los blogs de Canarias7

Archivos Diciembre 2008

arboles.jpgSe acabó. Fue corto pero intenso, no te olvidaré nunca, bla bla bla.
Adios a las luces cegadoras, a los árboles de Navidad inmensos, a la calle Preciados masificada, al calor oloroso del Corte Inglés, al mercado navideño de la Plaza Mayor (que este año no visité), a las compras compulsivas tirando de la Visa... Bye, bye. Sayonara. Au revoir. Hasta el año que viene.
Ahora cambio el bocadillo de calamares por el racing de lomo, el metro por el coche, la psoriasis psicosomática por agradables mañanas de estudio... Un negocio, vamos.
Eso sí, el trauma que me va a suponer ver la Plazuela de Arrecife coronada por osos polares, ciervos, ardillas y abetos, no va a tener precio. Pero sobreviviremos.

Apunte político-crítico-social-folclórico-guanchista:¿Alguien se sigue creyendo, a estas alturas de la película, que Willy Díaz es diseñador? Señores, por ser gay no se tiene buen gusto, y este sujeto demuestra día a día que de combinar colores y formas, de dar estilo y clase a espacios y esos menesteres no tiene ni idea. Eso sí, polivalente es un rato. Igual te diseña un traje de Reina del Carnaval, que te dirigie una gala artística o te diseña vestiditos para Tamara-Ámbar-Yurena. Parrilla, Parrillita, para la próxima, haces un concurso público, que se presenten nuevos valores de la isla y así matas dos pájaros de un tiro: le das un poco de aire fresco a las casposadas navideñas de todos los años y evitas la fuga de cerebros, de diseñadores de verdad, hacia otros lugares donde se sientan más valorados. Alguien dijo en alguna película, no recuerdo cual, que cuando alguien es tan evidentemente gilipollas, a menudo se piensa que es un genio. Y eso es lo que le pasa a los apoltronados de esta isla. Que venga alguien y les bajen los humos, por favor. Fin del apunte político-crítico-social-folclórico-guanchista.

Lo dicho, regreso a tierras más cálidas. Migro buscando humedad, grados en positivo de mercurio y un acento amigable que no te hace sentir deudor de grandes cantidades de eurillos. Dejo atrás Chueca y mis aventuras a hurtadillas en los dormitorios ajenos. Dejo atrás, momentaneamente, la apestosa brisa nocturna madrileña de pota, pis y melopeas.
¿Cómo estará el ambiente conejero? ¿Habrá recusitado de sus cenizas? ¿Habrá desaparecido, como Troya? ¿Y el ambiente lésbico? ¿Habrá encontrado ya un punto de reunión y cortejo? ¿Alguien puede responderme?

Y con esto y un bizcochón, hasta la próxima.

P.D: Siento el mal arte de hoy, pero se me acumulan los pensamientos en la cocotera y no atino a encontrar palabras dignas de posarse aquí. La próxima vez será.

Cierto, la temática del blog no es hablar de estas cosas pero por una vez, y sin que sirva de precedente, voy a escribir sobre algo con mucha clase: el gin tonic.

Conocer los orígenes no hará que la saborees y la aprecies mejor, pero te servirá para fardar en las charletas intelectualoides con tus amigos gafapastas. Como curiosidad les contaré que se ideó como bebida de celebración de los soldados británicos que hacían campañas asesinas (no voy a entrar más en esto) en África. Necesitaban alta graduación de alcohol para celebrar las victorias con fundamento y también Quinina, componente de la tónica, eficaz remedio contra la malaria. Así, de una historia de soldados, enfermedades y burbujas nació el cocktail (cola de gallo, toma ya) más antiguo del mundo. Incluso más que el cubalibre.

Supongo que el gin tonic perfecto será aquel que más nos guste, sin más esnobismos, pero lo cierto es que la diferencia entre un mal gintonic y un gintonic con clase es tan abismal que se necesitan marcar unos parámetros.

gintonic.jpgEl vaso: No sé quien inventó el vaso de tubo ni quiero saberlo, quizás ya lo hayan castigado por tal aborto ebrio. Ni se les ocurra utilizar uno de estos para un gin tonic y creanme que se nota mucho la diferencia. Lo mejor es usar una buena copa de balón de cristal fino. Al ser de gran capacidad deja espacio para que el combinado respire y, además como la boca es más estrecha, guarda con recelo todos los aromas de la ginebra. Si no tienen una copa de estas, un vaso ancho de sidra, aunque no tiene tanta clase, también nos vale.

