Era una noche oscura y tormentosa ...
Con un ojo en Chinatown y una oreja medio interferida por el pitido del sonotone de mi padre, escribo una noche más. Fuera, los jugadores de hockey sobre patines intentan echar abajo la cancha García San Román a discazos y los tertulianos del Bar de Tapas El Sol recuerdan a una escena nocturna del tugurio de Moe, sin el glamour de los Red Hot Chili Peppers en gayumbos cantando de fondo. Dentro, la casa sigue trasmutándose en la nevera de un restaurante mafioso, lleno de cuerpos a momificar.
"Era una noche oscura y tormentosa", tecleo en carne de gallina, mientras recuerdo con ternura los sudores que me persiguieron hasta bien pasado el Womad y fantaseo con la imagen del marrón sofoco de la calima cayendo sobre Gran Canaria de nuevo.
Al parecer, "era una noche oscura y tormentosa" ("it was a dark and stormy night") comparte el dudoso privilegio de ser la frase inicial de la novela Paul Clifford (Edward George Bulwer Lytton, 1830) y el paradigma de la mala literatura en el mundo anglosajón. En honor a Bulwer Lytton se creó un premio anual que saca a la luz los peores comienzos de novela negra y recompensa a gente que es capaz de escribir cosas como:
El detective Bart Lasiter se encontraba en su oficina analizando la luz que entraba por una ventana, cayendo sobre su superburrito, cuando se abrió la puerta y apareció una mujer cuyo cuerpo decía “te has comido tu último burrito por ahora”, cuyo rostro decía “los ángeles sí existen”, y cuyos ojos decían que ella podía hacerte cavar tu propia tumba y lamer la pala hasta dejarla limpia.
Lo cierto es que opino que escribir algo realmente malo es también un arte, así que pondría a ello a mentes privilegiadas como las de Aitor Guezuraga, Alexis Ravelo o la difunta y siempre mordaz Dorothy Parker.
En noches heladas como la de hoy, que parecen irlandesas de puro inhóspitas, regalaría a Aitor o a Alexis un folio, un ratito de paz a la luz de una vela, un copazo de bourbon y una pluma de oca, con la petición humilde de que me pergreñaran tres tristes líneas de mala literatura bien hecha.
Sólo les pondría una condición, una frase de salida en honor a Bulwer Lytton, a Snoopy escritor y al temporal que acaba de atropellarnos ...
Era una noche oscura y tormentosa ...


