En la vida universitaria se hacen muchas locuras. Unas malas, desagradables e incómodas; otras, en cambio, son divertidas, salen bien y las recuerdas para siempre (o casi siempre, que el alzheimer acecha). La noche de trajes, puros y gintonics es de las segundas.
Tras pegarnos la paliza del curso limpiando a fondo un piso de estudiantes que daba más asco que pena, decidimos irnos de marcha. Nos daba igual el estar en medio de los exámenes de junio, nos daba igual no tener ya un duro. Era uno de esos momentos que tomas una decisión y te aferras a ella a sabiendas de que estás equivocadísima. Buscas argumentos donde no los hay pero acabas justificando esa salida de tono.
Y allí estabamos, vestidos de etiqueta, mis dos compañeros de piso y una servidora. Nuestro plan era infalible. Entrar trajeados a los peores antros de Madrid y ver las reacciones de los presentes. Nos encanta llamar la atención y, de paso, hacer investigaciones psicológicas. Que para algo vivo con un psicólogo...
La noche transcurrió según lo esperado. Unas cervezas en un antro de guiris poblado por ligones con traje de la tercera edad y, tras perdernos durante casi una hora, unos gintonics acompañados por un Cohibas en una discotequilla decadente que intentaba dar el pego de moderna.
Queriamos rematar una noche casi perfecta entre room mates. Y ahí salió mi lado más bollo (que ya había tardado en salir). Propuse acabar en Chueca, que siempre fiel me regala unos momentos irrepetibles. Entramos en la peor discoteca de chicas del mundo, en la que inexplicablemente, siempre acabo. Había poca gente y demasiadas conocidas.
La ginebra me suele producir una borrachera rápida, eficaz y resacosa. Y allí estaba yo, medio borracha, rodeada de nuevas y viejas conocidas, acompañada por las dos personas que más me conocen en Madrid y vestidos los tres de vendedores de seguros (o productores de Cuatro, según se mire). Una de las viejas (conocidas) se me acercó y comentó algo sobre nuestro aspecto, no recuerdo muy bien el qué. Y me fui hacia ella, le coqueteé y se produjo el siguiente diálogo:
Ella: ¿A que estaría genial besarme?
Yo: No lo sé, no lo he probado, pero dime quién quieres que te bese que te la traigo.
Ella: Pero pruébalo tú, mujer.
Yo: Vamos a ver, me estás entrando tú a mí. ¿No te da vergüenza? ¿Qué te hace pensar que una tía como yo se iba a liar con una persona como tú? De verdad, a veces me sorprende lo valiente y temeraria que puede ser la bollera media. En fin... esta noche lo he visto todo.
Y me fui con mis vendedores de seguros dejándola allí, con una cara de poker que daba pena verla. Supongo que sería el alcohol o que mi prepotencia innata me jugó una mala pasada. El caso es que la humillación fue superlativa.
Cerraba la discoteca y tocaban las despedidas. Salimos y ya fuera vino a darme dos besos. Se los dí y rematé la faena diciendo:
"Buenas noches doña Calabazas, intenta dormir esta noche, sé que después del plantón será complicado pero lo tienes que olvidar y, sobre todo, que no te tiente la idea del suicidio. Supéralo."
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Supéralo
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muy bueno el blog señorita de Lesbos. La verdad es que fue una noche llena de historias. La flaca que no paraba de mirar, la que creiamos que era hetero y no, los dos tipos aquellos que piensan que somos productores, el supuesto actor/cantante...pero eso no sera nada comparado con la proxima, que podria convertirse en esa noche multiplicada por 2 cohibas esplendidos y por 1 traje mas que lucir esa noche (espero que ya te hayas pillado un par). Bueno señorita de Lesbos ya me he leido lo que has escrito por aqui y esta guapo, sigue asi xDD.
Hasta mas ver
Besoteeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeees raaaaaaaaaaataaa
PD: Me como la caca
Siempre pensé que las niñas de Lanzarote eran humildes y buenas personas... pero bueno, ya veo el efecto que el alcohol puede producir en una cabecita tan inocente como la de Ana jajaja
... es broma ya sabemos que de inocente no tienes ni un pelillo.
Prometía el texto, pero me aburrí, oye! supéralo tú también.
ZAS! en toda la boca :D
Siento no haber cumplido tus expectativas, quizás no sabes apreciar mi (anti)literatura.
Pero bueno, no están hechas las perlas para la boca del asno.
Pero bueno, supéralo tú también ;)
Sin acritud!
Don Diego, ya tengo el traje preparado y estoy mejorando mi poker para darles una palisillla!
Un saludo feo
Ummmm, creo que me he hecho un lío, a ver si me aclaro; Según tú, salir de marcha en época de exámenes, ponerse a psicoanalizar al personal de las discos cutres, pillarse un ciego de ginebra, coquetearte a alguien con el propósito de humillarla, restregarselo en público y, luego, contarlo todo en un blog.... ¿es eso a lo que llamas (anti)literatura?
En una cosa sí estoy de acuerdo contigo: tu relato es insuperable, al menos por abajo.
Saludos.
Veo que vas pillando la filosofía del blog. Me alegra tener críticos.
Pero te equivocas en una cosa, no me la coqueteé para humillarla, me entró ella a sabiendas de como soy. Y no, no se lo restregué en público, si quisiera hacerlo pondría su foto o nombre por aquí, pero tengo una cosa que a mucha gente le falta: RESPETO.
Por cierto, nunca he dicho que mi relato sea insuperable. Soy excesivamente chula pero guardo mi humildad para cierta cosas.
Un saludo Domingo.