El hielo: Ponernos exquisitos con el hielo sí que es una pijada, pero ¿somos sibaritas o no? Lo ideal es hacerlos en casa, con aguita mineral, sin cloro, y ponerlos en la copa recién sacaditos del congelador. Removerlos un poco para que se enfríe bien la copa y escurrir el agua que puede haberse derretido.

El limón: Nada de rodajas, ni mucho menos zumo. El ácido del cítrico se encarga de acabar con las burbujitas de la tónica (todo esto tiene una explicación química, pero yo soy simplemente periodista que sabe de todo un poco pero de nada mucho). Lo recomendable es sacar un trozo de cáscara, solo la parte amarilla, y retorcerla hasta que caiga sobre los hielos un fino rocío ácido (a esto se le llama twist). A continuación, cortar otra cáscara y pasarla bien por el borde de la copa.

La ginebra: Ni Larios ni Rives. España, este país que tan amablemente nos acogió bajo su seno maternal, allá when Christ lost the ligther, sabe hacer muchas cosas bien, como conquistar países, dormir la siesta, hacer paellas, matar toros en público, etc., pero de ginebra no tiene ni zorra idea. La más recomendable por su excelente relación calidad-precio es la Tanqueray. Si quieren un poquito más de exuberancia elijan la francesa Citadelle, la potente Seagram's, la innovadora G-Vine (a base de vino) o la perfeccionista y tradicional Hendriks. Hay muchas opciones, investiguen, prueben y disfruten de todo un mundo por descubrir. Yo lo estoy haciendo y de verdad que merece la pena.

La tónica: Sin duda alguna, Fever-Tree. Ligera, neutra y con unas burbujitas muy delicadas pero increiblemente duraderas. Es complicada de encontrar así que si no queda otra, una Shweppes de toda la vida no está mal. Se restringe, por mediocre y dulzona, la Nordic Mist, y todas aquellas que vengan envasadas en latas. El sabor metálico, por ahora, no combina muy bien con la ginebra.

Curiosidades: Ahora hay una moda muy snob pero increiblemente buena. Se trata de sustituir el limón por pepino. Ponerle unas rodajitas a un buen gin tonic de Hendriks es exquisito. Me acabo de tomar uno y sí, doy fe. Otras innovaciones son: macerar lavanda en la ginebra, añadir ramos de perejil, los pétalos de rosas... Pero sinceramente, exuberancias, las justas.

Remuevela pero no la agites. Mientras se termina de enfriar ponte algo de música clásica, quizás la Sinfonía del Nuevo Mundo de Dvorak, quizás algo de Mendelson. Ponte cómoda, cierra los ojos y dale un sorbo corto. Ahora enciendete un puro, un Cohibas como mínimo, y disfruta. Ni la Reina Madre, oye.

Don Diego, nosotros a coleccionar botellas y a destrozarnos el hígado. ¡Qué buenas compras hacemos, compañero!

P.D: Base de datos, Ministerio del Interior, Ana de Lesbos.

Hoy ando cabreada con el mundo, con el país en el que resido, con Zapatero, con su talante, con Bibiana Aído, con su igualdad de veinte duros y con el socialismo de pacotilla que predican los secuaces del PSOE. Todo eso y sin respirar.

