La semana pasada cubrí la visita de la Reina Sofía a nuestra ciudad y pensé que sería buena idea escribir una entrada de cómo se trabaja en este tipo de actos.

Lo primero es la acreditación. Casa Real te acredita con mucho tiempo de antelación, por evidentes motivos de seguridad. Se supone que no se puede acreditar cualquiera y debes tener un medio que te respalde. Si llegas al lugar y no estas en la lista, te puedes ir olvidando de entrar. Normalmente te buscan, te dan la acreditación y reúnen a todos los periodistas en un lugar determinado a la espera de que llegue el miembro de la casa real que toque. La hora de llegada siempre es "aproximada".

Aquí nos tenéis a todos juntitos y portándonos muy bien. Uff... la de horas de espera que tengo en este trabajo.
El control es absoluto y son ellos los que te dicen dónde debes colocarte y a que distancia. Según va pasando la visita te van cambiando de ubicación para que puedas obtener diferentes tomas. Esto es bueno por un lado, porque siempre te aseguran una buena imagen, y malo porque al final vas a captar lo que ellos quieren. Aún así, siempre hay algo de juego y, aunque se mete mucha gente por medio (fotógrafos oficiales, seguridad, séquito,...), a veces consigues algo que valga la pena.

En esta imagen podéis ver a S. M. la Reina Sofía en el balcón del obispado. Todos teníamos la misma foto, la diferencia estaba en cuantas sombras de palomas pudo pillar cada uno.
¿Cuál es la imagen que buscas?. A veces son actos muy rígidos, pero también los hay más relajados. Uno intenta buscar siempre la anécdota, la cara amable, lo divertido, pero no siempre lo puedes encontrar. Fotografiar a personajes tan "vistos" te obliga a forzar mucho la imaginación. De todas formas, muchas veces depende de la situación y de cómo te coloquen. Puedes conseguir una muy buena foto o la misma que tiene todo el mundo, que, por lo general, es más aburrida.


Otras visitas son menos formales. La foto que veis a continuación fue un viaje privado del Su Alteza Real el Príncipe Felipe. El caso es que tuvimos exactamente unos 20 segundos para hacer la foto (¡que estrés!). Justo lo que tardó en bajarse del coche y entrar al hotel. En aquella ocasión nos pusimos en la entrada, pero la gente de la Casa Real nos obligó a colocarnos al otro lado de la calle, por lo que corríamos el peligro de que saliera por la puerta contraria del coche, pero, muy profesionalmente, nos aseguraron que saldría por nuestro lado, y así fue.

Una visita significativa fue la que realizaron SS.AA.RR. los Príncipes de Asturias, con motivo de la inauguración de las nuevas instalaciones de Canarias7. Fué mucho trabajo, pero a todos nos quedará como un grato recuerdo.

En otro ocasión, cubrí la visita oficial de los Reyes al archipiélago. Fue agotador porque pasé por cuatro islas en muy poco tiempo. Recuerdo especialmente Tenerife porque estuvimos toda la mañana intentando hacer una foto del los Reyes con el público saludándolos, pero, sistemáticamente, Casa Real nos ubicaba en sitios desde donde no se podía hacer. Felizmente, y casi al mediodía, tenían un lugar elegido para hacerlo. ¡Podían haberlo dicho antes!


Normalmente no es algo muy complicado, porque te facilitan mucho el trabajo. Lo difícil es hacer algo original. Pero eso es una parte importante de mi trabajo. Improvisar. Buscarse la vida. Al final, son personas accesibles y, salvo por las esperas, el trabajo resulta interesante.




















