Asustado me he quedado ayer al leer esta noticia, por la cual "la venta de alimentos con alto contenido en ácidos grasos saturados, sal y azúcares sencillos mediante máquinas expendedoras o en cantinas, bares o locales similares situados en el interior de los centros escolares" y me asusto porque no creo que prohibir la venta en los colegios sea la solución, ya que esos niños podrán comprar esos mismos productos de camino al colegio o a la parada de guaguas. Seguro que ayer algún "quiosquero" se frotó las manos al leer la noticia.
Sí, la obesidad es un problema, además serio, pero si no enseñamos a los jóvenes a tomar sus decisiones, mal vamos. Que esos productos fomentan a la obesidad es cierto, pero no todo es culpa de los boyos y los refrescos, ¿por qué no se fomenta más el ejercicio físico en la juventud? Porque la obesidad no sólo es un problema de ingesta, si no también de gasto.
Cuando era pequeño, me acuerdo que llegaba a mi casa del colegio a las seis y media de la tarde, y así era imposible estudiar y hacer todo el deporte que a mi me hubiese gustado practicar, haciéndose mayor el problema a medida que ibamos subiendo de curso y no digamos cuando llegamos a la Universidad...Si no llega a ser por el colegio mayor, el deporte no habría estado presente en mi época universitaria. Hay que fomentar el deporte en nuestra juventud, porque además de ayudarnos al problema de la obesidad, a mi el deporte me ha enseñado muchas cosas. El rugby me ha enseñado lo que significa equipo, el mountainbike o el running a superar barreras psicológicas, a saber sufrir para llegar a un objetivo....
Tenemos que enseñar a tomar decisiones a nuestra juventud y no decirles una y otra vez lo que tienen que hacer, porque tarde o temprano, llega un día, donde uno está sólo y tiene que tomar las decisiones, y si ese día no tiene la cabeza bien amueblada...
