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31 de Enero 2007

Así habló Morfeo

Este tiempo nublado, llorón y tirando a glacial me tiene hablando sola. Creo que, a los 36 años menos horas, asumo por fin que soy un ser humano de verano, de chanclas, bermudas floridas, bikini asomando por el cuello de la camiseta y ventanas abiertas de par en par a la calima y el solajero. Un ser que disfruta ensopándose en sus propios fluidos y que prefiere una tarde en La Puntilla, arrimada a las barcas de colores y husmeando la brisa salitrosa y tibia, a casi cualquier otra cosa sobre la Tierra.

El cielo lleva días oscureciéndose sobre Las Palmas de Gran Canaria y las carreteras se descomponen, pespuntadas de palmas húmedas, bajo la lluvia. El sol no quiere asomarse, el mar parece una plancha de acero y un bloque de nubes grisonas se encaja sobre las montañas del interior.

Este tiempo me cansa, me da dolor de cabeza.

Ayer, sin ir más lejos, siesteé durante varios compases de Así habló Zaratustra, a pesar de la turbamulta de vientos y cuerdas sobre el escenario del Auditorio Alfredo Kraus. Algo que estoy segura de que Strauss no aprobaría y que le habrá hecho culebrear en el fondo de su tumba mientras rechinaba los dientes sobre algunos complicados insultos teutones. Sobre todo, porque con el caos circulatorio de la hora de salida del Sebadal y los problemas para encontrar aparcamiento, también me perdí la primera parte del concierto, Till Eulenspiegel.

Lo cierto es que cuando cerré los ojos, en pleno escándalo de instrumentos, tuve una visión momentánea de un fogonazo de sol en sueños. El estruendo se convirtió en un rumor de olas rompiendo en La Barra; mi vecino de butaca, en una paloma curiosa buscando migas en la arena; las vecinas de la derecha, en un grupo de gaviotas inquietas, y el anfiteatro en una cuesta de la playa que iba a morir a la espuma de la orilla.

La felicidad duró poco ... Zaratustra chilló y abrí los ojos al invierno de nuevo.

29 de Enero 2007

Era una noche oscura y tormentosa ...

Con un ojo en Chinatown y una oreja medio interferida por el pitido del sonotone de mi padre, escribo una noche más. Fuera, los jugadores de hockey sobre patines intentan echar abajo la cancha García San Román a discazos y los tertulianos del Bar de Tapas El Sol recuerdan a una escena nocturna del tugurio de Moe, sin el glamour de los Red Hot Chili Peppers en gayumbos cantando de fondo. Dentro, la casa sigue trasmutándose en la nevera de un restaurante mafioso, lleno de cuerpos a momificar.

"Era una noche oscura y tormentosa", tecleo en carne de gallina, mientras recuerdo con ternura los sudores que me persiguieron hasta bien pasado el Womad y fantaseo con la imagen del marrón sofoco de la calima cayendo sobre Gran Canaria de nuevo.

Al parecer, "era una noche oscura y tormentosa" ("it was a dark and stormy night") comparte el dudoso privilegio de ser la frase inicial de la novela Paul Clifford (Edward George Bulwer Lytton, 1830) y el paradigma de la mala literatura en el mundo anglosajón. En honor a Bulwer Lytton se creó un premio anual que saca a la luz los peores comienzos de novela negra y recompensa a gente que es capaz de escribir cosas como:

El detective Bart Lasiter se encontraba en su oficina analizando la luz que entraba por una ventana, cayendo sobre su superburrito, cuando se abrió la puerta y apareció una mujer cuyo cuerpo decía “te has comido tu último burrito por ahora”, cuyo rostro decía “los ángeles sí existen”, y cuyos ojos decían que ella podía hacerte cavar tu propia tumba y lamer la pala hasta dejarla limpia.

Lo cierto es que opino que escribir algo realmente malo es también un arte, así que pondría a ello a mentes privilegiadas como las de Aitor Guezuraga, Alexis Ravelo o la difunta y siempre mordaz Dorothy Parker.

