Mis antepasados fueron utilizados por clases humildes en peleas de perros contra toros, pues se trató de una buena forma de ganar dinero durante siglos...
De los periódicos leo todo antes de cagarlos y mearlos. Todo me interesa, tengo muchas horas libres que llenar y hasta los obituarios me parecen atractivos, siempre con fotos en blanco y negro y humanos mayores con caras de cansados. Claro, tengo mis preferencias, y las hojas de Cultura son de mis preferidas. Pero desde hace algún tiempo, no hago más que ver fotos de Toros con el encabezado Cultura, toros llenos de sangre, feria de
San Isidro, toros corriendo y humanos pegándoles con palos y luego más sangre, San Fermín.
Busqué en un diccionario pequeño -que Loquia usa algunas veces-, la palabra cultura para ver si salía algo de toros, porque hasta ahora sólo había visto artículos de libros, música, pintura, y algún arquitecto: Resultado o efecto de cultivar los conocimientos humanos. Conjunto de modos de vida y costumbres de una época o grupo social.
Bueno, pues parece que sale en los periódicos como cultura porque es el resultado de cultivar, por parte de los humanos, conocimientos dentro del conjunto de sus modos y costumbres de vida a lo largo de los siglos.
Yo no termino de entenderlo muy bien, debe ser porque soy una perra y no un humano culto. A mí me parece que los toros no participan de la misma idea de cultura que los humanos, su sangre y sus ojos así me lo dan a entender.
¿Cuernos incultos?

100% de acuerdo con tus palabras.
Ofelia, perra sensata, hay quien aún cree que cultura es un buen lugar para verter cuernos, lomos manchados de sangre, corbatas de alcalde y trompetas de banda municipal. Seguro que también hay hueco para que alguien con cultura lance a una cabra desde un campanario.
Los humanos son seres extraños. Desde mi tapia los veo leer libros sentados en un banco y gritar enloquecidos el día de futbol frente a la pantalla gigante del bar -por cierto, ya no tiran tantas cáscaras de gambas al suelo ni nos dan trocitos de chorizo aunque nos restreguemos contra sus piernas. Por eso ya no me digno a bajar de la tapia- y escuchar la música de una banda que toca jazz callejero y el reggaeton que atruena a través de las ventanillas bajadas de los coches.
No me extraña que hayan confundido cultura con costumbre y costumbre con cosas de cavernícolas. Pero tú lees más periódicos que yo. Sigue investigando y me cuentas. Yo ahora voy a lamerme los bigotes y a dormitar al sol.
Detesto la fiesta nacional, la sangre, el sacrificio y todo lo que ella conlleva. Pero tengo que confesar que me resulta muy placentero leer ciertas crónicas taurinas. Recomiendo una lectura pausada de esos artículos antes de defecar sobre ellos. A veces nos podemos encontrar una joyita llena de sensaciones, emoción, color y hasta poesía. Así y todo, me es imposible defender una tradición tan cruenta. Aunque bien mirado, los supermercados están llenos de carne. La vida de las bestias domésticas en las fincas agrícolas no es muy dulce que digamos y la muerte en el matadero, menos. Por no hablar de los circos. La crueldad con los animales es un mal eterno y planetario.