Nerviosa, alcancé el mechero y encendí el último Cohibas Mini que quedaba en la cajetilla. Miré una vez más mis cartas. No me lo podía creer. Una pareja de ases es demasiada buena jugada como para ganar. El póker es imprevisible. Tomé un trago corto de mi gintonic y me quedé mirando los hielos redondeados que amenazaban con terminar de derretirse en cuestión de minutos. Las cartas en la mesa no podían ser mejores... había salido otro as. La mano era mía. El perroflauta que tenía enfrente debía tener un proyecto de color o similar, porque no paraba de mover los ojos sobre las cartas de la mesa. Es un novato torpe que aún no sabe que este juego es mío. A este lado del Manzanares nadie se ha atrevido a retarme. Al otro lado, tampoco. Se levanta otro as. Tengo un puto póker de ases, un Cohibas entre los dedos y un trago de Hendriks en la copa. La vida me sonríe, sin lugar a dudas. El desgraciado que ha osado entrar en el juego no tiene nada. Lo noto en la gota de sudor que amenaza con emerger en su frente. Tenía un proyecto, y se quedó en eso. Aún así quiso marcarse el farol. Pobre imbécil. La cara que puso al ver mis cartas me ofreció un placer semejante al sexo. Me estaba follando su triunfo.
Las noches que empiezan así, no pueden acabar mal. Tiramos de la guagua para que nos dejara en el centro y culminar allí la noche entre puros, copazos, las putas de la Gran Vía y los chinos de las esquinas. ¿Cerveza? ¿A las 4 de la mañana? Mandarín, se te fue el baifo. ¿Dónde hay un garito en condiciones? La sala Sol es un antro. El Larios con el nombre lo dice todo. En la Wind los jueves solo hay pasados de rosca. En la Boite, demasiado marica pepero. Sí, nos ponemos exigentes, pero por Dios, ¡esto es Madrid! Si es que no me extraña que siempre acabemos en Chueca. Antros, antros, antros y más antros. Qué mal trata esta ciudad a alguien que acaba de ganar una partida de póker con cuatro ases.
¿Amanecemos en un parque? Si no hay más opciones... Total, la vida son estas pequeñas cosas. Que sí, que mucho Cohibas, mucha ginebra de 30 euros pero al final todos acabamos iguales. Amaneciendo.
P.S: Antes de entrar al trapo a criticar mi tipo de vida pregúntate, ¿esto es culo o codo?





