En mi pasado en la industria farmacéutica tuve la suerte de ser Product Manager de un gran producto, llamado Prograf, que se utilizan como inmunosupresor en las personas que tienen un transplante.
Los inmunosupresores son necesarios, para que nuestro sistema inmunitario no ataque a ese órgano que nos acaban de transplantar, ya que nuestro organismo al no reconocerlo como propio, lo atacaría para defenderse. Este tipo de medicaciones, se deberán de tomar de por vida, ya que nuestro organismo, nunca reconocerá como propio un tejido de otra persona.
En nuestra farmacia, tenemos unos cuantos pacientes transplatados y al ver cómo ha mejorado su vida después del transplante, a mi al menos, me hace pensar sobre todo lo que los humanos hemos podido evolucionar para llegar a estas operaciones, que hace que muchas personas puedan tener una segunda oportunidad.
La historia de Erik Compton, es es la historia de un niño que a la edad de 12 años fue transplantado de corazón y que el 20 de mayo del 2008 necesitó un segundo transplante . Pero lo más sorprendente de esta historia, es que 5 meses después de esa intervención, Erik Compton, no sólo estaba jugando al golf, si no que lo estaba haciendo con los mejores del mundo. En esa primera aparición, todavía utilizaba un cochito para desplazarse por el campo, pero este fin de semana, Erik Compton ha sido invitado a jugar otro gran torneo de golf, con los mejores jugadores del mundo, y el único cochito que lleva ahora, es del de la niña, que su mujer y él, tuvieron el mes pasado.
Creo que historias como estas, nos demuestran todo lo que la medicina ha avanzado, pero sobre todo, nos dan un gran ejemplo, de lo que las personas podemos llegar a conseguir cuando luchamos por algo.