En noches heladas como la de hoy, que parecen irlandesas de puro inhóspitas, regalaría a Aitor o a Alexis un folio, un ratito de paz a la luz de una vela, un copazo de bourbon y una pluma de oca, con la petición humilde de que me pergreñaran tres tristes líneas de mala literatura bien hecha.

Sólo les pondría una condición, una frase de salida en honor a Bulwer Lytton, a Snoopy escritor y al temporal que acaba de atropellarnos ...

Era una noche oscura y tormentosa ...


28 de Enero 2007

Noche de Goyas

En estado de sobreexcitación insomne, observo en la televisión a una Penélope Cruz a punto de romper a llorar mientas soba su Goya, arrimada a un José Corbacho de cejas depiladísimas. Sin embargo y a fuer de ser sincera, lo único que anhelo en esta gala es un barrido de cámara entre los espectadores para echarle el ojo bajo la cintura a un Viggo Mortensen repeinadito como un monaguillo, que se arrepollina entre Ariadna Yil y la que espero sea la señora de Agustín Díaz Yanes.

Tengo poca suerte, así que decido centrarme en otras cosas. Básicamente, porque Guillermo del Toro es el que chupa cámara sin tino en esta edición de los Goya y mi rubio favorito no aparece, ni por casualidad, de refilón en la pantalla.

Así que me congratulo cuando El viaje de Said se lleva el Goya al mejor corto de animación, porque es una coproducción canaria, porque trata sobre la inmigración y porque creo divisar junto a sus responsables y al lado de Corbacho a Octavio, un muchacho al que conocí en el IX Blogs & Gofio de ayer, sábado, en un Herreño que semejaba el Infierno de Dante.

Lo que me recuerda que ayer también conocí a Luis, leonés por más señas y a quien no pude explicar en qué monte de su provincia se perdió Viggo para encontrarse con su personaje ni en qué taberna entró en contacto con los españoles más lacónicos de todos los tiempos. Por no hablar de Víctor, con el que no departí sobre el norteamericano-danés de acento argentino más deseable del universo, pero sí sobre nuestra común pasión por Futurama y Sexo en Nueva York.

Me decanto por Me llamo Earl en una noche helada, cuando me cerciono de que Alatriste se lleva sólo tres Goyas y de que Viggo ni huele el escenario. Me moquea la nariz, me tiemblan los dedos y creo que mi temperatura corporal ha descendido varios grados, sospecho que a raíz del temporal del fin de semana y de encontrarme en una habitación que recuerda a una nevera de restaurante mafioso. Ni un último tiento visual a Viggo puede añadir un par de décimas al asunto, es tarde y mañana comienza la semana de mi 36 º cumpleaños.

Mañana también me espera una entrevista a Dolores Campos-Herrero, una de mis escritoras y personas favoritas, así que me dispongo a clausurar portátil y ojos sobre la almohada ...

Y a soñar con mi propia versión de La rosa púrpura del Cairo, en la que Viggo estire su mano de guerrero imbatible, propenso al cardenal masivo, desde mi pantalla y hacia mis carnes semicongeladas y entibie con su labio partido cada célula de mi cuerpo.

24 de Enero 2007

Suuuuuuusaan Suuuuuuusaaaan Suuuuuuusaaaan

Me acabo de enterar de que van a harimaguar a Susan Sarandon, un pedazo de mujer, un pedazo de intérprete y un pedazo de ejemplo como ser humano ... en mi humilde opinión.

Me gusta Susan porque es una actriz creíble, sensual cuando tiene que serlo, vulnerable a ratos y siempre interesante. Además, cada vez que leo alguna declaración suya, ya sea sobre la invasión ilegal de Irak por su país, los atropellos a los derechos de las mujeres o la situación del mundo, le cojo más apego.

Por si fuera poco, está amancebada con alguien que podría sustituir a Viggo Mortensen en mi altar al hombre perfecto, un Tim Robbins estupendo, que me saca como cuatro cabezas por arriba y dos pectorales por cada lado.

