Hay películas que te proponen un esfuerzo intelectual la mar de reconfortante. Te sientes atrapado por sus juegos dialécticos, disfrutas con sus enunciados teóricos y te animas con facilidad a debatirla desde la racionalidad. Otras películas te llegan por las tripas y te atrapan desde la epidermis. Sientes hacia ellas una reacción física a la que es difícil encasillar dentro de una teoría.
A veces esas películas "intelectuales" pecan de frialdad. A veces esas otras obras "físicas" están más vacías de lo deseado. En mi caso particular no distingo entre una y otra forma de dejarme seducir por una película. En algunos momentos un impacto físico puede ser más que suficiente. Seguro que hay quien piensa que habría que posicionarse, pero que no cuenten conmigo.
Sin embargo, a veces se da la curiosa circunstancia de que una película es capaz de revolverme las entrañas mientras conduce mi intelecto hacia encrucijadas poco concurridas. No es que pase muchas veces, pero cuando eso ocurre siento que se justifica con creces el precio de la entrada. Durante la décima edición del Festival de Cine de Las Palmas de Gran Canaria tuve la suerte de llegar a ese encuentro afortunado. En su sección oficial se dieron cita un buen puñado de películas, pero una de ellas fue especial: la francesa "Un lac" (2008), de Philippe Grandrieux.

Sin identificar plenamente el lugar en que la acción tiene lugar (ni falta que hace), asistimos a la llegada de un misterioso forastero. Viene a turbar la aparente placidez de una familia que vive aislada entre un bosque perennemente cubierto de nieve, un lago amenazador y una niebla casi fantasmagórica. Esa familia la componen una madre ciega, un padre y tres hijos. Las enfermizas relaciones que se intuyen en el seno familiar, el místico vínculo que parece unir a sus miembros con la sobrecogedora naturaleza que les atrapa y protege, la turbadora presencia de ese extraño.....todo eso le confiere a "Un lac" una pátina especial que el jurado del Festival supo apreciar, concediéndole el Premio a la Mejor Fotografía y una Mención Especial del Jurado.
Retomando una especie de regla no escrita Festival de Las Palmas de Gran Canaria, Grandieux será uno de nombres propios de la edición de 2010. Francés de nacimiento, fue en Bélgica donde estudió en el Instituto Nacional Superior de las Artes del Espectáculo y donde sus obras primerizas, de marcado carácter experimental, recibieron cobijo en los museos locales durante buena parte de los 70 y los 80. Después comenzó a colaborar con el Instituto Nacional del Audiovisual de Francia, en busca de nuevas formas y formatos audiovisuales, paseándose sin prejuicios entre la experimentación, el videoarte, el ensayo o las instalaciones. De esa época destaca el premio entregado en 1983 por la Asociación Francesa de Críticos de televisión a una de sus piezas titulada "Pleine lune"
Dirigió un par de capítulos de la película colectiva "La Roue" (1993), donde cada director se centraba en un ciclista profesional determinado. Fue especialmente relevante el dedicado por Grandieux al polémico holandés Gert Jan Theunisse, alias "La Bestia", un estupendo escalador que destacó sobremanera en el Tour de Francia y que estuvo permanentemente cuestionado durante toda su carrera por unas sospechas de dopaje posteriormente confirmadas y ampliadas.
Grandieux nunca ha abandonado el videoarte y las instalaciones, alternando sus trabajos en estos campos con el cine más "tradicional" (si es que en el caso de Grandieux se puede emplear ese adjetivo), sobre todo después de su debut en el largo en 1998 con "Sombre" (1998). Con aquella película alcanzó una Mención Especial del selecto Festival de Locarno, seduciendo a su jurado con su narración fragmentada, sus imágenes convulsas y una extraña trama donde curiosamente tenía especial relevancia un coche que sigue el devenir del Tour de Francia.
Tuvieron que pasar cuatro años para que en 2002 llegase su segundo largometraje, "La vie nouvelle", una historia impactante sobre la trata de blancas en la Europa del Este y que recorre la sordidez de los clubs de alterne al ritmo de las pasiones enfermizas de sus personajes.
Incluso ha tenido tiempo para dirigir un videoclip de Marilyn Manson titulado "Putting Holes in Happiness", single de su álbum de estudio de 2007 "Eat me, drink me". En el video asistimos a la confrontación entre Manson y una especie de bruja que parece burlarse del músico. La presencia insistente de un bosque tranquilo y nublado parece prepararnos para lo que vendría al año siguiente: el estreno en 2008 de "Un lac".
Grandieux estará en Las Palmas de Gran Canaria para presentar una buena parte de su filmografía y seguramente para algo más. Sin duda, una oportunidad única para aproximarnos a un artista singular, atractivo y sugerente.
