
Pues para esto sirve tener un blog... de éxito...: tu madre desaparecida aparece (te quiero aun en la distancia, mamá); el Chihuahuita y Norberto me hablan de sus fenomenales atributos (guapos); y tus compañeros de piso, de vida (que a menudo se creen tus dueños) se portan mejor y relajan sus obsesiones: yogurt para la niña, para la Ofe, ¡claro que sí!, ella se lo merece... Me van a terminar pareciendo buenos humanos.
Viendo los resultados obtenidos, siento ganas de movilizar mi corta y fuerte musculatura, de aclarar mis ronquidos y gritar: ¡Chicas del mundo, humanas, perras todas... ya está bien!, fuera complejos. Apaguen la tele, olviden esos anuncios, olviden esas tallas, olvídenlo casi todo y agarren el helado; el bikini puede ser de cualquier tamaño, ¡acabemos con la tiranía flacuchenta!, ¡acabemos con las costillas marcadas!, ¡acabemos con...
Sí, ya, me relajo. Esto es lo que tiene escribir en un blog... de éxito...


