Pues sí, aquí estoy con el trajito que Loquia ha decidido que debo llevar para la felicitación. Sí, elegido por ella con un pero Ofe, mi niña, tienes que felicitar la navidad a tus lectores, tienes que ponerte guapa y... ya no la escuché más. Se tiró sobre mí y aquí estoy, así estoy. Feliz Navidad.

Pero es que no me gusta esto. El traje pica y los villancicos me aburren. Los petardos dañan mis oídos.Huele a comida pero yo no puedo comerla. Los humanos corren y me pisan yme asustan. ¡¡Quítame esta ropa ya, Loquia!!

Lo siento, pero es que además el color rojo me da mala suerte. Al humanoide gordo de barba blanca no lo puedo ni ver. Se me erizan los pelos y sufro amnea. Se me encoge el rabo que no tengo. Me tiemblan las patas. Le metería la campanilla por... lo siento.
Pues eso. Que si me disculpan voy a terminar con este asunto, con el numerito. Gracias Loquia estilista. Gracias Solo fotógrafo. Seguro que los queridos lectores de mi blog agradecerán vuestro espíritu navideño.
¡Fun fun fun ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!


Llegó el viernes por la noche para quedarse el puente, los días de fiesta, el no trabajo de los humanoides. NO. A mí nadie me pidió permiso, al menos no recuerdo que
Agallas es pequeño y llegó un poco asustado, pero sólo un poco, porque pronto comencé a sentir sus afilados dientes en mi cara; su lengua en mis tetas y sus ganas de dominarme por todo el cuerpo. Normal, pensé, es un macho. Claro que yo estoy en mi casa, también pensé, e intenté dejarle las cosas claras...
Dos días me costó hacerle comprender cómo funcionan las cosas: ésta es mi esquina, éste mi sillón, ésta mi comida (Loquia me ha ayudado bastante en todo, la verdad, porque Solo ha pasado un poco del asunto), mi juguete, mi calcetín para morder tú no tienes... Después todo ha ido bastante bien. Incluso, y esto entre ustedes y yo y sin sensiblería, le he cogido cariño. Por supuesto no me he dejado dominar. A mí los convencionalismos me gustan tanto como los parásitos, y ya saben que soy una perra desparasitada. Un macho no me pone la pata encima si yo no quiero; y no quiero.
Agallas es un joven divertido y lo he pasado muy bien, la verdad, tenía razón la voz que no recuerdo haberme hablado de su llegada. Ahora se marcha y lo echaré de menos, pero eso será después de dormir dos días seguidos porque, el enano, me ha dejado muerta.