Si le añadimos al hecho de que convive con un hombre doce años menor que ella, con talento y activista contra Bush y las injusticias del mundo el que envejece con dignidad y sin bisturí. Y valoramos su capacidad como actriz, su compromiso social y su melena roja desafiante al viento, sólo me queda esperar que algún político se le acerque cámara en ristre para que termine de alegrarme el día de la inauguración del Festival de Cine.

Felicidades, Susan.

22 de Enero 2007

Educando a Diego

Acabo de dejar plantado a un salteado de pollo oriental del VIPs junto a dos amigos, Alberto y Pachi, por venirme hasta mi portátil a escribir unas líneas. Sin embargo, antes de sentarme a teclear, me dio tiempo a pasar por casa de mi hermano para ver a mi primer y único sobrino hasta el momento, Diego. Sin duda alguna, el niño más guapo e inteligente del universo, como lo demuestra esa especie de sevillana sincopada que perpetra, mientras ríe, en el momento en que clava sus ojazos azulones en mi persona.

Tiene apenas dos meses, 8 días y algunas horas, pero ya hacemos planes para su formación.

Sé que algunos no los entenderá y le provocarán deseos de trocearme y enterrarme bajo su futuro columpio con vistas a Ciudad del Campo. Sin embargo, planeo hacer valer mi autoridad de tía sin derretirme ante sus mofletes indignados.

En mi compañía no verá películas de la Loba Jolie ni videoclips de la Chandalera Spears, a menos que me deje inconsciente con un chute de curare vía roce con su chupa. Tampoco podrá escuchar a La Oreja de Van Gogh en mi coche ni esperar que visualicemos juntos Gran Hermano, Operación Triunfo ni, en general, Telecinco ni -especialmente- Antena 3. Además, no le compraré jamás un best seller y le enseñaré a escupir sobre el nombre de Dan Brown.

Mientras hoy bailoteaba, carcajeándose en su hamaquita, también le expliqué que le enseñaré a nadar en La Puntilla, con Pepe El Submarinista en máscara y aletas a la vera y transportado en una nube de rascacios juguetones. Además, le prometí que aprenderá percusión senegalesa con los hermanos Thioune y windsurf en Salinas; que tendrá sus equipajes del Granca y del Estrella C.F. en el ropero; que escuchará a AC/DC, Natacha Atlas y John Mayer en mis reproductores de cedés y que babearemos a Viggo Mortensen en cuanto asome su melenita nórdica mal cortada por la sección de Cultura de mi periódico.

De vuelta a casa, mientras Linkin Park cantaba Points of authority a volumen 42 en el coche, comencé el primer cuento de mi repertorio personal para Diego en voz alta.

Empezaba en un día de calima, en Vecindario, y con los dos Mendozas buscando un tesoro de tartas de mango y violeta en una playa ventolerienta y pedregosa. Al final, por supuesto, les rescataba la princesa del cuento, derrotaban juntos a tartazos a la malvada bruja de las rotondas, desanudaban todas las sufridas vías de la isla y bailaban algo de System of a Down, cubiertos únicamente con unos tangas de leopardo.

17 de Enero 2007

Carretera al infierno

Las vías de esta ciudad son fuente inagotable de inspiración para cualquiera, dignas de libros al estilo Kafka y del rodaje de cualquier entrega de Indiana Jones o incluso la Guerra de las Galaxias. Casi dan ganas de redactar una última voluntad antes de ponerse al volante y entonar un sentido "salve alcaldesa, morituru te salutam" previo a meter el indicador y lanzarse a una aventura de la que no sabes si saldrás ilesa y cuerda.

Personalmente, opino que el ayuntamiento debería repartir gratuitamente ansiolíticos, junto con tarjetas de talleres en los que reparar las suspensiones machacadas a boquetazos traicioneros. También se agradecerían mapas detallados de las obras en curso, a fin de evitar bajíos, desmigajes y otras desgracias, y que se intentara no emboscar la señalización vial tras palmeras y matos varios ... si fuera posible.

