En octubre de 1945, durante una fiesta infantil, un niño de 6 años vestido de cowboy salió al escenario muerto de miedo. Cantó una vieja canción country, y dicen las crónicas que no lo hizo del todo mal (alcanzó un quinto puesto) pero que era tal el terror que le provocó la presencia del público, que se juró que esa había sido su primera y última vez. Con el paso del tiempo, aquel niño tímido no se contentó con convertirse en uno de los mayores iconos musicales de nuestros tiempos, sino que llegó a ser Rey. Aquel niño se llamaba Elvis Presley, el Rey del Rock.

Cuando ocho años después recibieron en Sun Records a un jovenzuelo de 23 años que quería grabar un par de temas para su madre, le preguntaron por sus influencias, a modo de ubicarle en el panorama musical del momento: "Yo no sueno como nadie", les espetó. Una frase perfumada de arrogancia, pero llena de sinceridad. Elvis Presley no sonaba como nadie. Un blanco que parecía un negro. Nadie sonaba como él, ni por supuesto se movía como él. Muchas mentes obtusas se escandalizaban cada vez que aceleraba sus caderas. ¡Qué vergüenza! Aquel chico que se meneaba espasmódicamente, con aquel enorme tupé moldeado por la gomina y con aquellas patillas...

En 1956, cuando publica su segundo álbum, cada una de sus apariciones en público venía acompañada de terremotos entre el público. Sus fans se volvían locos cada vez que salía a actuar, los críticos musicales se quedaban sin adjetivos y a las tiendas de discos se les agotaban las existencias. Era una cuestión de tiempo que otra gran industria del entretenimiento, el cine, llamara a sus puertas. Eso ocurrió ese mismo año, cuando le ofrecen un pequeño papel en una película que se iba a titular "The Reno Brothers". Los protagonistas de eran Richard Ebran y Debra Paget, y Elvis se limitaría a asumir su rol y a cantar. Pero el éxito de su carrera musical hizo que algún avispado publicista cambiase el título de la película, sustituyéndolo por el de una de sus canciones.

De esta manera "Love me tender" supuso el debut cinematográfico de Elvis. Llegaría después una extensa lista de títulos no siempre de buena calidad, en los que su figura ya fue prominente. Sólo unos cuantos directores supieron dar con la clave de su personaje, dejando para el recuerdo un par de títulos de buen nivel. La Asociación de cine Vértigo intenta, con este ciclo, ofrecer un par de pinceladas de la carrera cinematográfica de Elvis Presley, comenzando precisamente por su debut, "Love me tender" (1956,) y continuando con dos obras que se beneficiaron del toque de calidad adicional de sus directores y que se rodaron en momentos ciertamente claves de la carrera de Elvis. "King creole", dirigida por Michael Curtiz en 1958, supone para muchos el fin del Gran Elvis, el rockero puro, el rey del tupé, el Elvis salvaje y animal.

Su posterior paso por el servicio militar y las influencias de un cada vez más numeroso equipo de agentes y asesores domesticaron, en cierto modo, a Elvis. Y eso no solo se notaba en sus discos (los cuales, por otra parte, se seguían vendiendo como rosquillas), sino en sus películas. La calidad de las mismas fue cada vez menos relevante, y hoy solamente se pueden recordar con algo de interés cinematográfico un par de títulos de entre los que se puede destacar el que cierra este ciclo, "Estrella de fuego", dirigida en 1960 por uno de los grandes directores del cine americano, Don Siegel. En esta película Elvis retoma la senda del Western, al igual que hizo en su debut cinematográfico. Y al igual que hizo en su primera aparición en un escenario, con 6 años, y vestido de vaquero.
El calendario de proyecciones de este ciclo, el cual tendrá lugar en el CICCA, es el siguiente
14 de marzo: "Ámame tiernamente", de Richard Webb
21 de marzo: "El barrio contra mí", de Michael Curtiz
28 de marzo: "Estrella de fuego", de Don Siegel
