El hermano de Basilio Martín Patino fue, ni más ni menos, el secretario del Cardenal Tarancón, y su hermana llegó a ser monja. Pero esto no fue impedimento para que Basilio decidiera encauzar su camino de forma radicalmente opuesta. Estudió Filosofía en Salamanca y, posteriormente, Dirección Cinematográfica en la Escuela Oficial de Cine de Madrid. De vuelta a casa, crea en 1953 el cineclub de la Universidad, y comienza a publicar la revista Cinema Universitario. Dos años más tarde, y gracias a la tremenda complicidad de Ricardo Muñoz Suay, reúne en Salamanca a algunos de los mejores directores del cine español de la época, dentro de las I Conversaciones sobre el Cine Español, conocidas desde entonces como las Conversaciones de Salamanca, sin lugar a dudas, uno de los vértices sobre los que se cimentó el giro hacia la modernidad del cine español.

Celebradas entre el 14 y el 17 de mayo, aquellas Conversaciones intentaron generar una mesa de debate libre, donde abordar de forma reflexiva y crítica la situación del cine español. Entre otros muchos miembros del sector, a la llamada de Martín Patino acudieron Antonio Del Amo, Sáenz De Heredia, Berlanga, José María Pérez Lozano, Antonio Cuevas, Fernán Gómez o Eduardo Ducay. Pero también se les unió un joven director llamado Juan Antonio Bardem que acababa de presentar en Cannes una película titulada "Muerte de un ciclista".

Bardem pertenecía a una estirpe de gran tradición escénica. Hijo de los célebres actores Rafael Bardem y Matilde Muñoz Sampedro, compartió en su niñez la vida errante de los cómicos de la época, aunque sus padres insistieron en que "se hiciera un hombre de provecho", y quizás por eso, llegó a convertirse en Ingeniero Agrónomo. Mientras estudiaba, consiguió pequeños trabajos en el Ministerio de Agricultura con los que completar su formación. Curiosamente, allí recibe el encargo de incorporarse al Departamento de Cine del Ministerio, algo que le hace retomar su vena artística. Cuando en 1947 se crea oficialmente el Instituto de Investigaciones y Experiencias Cinematográficas (IIEC), Bardem ingresa en él dispuesto a dedicarse de lleno al cine. Allí conocerá a otra figura mítica, Luis García Berlanga, con quien colabora en varios cortos antes de escribir y dirigir al alimón su debut en el cine, "Esa pareja feliz" (1951). Ambos repiten colaboración en la escritura con "Bienvenido Mr. Marshall", dirigida por Berlanga, y una de las obras más renombradas de cine patrio.

A partir de ese momento, Bardem acentúa su posicionamiento político, entrando a formar parte del Partido Comunista e intentando colaborar con cualquier movimiento de debate y de crítica que requiriese de sus servicios, aun a costa de perder el lugar que se había ganado dentro de la industria. Por eso a nadie extrañó su presencia en Salamanca, ni tampoco que una de las frases más célebres de aquellas jornadas llevase su firma:
"El cine español actual es políticamente ineficaz, socialmente falso, intelectualmente ínfimo, estéticamente nulo e industrialmente raquítico."

Bardem acudió a Salamanca apenas cuatro días después del estreno en Cannes de "Muerte de un ciclista", con la que, contra todo pronóstico, alcanzó el Premio de la Crítica en el citado Festival. Calificada por la censura franquista como "gravemente peligrosa", no se pudo ver en España hasta que se proyectó en un cine de la Gran Vía madrileña el 9 de septiembre de ese mismo año. La trama de esta película se centra en el personaje de María José, una joven dama de la burguesía madrileña, y su amante Juan, un profesor universitario. En medio de uno de sus encuentros furtivos, atropellan accidentalmente a un ciclista, al que abandonan a su suerte sin querer prestarle la más mínima ayuda. Debió molestar, y mucho, el retrato agrio y despiadado que se hace de quienes en aquel momento se aferraban a sus privilegios. Todo valía a la hora de mantenerse en lo alto de la pirámide, parecen decirnos los protagonistas de esta historia con su forma de actuar. Muchos años después de todo aquello, y a pesar de varios desencuentros personales, Basilio Martín Patino siguió manteniendo una opinión muy positiva sobre la figura de Juan Antonio Bardem:
"Bardem y Berlanga fueron los cabos gastadores que abrieron el desfile. Ellos tuvieron otra manera de hacer cine. El Bardem de los cincuenta, el de "Cómicos" o "Muerte de un ciclista", tenía una manera de iluminar, de encuadrar, de meter la música que lo hacía diferente a todo lo que se hacía. A Bardem lo conocí en su mejor momento. Era una personalidad deslumbrante, nueva, lógicamente avasalladora. Creo que fue una fortuna para mí el haber tenido la oportunidad de tratarle."
"Muerte de un ciclista", título emblemático del cine español, se proyecta el jueves 24 de noviembre en la Casa de Colon, a partir de las 20.30 horas y con entrada gratuita.
