritania.
Si cualquiera de ellos cumpliera todos estos puntos y me garantizara el aparcamiento diario en Profesor Lozano, prometo que cantaría su nombre con alegría feroz y sin un reproche, mientras mis propios pezones amagan con cegarme al descender por ese gráfico de polígrafo en asfalto que es Barranquillo de Don Zoilo rumbo al trabajo.
A mis dos o tres atascos diarios pongo por testigos.



Comentarios
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Ganarás en salud, y además a Viggo le agradaría.
Publicado por: Anonymous | 25 de Enero 2007 a las 04:09 PM
Gracias por la recomendación.
El único problema es que Las Palmas de Gran Canaria no es muy amistosa con los ciclistas. Hay que tener mucho valor o poco apego a la vida para subirse en una bicicleta y circular por ella.
Aunque, bien mirado, es poco amistosa con cualquiera que intenta surcar una vía. Ya sea a pie, en bici, en tráiler o en jirafa.
Publicado por: Angie | 26 de Enero 2007 a las 01:13 AM
Es que los carril jirafa están muy mal organizados, con tramos muy separados, y algunos por Ciudad Alta, ¡con lo que cuesta que las jirafas suban por esas cuestas!
Publicado por: Netito | 26 de Enero 2007 a las 12:46 PM