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TDAH: ¿presión de la industria farmacéutica?

En este magnífico post del Dr. García Tornel, en su blog personal llamado Reflexiones de un pediatra curtido se pregunta lo mismo que nosotros nos hemos preguntado en la farmacia muchas veces, sobre el importante crecimiento que algunas medicaciones para el tratamiento para el Trastorno por Déficit de Atención y/o Hiperactividad.

El TDAH cómo bien explica el Dr. García Tornel es un síndrome, es decir es un conjunto de síntomas que parecen tener cierta identidad porque aparecen a la vez, pero que pueden tener orígenes distintos. La propia biblia de os psiquiatras (Diagnostic Statistical Manual Mental Disorders) reconoce que no hay pruebas de laboratorio ni evaluaciones neurológicas que sean diagnósticas.

Sin embargo los nuevos fármacos para tratar el TDAH, (Concerta y Medikinet) que contienen metifenidato de liberación prolongada siguen incrementando sus ventas, a pesar de tener unos precios francamente altos (99 o 56€) mientras que otro fármaco con el mismo principio activo, pero sin liberación prolongada, a penas supera los 5 euros como es el caso del Rubifen.

Y como dice el Dr. García Torrel "Los laboratorios no paran de promover, con todas sus artimañas, el uso de estos medicamentos más caros. Los Dres. Castells y Rojas Marcos no fueron tratados con medicación y han salido bien parados. ¡Ojo al "tráfico de enfermedades"!

A mi realmente me parece curioso, muy curioso el incremento de este tipo de problemas en los niños, pero lo que sí que tengo claro, es que antes de darle a alguno de mis hijos valoraría y mucho una segunda opinión, pero a pesar de eso, me lo pensaría mucho el comienzo de un tratamiento con estos fármacos.

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2 comentarios

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LOS INVENTORES DE ENFERMEDADES
Autor: JÖRG BLECH

Leí este libro por recomendación de un investigador, médico, grancanario..... y pude aprender lo que era la "presión de la industria farmaceútica". Muy recomendable lectura.





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No sé si será el caso de otros padres cuyos hijos son TDA-H, pero sospecho que sí. Cuando tu hijo a temprana edad empieza a manifestar extraños síntomas y a darte un trabajo mucho más allá del habitual para un niño de su edad, quedas totalmente desconcertado. Lo primero que haces es buscar puntos de referencia en tu entorno (la salida fácil, pero que no lleva a ningún sitio) hasta que al final acabas en la consulta de un neuropediatra. Pruebas, electroenfalogramas, exámenes, testes y un sin fin de evaluaciones después deciden poner al niño en terapia sin atreverse a dar un diagnóstico, saben que se trata de un problema conductual, pero hasta los seis o siete años no se puede definir como TDA-H. Finalmente, con los años llega el diagnóstico y, aunque pueda parecer mentira, descansas al conocer el veredicto... el diagnóstico positivo. En ese momento un médico competente pone la terapia y evalua, junto a los padres, la posibilidad del uso del metilfedinato de cara al colegio. Generalmente primero se prueba sin él y, en algunos casos, sólo con el trabajo en casa y la terapia es suficiente, pero en ocasiones hace falta la medicación. En este caso, como bien dicen en el artículo, el Rubifén, por su precio, parecería una buena opción, pero no lo es. El Rubifén se tiene que tomar entre dos y tres veces al día y su eficiencia es muy irregular dentro del horario en que el niño necesita los mayores niveles de concentración. Felizmente el carísimo Concerta, aunque tarda entre veinte y cuarenta minutos en empezar a hacer efecto, mantiene al muchacho apto para el aprendizaje entre las 9 de la mañana y las 19:30 y 20:00 horas.
La eficacia del metilfedinato es impresionante, perece que el niño lleve incorporado un interruptor de encendido y apagado, sin embargo es una droga que no cura. Serán los años de terapia individual y familiar, y la casi inexistente colaboración de la escuela, los que darán al futuro adulto las herramientas para compensar su déficit.
Hay más drogas (estimulantes) en estudio y que, tal vez, podrían cumplir el mismo cometido que el metilfedinato, incluida la cafeína, pero el negocio de los laboratorios está ahí: sólo cuando se vean obligados a bajar el precio de esta droga lanzarán otra con, quizá, más ventajas.
La pregunta del millón es: ¿por qué si la cafeína tiene todos los requisitos para el tratamiento del TDA no se han realizado estudios para adecuarla a ese propósito?

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