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Novedades en la categoría Terrence Malick

El estreno de cada película de Brad Pitt es esperada por una legión de admiradores y admiradoras en cualquier parte del mundo. Da lo mismo que se trate de un producto al servicio de su belleza o trabajos más arriesgados en los que demuestra que es mejor actor de lo que muchos creen. Su más reciente trabajo a las órdenes de Terrence Malick, "El árbol de la vida", se convirtió en el fin de semana de su estreno en un exitazo de taquilla gracias, en buena medida, a la presencia de Pitt.

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Pero todo tiene su reverso, y esa gran recepción en taquilla vino aparejada de un aluvión de reclamaciones por parte de muchos espectadores, incómodos ante una obra más cercana a la poesía que a la narrativa cinematográfica tradicional. Baste como ejemplo lo ocurrido en los cines Full HD de Cornellá, Barcelona. En los seis primeros días de exhibición, de las 9.000 personas que compraron una entrada para esta película, 900 abandonaron la sala y reclamaron la devolución del dinero, quejándose de lo extraña que es, de sus escasos diálogos, de su narración circular, etc. La reacción de los propietarios de estos cines fue la de ofrecer al público la posibilidad de canjear su entrada para esta película si antes de la media hora de proyección decidían abandonar la sala: "Lo hacemos siempre, es política de empresa, pero en esta ocasión hemos decidido entregarle un papel al espectador para recordárselo porque es una película muy compleja".


¿Dónde está el límite? ¿Me devolverían el dinero de mi entrada si me escapo a los 20 minutos de "Resacón en Las Vegas 2"? ¿Valen igual todas las películas? ¿Y si hablamos de música clásica o de arte moderno? Lo cierto es que esto no es tan nuevo. Hace más de medio siglo, en diciembre de 1955, el parisino Teatro Marignan acogía el esperado estreno de "Lola Montes", de Max Ophüls. Aterrados por las proyecciones privadas previas, sus distribuidores informaban a los espectadores que iban a asistir a una proyección que se salía de lo habitual y que estaban a tiempo de recuperar su dinero. Cuentan que la policía tuvo que intervenir en varias proyecciones ante las virulentas protestas de los espectadores.

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Contaba la historia de una gran mujer, amante de muchos hombres importantes, llamada Lola Montes. Nos la muestra en sus horas bajas, convertida en la atracción de un circo de Nueva Orleans, donde un maestro de ceremonias narra su vida al público mientras ella realiza un pequeño número acrobático. Esta película sufrió un sinfín de mutilaciones en su metraje, intentado acercarla al gusto del gran público de la época. De nada sirvieron las encendidas defensas de críticos tan transgresores de aquellos años como el joven François Truffaut. Sucesivas visitas a la mesa de montaje forzaron su narración cronológica, se eliminaron los flashbacks, se suprimieron escenas, se remezcló el sonido, se falseó la diversidad de idiomas en que estaba hablada la película y se redujo el metraje de 115 a 75 minutos. Ophüls terminó por renegar de esta película, algo que es fácilmente entendible.


En 2008 la Cinematheque Française se embarcó en una labor titánica, encaminada a recomponer el metraje original, intentando ajustarse a los cánones estéticos soñados por Ophüls. Esta versión es la que se podrá ver el miércoles 5 de octubre en Ámbito cultural de El Corte Inglés (Mesa y López, 15, 7ª planta) a partir de las 18.30 horas, en V.O.S.E y con entrada gratuita. Tras la proyección tendrá lugar un coloquio ya habitual en este foro cultural.

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