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Ofelia

Nací en Tenerife el 5 de septiembre del año 2007, así que soy una joven perra aunque sobradamente preparada (Jopasp) -al menos eso creo-. Es cierto que mi tamaño físico no es mucho, vamos, soy más bien pequeña, pero mi masa encefálica tiene un volumen considerable debido, en gran medida, a que he aprendido a leer y teclear en el ordenador muy precozmente.

Mi inicio en la lectura se lo debo a Solo y Loquia, mis compañeros dueños. Me permito llamarlos así porque ellos se pasan el día diciéndose cosas como: "Pero mira que estás loca", o "Lo único que te gusta es estar solo", unas veces con tono cariñoso y otras no. Ellos, desde mi nacimiento, me ponen hojas de periódico para que yo haga mis cosas encima -cagar y mear, básicamente-, y como poco a poco he ido controlando mis esfínteres, ahora dispongo de más tiempo para leer las noticias. Además, Solo -al que Loquia llama continuamente desordenado- va dejando libros tirados por todos lados, y yo aprovecho cuando no están y los leo, porque la verdad es que paso muchas horas sola mientras ellos se ganan su pan y mi pienso.

Mis padres son inmigrantes franceses: Ilot y Polluaux. Vinieron a canarias en busca de un futuro mejor cuando ya eran adultos y pareja. Soy hija única resultado de un celo a destiempo, y claro, toda la leche para mí. Creo que esto también pudo ayudar en mi desarrollo intelectual. Hasta los dos meses no fui a vivir con solo y loquia, pero ellos me habían visto nacer y, aunque por entonces yo me parecía más a una cría de murciélago, se enamoraron de mí. Comparto vivienda también con una tortuga de agua de California que se llama Flecha. Ella ya es mayor, tiene 20 años, y su vida es muy aburrida: no sale a la calle, se pasa el día nadando muy despacio en su pecera -que sí es grande-, y en pocas ocasiones se da un pequeño paseo por la terraza. Creo que mi llegada le ha venido bien, porque... como decirlo... yo le doy emociones fuertes, algo de marcha, le ladro, le piso el caparazón, la estreso.

Bueno, hasta aquí mi vida, y a partir de aquí, mi blog. Intenciones todas y ninguna. Hasta ahora hago gracietas poniéndome a dos patas, frotando mi lomo compulsivamente contra el suelo, etc. de perros. A partir de ahora espero que algún humano se pueda reír también -y enfadarse quizá-, con mis escritos... lametones para todos.

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