los blogs de Canarias7

Novedades en la categoría Marathon man


Cada mañana en el Central Park de Nueva York, Babe Levy, un joven judío, estudiante de historia de la Universidad de Columbia, se entrena para correr la Maratón. Christian Szell, un célebre criminal de guerra nazi, apodado "El ángel blanco" y refugiado en Uruguay, llega a Nueva York para asistir al entierro de su hermano Klaus, fallecido en un accidente de circulación. Estas dos líneas constituyen el eje sobre el que se mueve "Marathon man", de John Schlesinger. Esta película tuvo el curioso honor de ser la primera que mostró escenas rodadas con steady cam. Localizaciones muy reconocibles para cualquiera de nosotros de Paris y Nueva York fueron escogidas con esmero por el equipo comandado por Schlesinger, un todo terreno capaz de rozar la excelencia unas cuantas veces a lo largo de su carrera.



Situémonos en un momento de aquel rodaje. La primera escena del día ilustra el patético estado en que queda el personaje de Babe, interpretado por Dustin Hoffman, tras la severa sesión de limpieza dental a la que es sometido por Szell (Laurence Olivier). El gran actor inglés, impecable como siempre, espera por su compañero de escena para iniciar el baile. El pequeño (de estatura) Dustin llega despeinado, ojeroso, a medio afeitar y con cara de muy, pero que muy cansado.

dustin.jpg


Algún integrante del equipo de rodaje lanza el bulo de que Dustin, gran defensor del "Método", ha estado las dos últimas noches sin dormir para alcanzar el umbral de desgaste físico requerido para esa escena. Olivier, rey de su escepticismo, deja escapar una sonrisa. El inglés nunca creyó en eso del Método. Cuando interpretó al Príncipe de Dinamarca era Olivier. Incluso cuando hacía de Olivier, era Olivier. Nunca fue más actor que en su vida privada.

Cuentan que mientras le alisaban el pelo a Hoffman, el gran actor inglés se le acercó y le dijo a media voz algo que ha quedado para la historia: "Try acting....It´s much easier!". Hoffman le miró con todo el coraje que pudo, aunque no precisamente por lo que a primera vista muchos puedan suponer. No es que a Hoffman le molestase mucho que un actor de más enjundia que él le enmendase la plana (aunque algo de fastidio sí que le provocaba, claro). Lo que ocurría es que Olivier sabía que esas noches en vela de Hoffman no respondían a un austero programa de aproximación física a su personaje, sino a algo más mundano: fueron más bien un par de noches de sexo, droga y, quien sabe, hasta rock´n roll, con las que Hoffman intentaba ahogar las penas de su proceso de separación.

Olivier sabía mucho de esos excesos. Desde la atalaya de sus 69 años bien llevados tenía una buena perspectiva de sus años mozos y de sus múltiples travesuras sexuales. Y sabía que incluso para esos momentos de desfase siempre viene bien cierta dosis de contención prediseñada, un poco de freno de mano en medio de tanta locura. A él no le fue mal con esa receta, y pensó que un tipo con el talento del pequeño gran americano podría aprender la lección.


dustin-hoffman-and-lawrence-olivier-on-the-set-of-john-schlesinger_s-marathon-man-1976[1].JPG


Aunque para la historia ha quedado "Marathon man" como un ejemplo de enfrentamiento no sólo entre dos estilos de interpretación sino entre dos personas, lo cierto es que Hoffman alabó a Olivier siempre que pudo, presumiendo de mantener con el inglés una bonita y duradera amistad.

Schlesinger comentó con sorna que eso del Método siempre le resultó muy curioso. Cuando llegó el momento de rodar con Hoffman los momentos posteriores a uno de sus entrenamientos, había dispuesto al equipo de maquillaje para proceder a embadurnar la cara y las prendas del actor con agua y glicerina para dotar del realismo necesario a la escena. Sin embargo, el actor prefirió correr un par de kilómetros por Central Park para enfrentarse a la cámara con respiración agitada y sudor de verdad. El director no tuvo más remedio que "aceptar" la sugerencia de su estrella, pero a sus más íntimos les comentó aliviado que "menos mal que no tiene en el guión ninguna escena en la que mate a nadie...o en la que tenga un encuentro sexual...."

Quienes acudan el lunes 25 de enero al CICCA (19:30 horas) podrán deleitarse no sólo con estas dos formas tan antagónicas de aproximarse a un personaje sino con una película interesante, sombría y tras la que una visita al dentista va a ser más difícil de planificar que nunca.

marathon-man_l.jpg


Categorías

Otros blogs en C7.es

Los olvidados