Leo en El Confidencial que el 90% de los billetes que manejamos a diario tienen rastros de cocaína, y me asusto. Me asusto, porque e pesar de que parte de dicha contaminación sea cruzada, como explica el profesor Miguel de la Guardia, dichos niveles son 5 veces superiores a los de países como Alemania.
Realmente me preocupa, porque cada día son más frecuentes, al menos en mi caso, la pregunta sobre adicciónes en la farmacia. Madres que se preocupan por sus hijos, personas que dudan sobre lo que dice su pareja en referencia a las drogas.
Realmente me preocupa, porque hay personas que parecen trivializar su consumo , personas que creen que los médicos y los farmacéuticos son responsables de las adicciones -leer comentarios-. Sinceramente, me preocupa que la gente pueda pensar que tomar drogas es algo normal, que esnifar cocaína es algo que se puede controlar, que uno lo deja cuando quiere. Es más, entre alguna gente, su uso está tan extendido, que al leer la noticia se dirán, no puede ser tan malo ¿no ves que lo hace todo el mundo que casi todos los billetes llevan cocaína?
Me da miedo, que la gente pierda el norte y piense que es algo normal, que la gente encuentre excusas para justificar acciones que no llevan a ningún sitio provechoso, porque bajo mi punto de vista, si hay una protección para que gente no se vea inmersa en ese mundo es el conocimiento, el saber de sus consecuencias, sus riesgos. Porque a día de hoy, por desgracia, cualquier tipo de droga puede ser encontrada en la calle, creo que sería iluso pensar que nosotros o nuestros hijos nunca vamos a tener la oportunidad de probarla, pero sí que creo que con la educación sobre estos temas, podemos hacer que cuando ese ofrecimiento tenga lugar, nosotros o nuestros hijos, tengamos una respuesta contudentemente negativa.
Si este mensaje te llega tarde porque ya las has probado, no significa que sea tarde, ser consciente del problema, es el mejor inicio para poder resolverlo.
