Alguna vez ya he comentado que nunca he pegado una calada a un cigarro, y a mis 32 años, dudo mucho que alguna vez empiece. Sin embargo, hoy en nuestra farmacia, 3 de los farmacéuticos hemos recibido un curso sobre el tabaquismo, así como las diversas opciones farmacológicas que existen para dejar de fumar.
El curso nos lo ha impartido Chusa, delegada de Novartis, y yo al menos he aprendido mucho, a nivel del tratamiento con chicles y parches, pero sobre todo, me ha reforzado mucho algo que siempre he defendido: el fumador que quiere dejar de fumar, tiene que tener claro que su implicación y motivación es fundamental para el éxito.
El personal sanitario, médicos, enfermeras y farmacéuticos, podemos ayudar a los pacientes en su proceso de dejar el tabaco, pero en mi modo de ver, nunca lo podremos conseguir, si dicha persona, no es consciente de los hábitos sociales que implica el tabaco...
Por poner un ejemplo numérico, un paciente que lleve fumando 10 años, una media de 20 pitillos al día, habrá encendido al cabo de esos diez años un total de 73.000 pitillos. SI tenemos en cuenta, que a un pitillo, se le dan 10 caladas, en diez años dicho paciente habrá pegado 730.000 caladas.
A lo mejor, al no ser fumador mi opinión, no es muy imparcial, pero cuando una persona hace algo 73.000 veces en diez años, se me da por pensar, que muchas de esas veces, se habrá hecho, simplemente por aburrimiento, por hábito y no por una necesidad manifiesta de nicotina.
Diclaimer: escribo este post, por la sencilla razón de que el curso que he recibido me ha encantado, por su contenido y porque Chusa, ha demostrado un gran conocimiento y profesionalidad del tabaquismo y sus productos.
