Hoy voy a hablar de Vela y de jaime. Ella es una perra de raza pastor alemán, y él es un humano... cómo definirlo... a ver... de momento voy a decir que es un humano.
Vela arrastra una historia muy triste, una historia de maltrato cruel, ese tipo de maltrato que sólo es capaz de dispensar un humano. jaime, en cambio, es un joven humano prometedor, militante de un partido político que como afición compartida con otros amigos tiene la de matar gatos.


Vela tiene diez años y vivía en casa de sus propietarios en Güimar, en el sur de Tenerife. Un día su propietario decidió que ya no le servía porque era muy mansa, porque se portaba "demasiado bien" y no sabía cuidar la casa, y así, después de tanto tiempo, sin más, la regaló a un agricultor también del sur de la isla. A partir de aquí es donde esta historia se enturbia. Este agricultor cuenta que al cabo de tres días desde la llegada de Vela a la finca, salió a ver a "los cochinos" -ella dormía al lado, casi al raso- y vio que uno de los cerdos tenía heridas, o eso le pareció a él, cogió un palo y sin meditarlo mucho le "pincho" la panza a Vela "porque no pudo darle bien porque estaba lejos". Dice que Vela se fue corriendo, saltó la vaya, y ya no la vio más... a este hombre le enseñan un video para que vea el estado en el que quedó Vela y dice "que esa no es, que no la reconoce"... Aunque pueda parecer lo contrario tras ver las fotos de Vela, esta historia tiene final feliz, y ni el ácido que vertieron sobre ella, o las cuchilladas, acabaron con su vida. Vela fue recuperada por otra clase de humanos de la asociación ADDANCA (Asociación para la defensa de los derechos de los animales y la naturaleza en Candelaria), y después de una larga recuperación, ahora está así de bien físicamente, aunque la tristeza y el miedo quizá nunca se marchen de su recuerdo. Otra asociación protectora de animales llamada Sirius, ha llevado a cabo una campaña de recogidas de firmas para intentar que se haga justicia, que pague sus deudas de maltrato el humano que le hizo eso a Vela, porque la jueza archivó el caso, y el ayuntamiento ha mirado para otro lado. Y en eso están...


Jaime ferrero es un joven humano guapo, político, conservador -eso pone en su currículo-, que se divertía con otros amigos también jóvenes, políticos -del mismo partido conservador-, matando gatos; ah, y sacándose después fotos, por tener un recuerdo, claro. A mí sus ojos me dan miedo, y si intento imaginarlo con su futura familia paseando, con los hijos cogidos de la mano... no dejo de ver la sangre en su camisa rosa y su pantalón, aunque quizá, con el tiempo todo se olvide, su ropa se lave muy bien, y a sus hijos les regale algún gatito o incluso un perro por navidad. Seguro le serán de gran ayuda cuando al salir de su futuro despacho el estrés sea grande y él necesite relajarse...


Quizá alguno de estos dos casos ya es conocido por los lectores, pues no son recientes en el tiempo, pero ¿acaso importa eso?, ¿cuántas perras como Vela estarán sufriendo lo mismo que ella ahora, en este instante?, y ¿cuántos humanos cómo jaime andan sueltos?
Creo que llamar animales a éste tipo de humanos torturadores y asesinos es una gran injusticia. Ningún animal, salvo el ser humano, es capaz de actuar con esa racional brutalidad. Para mí simplemente son humanos del tipo escoria, tristes y miserables humanos, ni más, ni menos.







