Eso es justamente lo que me estoy preguntando después de haber disfrutado con toda mi familia de casi tres semanas de vacaciones en la finca de mis padres en un pueblito cercano a Malpica de Bergantiños...!Hay como me gusta a mi el campo¡
Mis niños han disfrutado como enanos, haciendo el pan todos los días en la panadería El Labrador de Malpica (recomiendo además del pan, la brona que hacen los martes, el roscón de los sábados y las empanadas que hacen por encargo) porque gracias a Javier y a Tito, la experiencia de ir a comprar se transformó en la experiencia de hacer todos los días su propio pan y hornearlo...¿Cómo no iban a disfrutar esto?
Pero si hay algo que le gusta a la mayoría de los niños son los animales y en el campo puedieron ver terneritos recien nacidos, ver como se ordeñaban las vacas, las gallinas los cerdos, conejos...Y muchos, muchos paseos en bici por caminos de tierra, con charcos y barro....
Y en mi caso particular pude disfrutar del tipo de vacaciones que más me gustan, que no son otras que las que siempre he disfrutado, unas vacaciones enxebres, disfrutando de la Galicia más rural, del paisaje salvaje de la Costa de la Muerte y de toda mi familia. Todo eso además acompañado de productos típicos de la tierra y de la cocina de mi madre....
Además también he estado casi desconectado por completo del mundo, que sin lugar a dudas me han servido para venir con las pilas muy pero que muy cargadas, aunque quizás si en la farmacia tuviésemos algún remedio para la morriña que siento ahora, quizás mi incoroporación estaría siendo menos dolorosa...

Te entiendo, Ovidio...Mis veinticinco años fuera de Asturias/España me dan un background para ello...
Se te echó de menos todo el rato.
No vengas ahora "jodiendo", escudándote en el "syndrome post vacacional" ponte a currar, necesitamos tus "entradas" (y salidas...)
Un abrazo
¿Y porqué no vuelves a tu tierra? Es habitual que a los peninsulares no soportar mucho las islas, salvo excepciones por supuesto.
Creo que cualquier persona que esté alejado de su familia o de su tierra, en algún momento echará de menos ese entorno en el que ha vivido una parte importante de su vida, sin que dicha añoranza quiera decir, que no le gusta su situación actual. Yo vivo encantado en Canarias, sin que ello no signifique que muchas veces echo de menos a mi familia, al campo, amigos o la espectacular gastronomía gallega...