Me parece bien, aunque innecesario, el matrimonio homosexual. Me parece bien, y un poco más necesario, las uniones de hecho entre homosexuales. Me parece bien, perfecta y balsámica toda esta parafernalia igualitaria rasca-votantes que se tiene montada el PSOE. Nos matiene calladitos, jugando a otras cosas y sin rechistar, por lo que cumple su cometido. Bien. Pero hoy amenecí con este titular:

-Jose, gay maltratado: 'Me puedo casar, pero como víctima la ley no me protege'-
Fuente: www.elmundo.es

Es decir, Jose está conviviendo con su pareja, otro hombre que le maltrata. Golpes embadurnados de alcohol, denuncias inútiles, niños de por medio y vecinos pasivos. Podría ser un caso más de violencia doméstica, de esos que aumentan las estadísticas y punto. Pero hay una gran diferencia: maltratado y maltratador son del mismo sexo. Entonces se colapsa la mente de más de uno, les sudan las manos e inmediatamente se las lavan. La ley no contempla ese caso y dese usted media vuelta que hay cola. Sin más.

Está claro y entiendo que la violencia de un hombre sobre una mujer es estructuralmente distinta y responde a otros patrones de conducta heredados de la supremacía que el hombre (como género), la iglesia (católica, musulmana, mormona y la del espagueti) y la mentalidad absolutista, retrógrada y tradicionalista de las instituciones nos han impuesto, a nosotros, como sociedad. Pero, ¿qué hacemos con estas nuevas formas familiares? ¿Las encorsetamos en nuestras leyes heterosexuales y si no caben, se joden? Telita...

Y todo esto seguirá sin solución mientras nuestro malogrado ejecutivo solo entienda por igualdad, la igualdad laboral, puramente estética, entre hombre y mujer.
Igualdad es mucho más que eso. Pero vamos, no seré yo quien se los enseñe. Somos mayorcitos todos y quien no se ha escondido, tiempo ha tenido.

Y ya las veo venir, ya las veo... No soy del PP. Marx me libre, por favor.

Lo siento, pero hoy me tengo que meter con el lesbianismo internacional. Notaba que faltaba este post desde la primera semana de vida del blog y tengo que saldar esta deuda que tengo conmigo misma.

Si fuera por la bollera media yo, Ana de Lesbos, amante incondincional del género femenino, me haría heterosexual. Por suerte, siempre existe alguna interesante y diferente, que te hace olvidar que la mayoría (que no todas) de las lesbianas son unos seres desagradables y de feminidad difusa.

Esto no es un insulto gratuito, no es un odio injustificado hacia mis semejantes. Por supuesto, todo esto tiene justificaciones y mil argumentos, pero son tan evidentes que me limitaré a resumir mi teoría en diez pasos:

bolleras.jpg1.- Hacer carreras de cubos de basura no es divertido, ni agradable, ni mucho menos higiénico. No prentendas que después de meterte ahí, me lie contigo por muy buena que estés.

2.- No tienes huevos, no te los rasques porque pareces una colonia de ladillas asesinas. Es una actitud no masculina, sino lo siguiente. No se que pretendes con eso, de verdad, pero sea lo que sea, no merece la pena pasar por ese ridículo.

3.- Gritar mucho no hace que te entienda mejor, solo consigues que me aleje para no sufrir una perforación de tímpano. Además, agravar la voz para parecer más... supongo que más macho, tiene consecuencias a corto-medio plazo, en serio.

4.- Los insultos y las palabras malsonantes no son adecuadas a la hora de entrar a ligar. Los "es que me toca toda la raja del coño" o "rehostia puta que buena estás" no me llegan al alma, ni me conquistan, ni me ponen a tono. Más bien me producen el vómito.

5.- ¿Qué haces? Ah! Que estás bailando... Pues mejor apóyate en la barra, mueve un poco la copa y la cabeza y, si pierdes el ritmo, para, observa y continúa.

6.- No le robes la ropa a tu hermano, ni mucho menos a tu padre. ¿Por qué ha dejado de vestirte tu madre?

6.- Las fotos con gafas de sol dentro de casa son realmente ridículas. No te las saques, y si te las sacas NO las cuelgues en el Tuenti y etiquetes a todas tus bolloamigas. Aunque éstas, seguramente, hagan lo mismo...

7.- Llevar el mismo corte de pelo que el resto de bolleritas modernas no es guay. Es mediocre. El flequillo hacia un lado tapando media cara está muy visto, y la cresta está pasada de moda. El pelo con cortes masculinos no te queda bien con esa cara de pan por muy hombre que seas, señorita. ¿Qué hago? ¿Te pongo un espejo delante?