Sin embargo y si el objetivo es hacer más emocionante la conducción en Las Palmas de Gran Canaria, al más puro estilo Juanjo de la Iglesia en un curso de ética periodística, propondría rotondizar hasta el interior de los centros comerciales y una alianza del ayuntamiento con el Loro Parque para que las pegatinas del susodicho lugar plastifiquen todos los camiones de este Sebadal de mis terrores.

Probablemente son manías mías, pero sospecho que la gente que pasa por Puerto de la Cruz y se detiene dos nanosegundos ante la piscina de las orcas se engancha en un pacto de suicidio colectivo. O por lo menos, conducen talmente como si fueran los novios de la muerte, superando en arrojo y destreza incluso a los femepos que me quitan el aparcamiento cada día y a esos taxistas faltones sin los que las calles perderían su sal, su pimienta y hasta sus plaquetas y cristales.

Puestos a proponer también, ofrecería nuestra redacción para que los bomberos municipales se manifestaran a sus (altas y) anchas y que, si Tim Robbins también quiere manifestarse o protestar por lo que sea, acercara sus casi dos metros de buena persona combativa hasta mi mesa.

En estas vísperas de elecciones, quisiera además solicitar a todos los partidos aparcamientos con columnas de gomaespuma, que Viggo Mortensen me amase el cuello en las pausas en que aparto los dedos de las teclas en el trabajo, que el chocolate adelgace y el destierro de los responsables de la parrilla de Telecinco y Antena3 rumbo a la Kandahar de Mauritania.

Si cualquiera de ellos cumpliera todos estos puntos y me garantizara el aparcamiento diario en Profesor Lozano, prometo que cantaría su nombre con alegría feroz y sin un reproche, mientras mis propios pezones amagan con cegarme al descender por ese gráfico de polígrafo en asfalto que es Barranquillo de Don Zoilo rumbo al trabajo.

A mis dos o tres atascos diarios pongo por testigos.

15 de Enero 2007

Humanitarios a mí ...

Mira que le tengo ojeriza a la Loba por antonomasia, a su familia-parchis y a su pareja actual, el Carita de Guanche ... Sin embargo y aunque me duela, también le reconozco estilo: esa mujer sabe cómo enterrarle el naife a alguien en un espacio intercostal, sin perder la sonrisa y quedando, además, como Teresa de Calcuta.

Primero suelta por esas hiperbembas suyas que le horroriza la campaña de acoso y derribo a Madonna por adoptar un niño en Malawi. Y en la frase siguiente, señala virtuosamente que ella no se atrevería a aumentar la familia en un país con una legalidad dudosa a la hora de repartir ciudadanos por el mundo.

No me dirán que no es hábil y artística esa forma de puñalada trapera.

Lo cierto es que leo estas cosas y ardo en deseos de discutir el tema con Batatita, la araña okupa que me acompañaba en mis periplos motorizados por esta ciudad entregada a la rotonda y el socavón. Sin embargo, mi octópeda favorita emigró hace algún tiempo hacia otro vehículo, probablemente más lento y seguro, dejándome sola cual Guerrero de la Carretera en pleno Outback.

Así que me dirijo a mí misma entre guardia muerto y bache, en voz alta y mientras Los Delinqüentes le cantan a un cielo llenito de estrellas, que parece chocolate con almendras.

- ¿Qué se puede esperar de alguien que dice que se pasó meses conociendo a Brad Pitt interiormente y sin echar mano a ese vientre, tan liso como el poyo golden kashmir de mi cocina? -protesto, venenosa- ¿Se piensa que somos memos? ¿Quién me creería si, después de naufragar en La Graciosa, por ejemplo, con Viggo Mortensen, dijera que me dediqué a discutir con él sobre la globalización y las pateras, en vez de perseguirle entre las piedras volcánicas, loca de lujuria?

Y al lector me remito, indignada y tachando de falsa cual dentadura de la Preysler a la Loba más loba de la galaxia ¿Podría usted aguantar meses explorándole el alma a un yogurazo declarado el ser humano más sexy del planeta sin ni siquiera imaginar que tantea sus carnes duras?

