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Manual del buen sibarita (I)

Cierto, la temática del blog no es hablar de estas cosas pero por una vez, y sin que sirva de precedente, voy a escribir sobre algo con mucha clase: el gin tonic.

Conocer los orígenes no hará que la saborees y la aprecies mejor, pero te servirá para fardar en las charletas intelectualoides con tus amigos gafapastas. Como curiosidad les contaré que se ideó como bebida de celebración de los soldados británicos que hacían campañas asesinas (no voy a entrar más en esto) en África. Necesitaban alta graduación de alcohol para celebrar las victorias con fundamento y también Quinina, componente de la tónica, eficaz remedio contra la malaria. Así, de una historia de soldados, enfermedades y burbujas nació el cocktail (cola de gallo, toma ya) más antiguo del mundo. Incluso más que el cubalibre.

Supongo que el gin tonic perfecto será aquel que más nos guste, sin más esnobismos, pero lo cierto es que la diferencia entre un mal gintonic y un gintonic con clase es tan abismal que se necesitan marcar unos parámetros.

gintonic.jpgEl vaso: No sé quien inventó el vaso de tubo ni quiero saberlo, quizás ya lo hayan castigado por tal aborto ebrio. Ni se les ocurra utilizar uno de estos para un gin tonic y creanme que se nota mucho la diferencia. Lo mejor es usar una buena copa de balón de cristal fino. Al ser de gran capacidad deja espacio para que el combinado respire y, además como la boca es más estrecha, guarda con recelo todos los aromas de la ginebra. Si no tienen una copa de estas, un vaso ancho de sidra, aunque no tiene tanta clase, también nos vale.

El hielo: Ponernos exquisitos con el hielo sí que es una pijada, pero ¿somos sibaritas o no? Lo ideal es hacerlos en casa, con aguita mineral, sin cloro, y ponerlos en la copa recién sacaditos del congelador. Removerlos un poco para que se enfríe bien la copa y escurrir el agua que puede haberse derretido.

El limón: Nada de rodajas, ni mucho menos zumo. El ácido del cítrico se encarga de acabar con las burbujitas de la tónica (todo esto tiene una explicación química, pero yo soy simplemente periodista que sabe de todo un poco pero de nada mucho). Lo recomendable es sacar un trozo de cáscara, solo la parte amarilla, y retorcerla hasta que caiga sobre los hielos un fino rocío ácido (a esto se le llama twist). A continuación, cortar otra cáscara y pasarla bien por el borde de la copa.

La ginebra: Ni Larios ni Rives. España, este país que tan amablemente nos acogió bajo su seno maternal, allá when Christ lost the ligther, sabe hacer muchas cosas bien, como conquistar países, dormir la siesta, hacer paellas, matar toros en público, etc., pero de ginebra no tiene ni zorra idea. La más recomendable por su excelente relación calidad-precio es la Tanqueray. Si quieren un poquito más de exuberancia elijan la francesa Citadelle, la potente Seagram's, la innovadora G-Vine (a base de vino) o la perfeccionista y tradicional Hendriks. Hay muchas opciones, investiguen, prueben y disfruten de todo un mundo por descubrir. Yo lo estoy haciendo y de verdad que merece la pena.

La tónica: Sin duda alguna, Fever-Tree. Ligera, neutra y con unas burbujitas muy delicadas pero increiblemente duraderas. Es complicada de encontrar así que si no queda otra, una Shweppes de toda la vida no está mal. Se restringe, por mediocre y dulzona, la Nordic Mist, y todas aquellas que vengan envasadas en latas. El sabor metálico, por ahora, no combina muy bien con la ginebra.

Curiosidades: Ahora hay una moda muy snob pero increiblemente buena. Se trata de sustituir el limón por pepino. Ponerle unas rodajitas a un buen gin tonic de Hendriks es exquisito. Me acabo de tomar uno y sí, doy fe. Otras innovaciones son: macerar lavanda en la ginebra, añadir ramos de perejil, los pétalos de rosas... Pero sinceramente, exuberancias, las justas.

