En las últimas semanas he hablado dos veces sobre Ally (1, 2) y tengo que reconocer que la campaña de promoción en la televisión ha hecho bastante impacto, ya que son numerosas las personas que se han acercado hasta nuestra farmacia para demandarnos información sobre dicho fármaco.
Cuando a la gente le explicas que dos pastillas de Ally es lo mismo que una de Xenical, su interés por Ally cambia drásticamente ¿Por qué?
Porque la mayoría de las personas que han estado preocupadas por el sobrepeso en los últimos años, en algún momento recabaron información sobre Xenical o al intentar comprarlo siempre se les exigió receta médica y la gente, piensa, razona y saca conclusiones por sí sola. Y si antes necesitaba control médico, no pueden entender como ahora dicho control no es necesario. O como si las autoridades sanitarias estaban tan preocupadas por la bulimia y la anorexia ahora dichos enfermos tienen libre acceso a este tipo de fármacos
Sí las campañas de Ally han tenido su impacto y al demandar la información al personal de mi farmacia, son más las ocasiones que el cliente se ha ido enfadado con la compañía farmacéutica y con las autoridades sanitarias que han posibilitado la comercialización sin receta que las veces que el cliente ha salido con el producto que venía demandando, entre otras cosas, porque una parte importante de la población ha asimilado que los milagros no existen, y que si no existe dieta ni cambios en el estilo de vida, por muy bueno que sea el fármaco en cuestión, tarde o temprano volveremos al punto de inicio, pero en este caso concreto, con unos cuantos euros menos en el banco, porque por muchas vueltas que le demos, si consumimos 100 y sólo gastamos 75, es imposible mantener el peso



