Es un hecho, mi profesión no deja de sorprenderme. A veces crees que lo tienes todo previsto, pero siempre pasan cosas que no te esperas. En este caso, ni en mis mejores sueños lo hubiera imaginado. Me estoy refiriendo al concierto que Bruce Springsteen dio en nuestra ciudad.

Los eventos de esta magnitud son bastante restrictivos por lo general. Te dan poco tiempo, no sueles estar en un buen sitio y dependes mucho de la suerte.
Nos citaron tres cuartos de hora antes del concierto y nos llevaron a la parte trasera del escenario donde nos pegaron esto:

Una bonita acreditación. En otra ocasión hablaré de las acreditaciones que tienen su gracia.
Tras esperar un buen rato nos llevan al sitio elegido para nosotros. En la zona del público había un pasillo de separación, paralelo al escenario, por donde nos llevaron hasta el centro, delante de otro pasillo perpendicular. Estábamos lejos, a más de 20 metros de la zona donde se supone que va a estar Bruce, con público por delante, y lo peor, a la misma altura que ellos. Lo normal en estos casos es que coloquen alguna tarima para salvar la altura de la gente. Solo teníamos la "ventaja" del pasillo de delante. Al final de ese pasillo había una pequeña plataforma donde parecía, por los monitores que estaban sobre ella, que en algún momento podría estar Springsteen, pero no teníamos muchas esperanzas.

Comienza el concierto, tenemos tres canciones para hacer las fotos y la tensión es mucha. Al principio Bruce estaba muy estático y el micrófono no hacía más que fastidiar. Después empezó a moverse y la cosa mejoró.




Va pasando el tiempo y finalmente Bruce llega a la plataforma que os comentaba al principio, todos muy contentos. De frente, cuerpo entero y más cerca.

Pero entonce pasó esto:

¡Bruce empieza a bajar hacia nosotros! ¡No me lo puedo creer! Empieza el delirio. De frente, muy cerca, el público a los lados...¿qué más se puede pedir?.


Yo no sé si esto estaba previsto o no, pero el bueno de Bruce nos dio una gran foto que no esperábamos y eso dice mucho de él. Independientemente de que el concierto fuera mejor o peor, que sonara bien o no, lo cierto es que Springsteen es una gran estrella a la que le gusta estar muy cerca de sus seguidores y estas fotos son una prueba de ello.

Muchas felicidades por el trabajo en el concierto de Bruce Springsteen... sin duda una maravilla de trabajo.
Gracias por esas maravillas de fotos.
Hay que ser muy generoso para hacer eso, haberse currado el ego, a veces incluso pasando depresiones. En Bruce se nota, por su mirada, que no lo hace por el típico y desaforado egocentrismo de los artistas, lo hace por simple humanidad. Pasando a lo práctico: debe ser un coñazo estar ahí recibiendo manos por todas partes (¿en qué segundo dejar de tocarle para que no se sienta molesto?) y seguir tocando y cantando manteniendo la sonrisa. Buen trabajo fotográfico.