Para poder hablar de fármacos y publicidad, tenemos que diferencias entre E.F.P (especialidad farmacéutica publicitaria) como antigripales, jarabes para la tos...sobre las que sí que se puede hacer publicidad al cliente final y las especialidades farmacéuticas, cuyas acciones de promoción sólo pueden estar dirigidas al personal sanitario y para las que en la mayoría de los casos es necesaria una receta médica para poder retirar dicho medicamento de las farmacias.
Esto es lo que suceden es España, sin embargo, en Estados Unidos sí que se puede realizar publicidad de medicamentos a toda la población en general pero ¿funciona?
Es una pregunta que siempre me he realizado, porque cuando hablamos de un producto de consumo, que uno puede decidir por sí sólo si lo quiere comprar o no, pero al hablar de un fármaco, la cadena de decisiones es mucho más larga. Tengo que ver el anuncio, me tiene que convencer, tengo que pedir una cita, que mi "diagnóstico y prescripción" coincida con el del médico, y que éste, piense que no existen otras opciones más efectivas para tratarme.
En este tipo de campañas además se puede provocar un efecto perverso, ya que si se genera mucho ruído, por lo que muchos pacientes acuden al médico para obtener una receta de un medicamento concreto, la imagen que el médico se forme sobre el propio fármaco puede que no sea beneficiosa, porque los anuncios de un fármaco le han podido interferir de una manera importante en su día a día....
Pero volvamos a la pregunta ¿funciona? A la vista de los resultados del estudio que comenta hoy Ed Silverman parece ser que no, y que en el mejor de los casos, se produciría un incremento de las ventas, teniendo dicho incremento de ventas un duración escasa.
