Lo veo en todos los periódicos, y por la tele en la hora del almuerzo humano, y en la hora de la cena, y cuando Solo y Loquia desayunan allí vuelve a estar, en la noticias de la mañana...
... y es guapo hasta para mí que sólo me emociono cuando veo una grupa bien musculada y un pecho ancho y resistente. Pero es que él tiene algo, se le ve tan seguro en su papel, en su lugar, que allá donde va conquista, la gente confía en él, lo quiere.
Es negro y está buscando algo. Viaja por muchos países en busca de amigos, de aliados que lo ayuden cuando encuentre lo más preciado para él, su tesoro. Fue a ver a militares de su mismo país que están en una guerra que inició su mismo país. Fue a ver a militares de otro país, que están en una guerra que dura cincuenta años y que los enfrenta a hombres mujeres y niños que no son militares. Y por último lo he visto en Alemania, saludando a muchos humanos que se emocionaban al verlo y al oírlo decir: "Soy un ciudadano del mundo".
Es hombre, guapo, negro, y está buscando ser el jefe de su país; el que más mande, The Boss, como dicen en ese país -es que con esto del 25 de julio estoy practicando un poco de inglés...- .Yo creo que lo tiene fácil, su genética es buena, nació con las herramientas necesarias para triunfar hoy en día, no como yo, enana de nariz aplastada que ronca como un motor mal engrasado. Él es un triunfador, y dicen que es el único que puede cambiar el mundo... ¡madre perra, qué presión! Yo creo que él tiene un truco para enamorar, un truco del que me di cuenta por casualidad.
La otra noche, Solo se quedó dormido en el sillón con la tele encendida pero sin sonido, y ahí volvía a estar él, Barack Hussein, agitando las manos y ladeando la cabeza con sonrisa ante una enfervorizada masa de gente. Pero, curiosamente, ahora a mí no me enamoró. ¿Qué habrá pasado?, me preguntaba. ¿Se habrá puesto su piel más blanca, más negra, su traje está arrugado, su corbata sucia? Pero no, no era nada de eso lo que limitaba mi enajenación, era algo más simple y a la vez preocupante, no tenía voz, no lo oía hablar con esa voz grave capaz de encantar no a una serpiente idiota, sino a mí, a Ofelia. El hombre guapo, negro, que busca, ahora era mudo, y su poder sobre mí se había terminado... 
... ahora pasó a llamarse Obama, humano político americano de origen africano. Guapo, mulato, y que busca ser presidente de Estados Unidos. Un humano político más, un héroe menos.