Remuevela pero no la agites. Mientras se termina de enfriar ponte algo de música clásica, quizás la Sinfonía del Nuevo Mundo de Dvorak, quizás algo de Mendelson. Ponte cómoda, cierra los ojos y dale un sorbo corto. Ahora enciendete un puro, un Cohibas como mínimo, y disfruta. Ni la Reina Madre, oye.

Don Diego, nosotros a coleccionar botellas y a destrozarnos el hígado. ¡Qué buenas compras hacemos, compañero!

P.D: Base de datos, Ministerio del Interior, Ana de Lesbos.

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7 comentarios

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Dios, amen a todo lo que se ha dicho aqui xD

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! Aih, Ana ¡, pues yo me preparo el más gustoso "rabo de gallo" con cualquier brebaje si va aderezado con el mejor ingrediente: la compañía de mi mulatita linda, sin importarme marcas, ni pepinos (de los que tú te refieres), ni limones (Idem), ni copas culonas...
¡CHIN, CHIN! por tu alegría y a tu salud. Y a las de todas-os

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Te imaginas que después de prepararlo todo con tanto esmero te das cuenta de que no te queda agua mineral para el hielo...Ay, Ana, imagínate que te pase, que puede pasar, cuando estés de vacaciones, en Lanzarote. Le hechas agua del chorro pa'l hielo y hasta el pepino se queda mustio. Esa Inalsa, que poco sibarita ha sido siempre. Menos mal que eres previsora, mi niña, y eso no te pasará. Un beso, y ya nos vemos en las tierras del fuego, del viento, y del agua de Inalsa.

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Efectivamente, bordeando la pose snob, Hendricks con pepino es lo más "cool" que hay que probar de vez en cuando. Que demonios, un día es un día y mañana que vengan crisis. Por otro lado, si vamos de sibaritas, pero de verdad, de verdad, la menorquina (si, de Menorca, España) Xoriguer es el auténtico Santo Grial de las ginebras. Por lo difícil de encontrar, más que nada...

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Soy todo lo sibarita que mi economía me permite ser. No se trata de "fardar" o de dárselas de nada, sino que es cuestión de curiosidad, de ir un poco más allá y aprender a distinguir entre lo bueno y lo excelente. Desde hace unos meses me he adentrado en el mundo del gin tónic. Empecé con la London Gin, una gran ginebra, y, por supuesto, la mezclé con Fever Tree. Conozco la Fever Tree porque soy una amante del Ginger Ale y el mejor Ginger Ale también sale de la fuente de Fever Tree. Así pues, di el salto del Ginger Ale Fever Tree a la tónica Fever Tree, dejando atrás el familiar mundo Shweppes.
Un viernes a las cinco de la tarde me paré a tomar un café en la Gran Vía (en la Gran Via de Barcelona). Era verano y hacía calor, así que me senté en la terraza del bar. En ese momento el camarero estaba atendiendo a dos señoras muy elegantes. Realmente llamaban la atención. El camarero les servió una Hendriks con Fever Tree en una enorme copa Globo, fue el colmo del glamour. Bebieron lentamente y conversaron como si estuvieran bebiendo un simple té helado; más que el sudor que causaba el calor del sol de verano transpiraban poder y distinción. Yo empezaba a sentirme mal de la garganta, así que me fui a casa. A la semana siguiente volví y, como si fuera algo espontáneo, pedí una Hendriks con Fever Tree. Genial. Ahora me falta probarla con pepino.

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Y es que el gin-tonic, preparado con mimo, es lo mejor del mundo! Las ginebras premium, todo un mundo por explorar, yo voy desde Seagram a London (mis favoritas) y cuando se puede pido una Citadelle (rara rara, pero exquisita), y sobre tónicas... El señor Schweppe fue el que inventó el agua carbonatada y más tarde se le ocurrió ponerle esa cosa rica que se llama quinina... Me va la indian tonic (eso es, la Schweppes), es la receta original, tiene personalidad y burbuja generosa y se lo monta mejor - es ... la mezcla. Las demás me saben a mal jarabe, son como niños modernos gafapasteros. Mis felicitaciones por este post, tan cargado de buenos consejos.