Hace unos meses entrevisté a los cuatro mejores grafiteros de Canarias para la revista C7. Los primeros sorprendidos fueron ellos, alucinados por mi llamada e interés por el arte urbano. ¿Estás segura de lo que vas a hacer?, me preguntó uno de ellos. Muchos de nosotros hemos sido arrestados...
El miedo le recorría a uno de estos cuatro maestros del dibujo el cuerpo cuando el fotógrafo le apuntaba con su cámara. Por favor, no me grabes la cara que no quiero que la Policía me reconozca porque se va a dar cuenta de que soy yo el que hice estos dibujos...
Mi intención no era crearle un problema al joven, si no entender su filosofía de vida, su capacidad para trasladar a la pared sus sentimientos por lo que en todo momento se respetó su anonimato. Aún, cuando camino por las calles de esta ciudad (Las Palmas de Gran Canaria) y reconozco alguna de sus firmas me maravillo con los dibujos. Y recuerdo el miedo de los chicos a que los descubrieran... he tenido que correr muchas veces delante de la policía...
Miss. Tic también ha tenido que esconderse de la autoridad parisina, por empapelar las calles de arte urbano. Pero, desde hace muy poco ya puede dejar de esconderse porque se ha convertido en una pintora reconocida. Su hazaña: acaba de fichar por la firma de bolsos Lamarthe y ahora sus pinturas son obras de arte para los que antes la detestaban. Alucinante.
La joven cotiza una pasta por diseñar esos mismos dibujos y plasmarlos en tela en vez de en los muros. SI nos paramos a pensar, sólo ha cambiado el material...