¿Meditación y charlas trascendentales con Brad Pitt al lado? De pensarlo me da la risa tonta y me hundo en una zanja prelectoral junto a Presidencia de Gobierno.

12 de Enero 2007

¡Aleluya!

La primera entrada de este blog apareció en un día de ventanía polvorienta, con la ciudad emborronada por la calima y el mar revuelto, verdoso y espumado, comiéndole las orillas a la isla.

Lo cierto es que a mí me encanta la calima ... al contrario de lo que sucede con la mayoría de la gente.

Mi madre procede a blindar puertas y ventanas en cuanto el cielo se tiñe levemente de marrón o la televisión ulula alarmas meteorológicas, mientras chilla que la casa se va a llenar de tierra. El coche se pinta de un nuevo color y apenas puedo adivinar las figuras de las palmeras de la avenida, combadas y con la melena hecha un mar de rejos revueltos, a través de su cristal turbio.

Sin embargo, yo le veo un punto romántico a eso de la calima, decolorando el perfil de Las Palmas de Gran Canaria y dándole a todo un aire como a medio crear, mágico y misterioso.

Me pone de buen humor, erótico-festiva y con ganas de corretear a La Puntilla a pedirle a Pepe El Submarinista que prepare la zodiac y ejerzamos de hombres rana de un hipotético Calypso entre tapaculos, erizos y boyas.

Y de buen humor me pasé el día, vigilando los comentarios al blog con un ojo (gracias a todos ellos) y con el otro centrado en las noticias y el trabajo de rutina.

Mi felicidad ya se hizo completa cuando leí que los Beckham abandonan España en dirección a una tierra donde fascinan, los Estados Unidos.

Sinceramente, creo que esa pareja absurda está a la altura del país hacia el que emigra y que Los Angeles se merece a una pija redomada y huesuda como la Sra. Beckham tanto como Bush el hacer compañía a Gotovina en La Haya.

No me parece que exista compensación posible para Irak ... Afganistán, Colombia, Somalia, Granada, Panamá, Haití, ... etc. etc. etc. ... pero esto podría ser un principio.

11 de Enero 2007

Declaración de intenciones

Me pide Esther Pérez Verdú, copropietaria de Atarecos y administradora bloguera donde las haya, que redacte una declaración de intenciones para este blog. Y lo primero que me viene a la mente es restringir el uso de las palabras pezón y multiorgasmo y limitar el número de veces que menciono a Viggo Mortensen por párrafo y así se lo digo. Sin embargo, me ruega Esther que sea yo misma, sin autocensuras y a pelo.

Sin autocensuras y a pelo tecleo que mi intención es que Las Cartas a Sinaja sean la continuación más o menos natural de los Salvapantallas que perpetré durante un tiempo en este periódico.

Intentarán mantener el espíritu erótico-festivo de aquellas columnas y algunos de sus rasgos, tal que la mención permanente a Viggo Mortensen, rey de mis refajos y entretelas elfas; la campaña antirotondas; los avatares familiares; los sufrimientos de un supermanager y la reflexión sobre algunos de mis personajes más odiados, como la Loba Jolie, y otros nombres que me provocan tormentas endocrinas, taquicardias y subidas de temperatura, tal que Johnny Depp, por ejemplo.

Aparte de reflejar mis calenturas intransferibles, las cartas serán un homenaje a Sinaja Bui Simunovic, ejemplo vital y artístico, ardiente defensora de Ante Gotovina y una mujer fascinante, que me deja de vez en cuando mensajes en el contestador o me manda cartas, animando con un toque de surrealismo y locura croata mi pacífica vida en el subtrópico. Todavía sueño con visitarla en su isla adriática, si la hipoteca y mi bancario favorito, Miguel Ángel, lo permiten.

Huelga decir que los comentarios y las reacciones serán bienvenidos, aunque aviso que lo de las clasificaciones no me va y me temo que este blog se definirá por un toque inconexo, demente y tirando a lujurioso como yo misma. En cualquier caso, espero que lo disfrute de alguna forma y que, por lo menos, no suela aburrirle.

Encantada de abrir mi blog para usted.