
Desde sus inicios, la carrera cinematográfica de Elvis Aaron Presley vino marcada por lo que otros (su manager, el Coronel Tom Parker, los productores, su casa de discos, RCA Victor) creían conveniente para cultivar su imagen y personalidad, pero también para limar aquellas aristas que lo pudiesen alejar de un posible consumo familiar, domesticando progresivamente su magnetismo animal y encasillándolo en musicales exóticos, plagados de canciones y chicas monas, pero cada vez menos interesantes. Para ello, el veterano productor Hal B. Wallis, quien había sido jefe de producción de la Warner antes de independizarse, recurrió a algunos eficientes directores de la edad dorada del Hollywood clásico, como Norman Taurog (quien sigue siendo el director más joven en ganar un Óscar, en 1931, por "Skippy", además de firmar títulos tan populares en su momento como "Forja de hombres" o "Las aventuras de Tom Sawyer"), Richard Thorpe (cuya filmografía incluye numerosos clásicos del cine de aventuras como "Tarzán en Nueva York", "Ivanhoe" o "El prisionero de Zenda") y el húngaro Mihály Kertész, quien pasaría a la historia del cine como Michael Curtiz.

A comienzos de 1958, Curtiz trota de estudio en estudio, cada vez con menos ofertas de trabajo, después de su intempestiva marcha de la Warner, donde había trabajado ininterrumpidamente durante cuatro décadas, y había firmado clásicos inmortales como "Casablanca", "El capitán Blood" o "Las aventuras de Robín de los bosques". Y Elvis se apresta a incorporarse al ejército norteamericano, después de ser llamado a filas. Wallis, que había trabajado con Curtiz en la Warner y lo admiraba como director, a pesar de algunas desavenencias debido a la proverbial tendencia de Curtiz a retrasar los rodajes con su atención al detalle, le había hecho llegar la novela de Harold Robbins "A Stone for Danny Fisher" ya en 1955, pero habían encontrado dificultades en pergeñar un guión que inluyese aquellos aspectos típicos de la obra de Robbins (violencia, sexo y melodrama) sin incurrir en las iras censoras, además de la falta del intérprete adecuado para su protagonista. Wallis barajó varios nombres durante los años siguientes (Ben Gazzara, John Cassavetes, Marlon Brando, James Dean e, incluso, el admirado por Presley, Tony Curtis, de quién había adoptado el corte y color de pelo) antes de decidirse por Paul Newman, pero éste lo había rechazado por sus similitudes con otro de sus roles recientes, el boxeador Rocky Graziano de "Marcado por el odio". Pero el impacto innegable de Elvis Presley en las taquillas norteamericanas, donde títulos tan decididamente mediocres como "Love Me Tender" o "Loving You" habían hecho recaudaciones millonarias, y el hecho de estar bajo contrato con Wallis, hizo que el protagonista acabase siendo encarnado por el rey del rock.

En las siempre eficaces manos de Curtiz, y arropándolo con un buen plantel de secundarios (Dean Jagger, Carolyn Jones, Walter Matthau, Vic Morrow), el rodaje se acelera para poder concluirlo antes del servicio militar de la estrella. Además, contratan a algunos de los mejores compositores de canciones del momento, como Jerry Leiber y Mike Stoller (autores de éxitos imperecederos como "Hound Dog", "Poison Ivy" o "Stand By Me"), para la banda sonora. El resultado final, rodado en elegante blanco y negro por Russell Harlan (sería el último título en blanco y negro de Elvis, progresivamente embarcado en coloristas vehículos para su lucimiento musical y físico), constituye posiblemente la mejor película de su filmografía y pone de manifiesto que, quizá en otras manos, Presley podría haberse convertido en un intérprete apreciable (como otros cantantes que le precedieron, por ejemplo, Bing Crosby, Frank Sinatra o Dean Martin). Al menos era la película que Elvis prefería de entre las suyas, y Curtiz su director favorito. Lamentablemente, nunca volverían a trabajar juntos.

"El barrio contra mí" se proyecta mañana lunes 21 de marzo, a las 19:30 horas en el CICCA. Como siempre, en versión original subtitulada y con entrada gratuita. Después de la proyección, el habitual coloquio, donde intentaremos ahondar en aspectos de la propia película o de la carrera del Rey del rock.