8.- La ropa deportiva queda genial en el gimnasio o en Fama (donde no entrarás por el punto número cinco) pero no en el Escape ni en el Truco. Una cosa es salir en playeras un día y otra llevarte el chándal enterito, con el logo de Nike bien grandote. ¿Quién te crees que eres? ¿Missy Elliot?

9.- Eso no es hip-hop, es reguetón (o como coño se escriba). No intentes convencerme. Además, yo solo escucho música clásica. De marcha, house. ¡Absolutismo musical siempre!

10.- No soy cruel, soy clara. Si eres fea, machona, desagradable, insultante y despreciable, te lo digo. Si te molesta, es problema tuyo. El día que una mujer me responda con un "tienes razón" a una apreciación como éstas, tendrá ganados muchos puntos conmigo. El resto de histéricas, graciosillas, malcriadas, paranoicas y simplonas, se pueden "jincar un tuno".

Y que conste que TODO lo expuesto anteriormente es real y pertenece a momentos reales de mi corta vida lésbica. Real pero no lo único.

Yo no soy precisamente el estandarte de la feminidad, pero una cosa es una cosa, y lo otro, un camión. Nunca mejor dicho.


Ahora, a mis yugulares, representantes pancarteras del bollerismo medio de Chueca.

Me duele la barriga de puro nervio. Y es que, como mi amigo del post anterior, también me da miedo eso de ponerme a trabajar. Llevo 19 años estudiando y creo que no sé hacer muchas más cosas. Y mañana es el gran día, me enfrento a una reunión previa para informarme de los métodos de trabajo de la profesora anterior. Sí, voy a ser profesora de unos pequeños delincuentes de 11 y 12 años. Eso si la dirección del colegio no da con este blog, así que mantengan el secreto.

Siguiendo con las reflexiones del pasado y el futuro, ayer, que con esto de la regla tuve el día tontorrón, me acordé de un momento curioso. En un verano, cuando yo era demasiado joven como para sentir deseos carnales por nadie, me presenté (mejor dicho, me presentaron) a Reina Infantil de San Bartolomé. Era el primer año que se hacía, imaginen el revuelo, todas las chiquitas entusiasmadas, y mi madre que ya entonces tenía contactos con las altas esferas del ayuntamiento, me mandaba a ensayar todas las tardes bajo la dirección de Camejo. El primer día, Camejo nos sentó, a todas las jóvenes aspirantes, a su alrededor y empezó a preguntarnos cosas. Una de esas cosas fue la típica pregunta de: ¿Qué quieren ser de mayor? No recuerdo todas las respuestas, ni siquiera las caras de todas las niñas que estabamos allí, pero me quedé con dos en concreto:

Una de ellas dijo que su sueño era ser modelo y que por eso estaba allí, ahora es una simple ama de casa que ha abortado ni se sabe las veces, una cabecita atormentada por querer crecer antes de lo que le tocaba y encima, tener una madre que le alentaba a ello. Ni modelo, ni siquiera promotora en el Hiperdino. Ama de casa.

Otra de ellas, a la que si le tengo un montón de cariño aunque ella ni lo sepa, respondió que quería ser mecánica (como ven, en ese certamen había de todo). Por suerte las cosas le salieron mejor de lo que ella vaticinaba y ahora estudia Filología Hispánica.

Yo a esa pregunta, con solo 9 añitos, dije que quería ser periodista. Y aún así, aún después de estar haciendo lo que siempre quise, me quejo. No tengo vergüenza. (Fin de la reflexión insulsa de hoy).

periodismo belico.jpg

Y encima hoy tengo la cabeza un poco trastocada. Llegaste, hablamos sin hacernos preguntas estúpidas, nos dimos cuenta de que queríamos más y desapareciste. Bueno, quizás exagero, en realidad solo llevas unos días sin conectarte. Y ya que este blog, al cual accedes todas las mañanas tras abrir la base de datos y visitar la web del Ministerio del Interior, nos hizo coincidir en el ciberespacio, a lo mejor puede servir para que sepas algo más: la curiosidad me mata.

Y mañana a madrugar para mostrar mis ojeras al mundo.