Torremolinos, Torroles o como se llame aquel guetto de látex y lentejuelas.
Torremolinos y olé. Allí reina la pachanga y las maricas de discotecas. No hay bares, hay cuartuchos semisótanos con los suelos pegajosos por el ron cola, el sudor y las eyaculaciones furtivas. Al momento te sientes rodeada de gays pueblerinos con pocos modales y voces estridentes, lesbianas horteras con botas de pelos en primavera (calor me dio de solo verla), viejos erectos cazando pichones y guiris de color casi fucsia de tanto sol malagueño. Cuartos oscuros, condones, barreras protectoras y alcohol. Mucho alcohol.
Tanto alcohol que llegas a comprobar ese dicho patrio que afirma que "no hay mujer fea sino copa de menos". Yo juro que la vi guapa. De cerca, de lejos, con luz y a oscuras. Lo juro por lo que más quiero, lo juro por todos los menceyes y guanartemes del país (como las papas). Mi estado de enajenación tenía que ser memorable, aunque tampoco recuerdo bien cuantas copas cayeron. Yo solo recuerdo que era guapa. Lo vuelvo a jurar.
Dos meses después, hace apenas una semana en el Orgullo LGTB de Madrid, nos volvimos a ver. Ella (llamemosla Isabel, para disimular) venía con la intención de "dejarme seca"(literal). Y yo más contenta que unas chácaras (castañuelas es un godismo y ya van tres paréntesis en tres líneas). Y ahora juro, o más bien confieso, que Isabel era fea. Y de simpática, agradable o inteligente no tenía nada. Sobretodo de inteligente. Y el error de no irme con ella al baño en el suburbio aquel del sur se convirtió en mi mayor acierto del año. ¡Já!. Creo que mi subconsciente en aquel momento envió señales a mi líbido para que no accediera a su invitación sexual. Impregnó en mis nueronas un NO con luces de neón. Y me alegré solo cuando comprobé como era en realidad, porque vuelvo a repetir que juro que la vi guapa.
Debí hacerle caso a Second, que él si que mantiene el sentido de la belleza intacto aunque se beba hasta el agua de los floreros.

Ays, cuántas veces habré dicho esa frase ("Juro que la vi guapa")a "la mañana siguiente". Pero la que más me gusta es: "Juro que no volveré a liarme con una tía sin antes verla a la luz del día". Y es que mi problema no es la bebida, sino la miopía y las luces destellantes.
Por cierto, me ha sorprendido gratamente este blog. Enhorabuena a las cabezas pensantes (?) de Canarias 7!!!!
Efectivamente, todas las buenas cualidades de las personas se acrecentan de manera exponencial con la cantidad de alcohol que se ingiere... Y si la persona no tiene buenas cualidades, aparecen de la nada :)
Felicidades por tu gran decisión de no acompañarla al baño XD
Gracias Lemon, pero si lo de cabeza pensante lo dices por mí... ya te darás cuenta de lo mucho que te equivocas.
Cuidado con esa miopía, a veces nos juega malas pasadas... que duro es esto del ligoteo.
Un abrazo.
El alcohol nos juega malas pasadas, mai friend, hay que saber distinguir la realidad de la ficción.
Pero bueno, frenaste a tiempo, no todo el mundo es capaz de hacerlo (y echarse atrás a su debido momento).
Siempre podrán quedar como hamijas!
PD: Es lo mejor que he leido desde el blog de Delacrus, el Fulgo Verde, pero este no es lugar para hacerle promoción al Troll ese.