"La mayor parte de la cultura moderna es superficial y falsa, pende de un hilo, y no es algo que se haya de tomar en broma. [...] Expreso mi interés hacia una época venidera apocalíptica en la que 'verdes hierbas silvestres' tomarán el relevo. [...] El período Showa fue triste porque la naturaleza, las montañas y los ríos, todo ello estaba siendo destruido en nombre del progreso económico. Sin embargo no aprendemos nada de lo acontecido en el pasado. [...] No obstante los adultos (piensen lo que puedan pensar y crean en lo que crean) no deberían imponer su visión del mundo en los niños".

Esto comentó el realizador Hayao Miyazaki en las páginas de "The New Yorker," prestigiosa publicación norteamericana que tiene un pedacito de su exclusivo cielo dedicado a este elegante japonés de 70 años. Su cuidada barba blanca modela la siempre delicada sonrisa de quien, sin ninguna duda, es una de las personalidades más destacadas del mundo de la animación. Ilustrador, dibujante y productor, en sus créditos se descubren colaboraciones primerizas en series míticas para muchos de los que esto leen ("Heidi", "Marco"), inicio de una carrera que encuentra su momento más decisivo con la creación de su propio estudio en 1985, "Ghibli", autentico referente en lo que a cine japonés de animación se refiere.
De sus manos han salido obras tan fundamentales como "Nausicaä del Valle del Viento" (1984), "Mi vecino Totoro" (1988), "Porco Rosso" (1992), "La princesa Mononoke" (1997), "El viaje de Chihiro" (2001), "El Castillo ambulante" (2004) o "Ponyo en el acantilado" (2008). Como bien dice la Asociación de cine Vértigo en el texto que acompaña a un ciclo de cine de animación que se desarrolla estos días en el CICCA, "Miyazaki, ha logrado preservar una visión infantil del mundo que va de lo maravilloso a lo terrible, reflejando una infancia sorprendida y atormentada. Sus protagonistas son normalmente chicas, con gran fuerza de voluntad, que van en busca de su propia identidad. Sus películas son tremendamente originales, pero de una manera muy japonesa: diferentes culturas y estilos artísticos coexisten en una mezcla aparentemente anacrónica. Así, por ejemplo, la ciudad donde transcurre Nicky, la aprendiz de bruja es una extraña mezcla de arquitecturas italianas y escandinavas con un toque de San Francisco, con hornos microondas en las casas y coches de los años 30 en las calles. Sin embargo, los personajes y los detalles componen un mundo que es coherente en sí mismo."

Es precisamente esa película, "Nicky, la aprendiz de bruja", la que se proyecta gratuitamente el lunes 13 en el CICCA, a partir de las 19.30 horas y en versión original con subtítulos en español. Esta película del año 1989 está considerada como la primera de las películas de Miyazaki que consigue reconocimiento internacional, sobre todo después de conseguir que Disney la distribuyese en Estados Unidos. Cuenta la historia de Nicky, una joven bruja de 13 años que durante su periodo de entrenamiento se divierte volando en su escoba junto a su sabio gato negro Jiji. Según la tradición, todas las brujas de esa edad deben abandonar su hogar durante un año para saber valerse por sí mismas. Así, Nicky descubrirá lo que significa la responsabilidad, la independencia y la amistad.
El resto de obras de este ciclo son:
20 de junio: "Wallace & Gromit: La maldición de las verduras", de Nick Pard y Steve Box (Reino Unido, 2005, 85´).
27 de junio: "Selección de cortos de Pixar", de Alvy Ray Smith, John Lasseter, et al. (EEUU, 50´).
