A veces un camino se tuerce para mejor. Los capitostes de la United Artist estaban dándole vueltas a "La pantera rosa", un proyecto con el que rentabilizar a David Niven, en la cresta de la ola gracias al Oscar alcanzado en 1958 por "Mesas separadas". Niven estaba disfrutando de una segunda juventud en lo que a popularidad se refiere, y era ideal para encabezar el cartel de cualquier producción de los grandes estudios. Idearon una comedia sofisticada protagonizada por un glamuroso y elegante ladrón de joyas, el cual, por supuesto, encarnaría Niven. A su lado, la belleza animal de Ava Gardner, con quien acababa de trabajar en la taquillera "55 días en Pekín", y un secundario de lujo y amigo de Niven, el camaleónico Peter Ustinov, quien estaba todavía sacando brillo al Oscar recibido por "Espartaco" (1960), y que daría vida al policía que sigue los pasos del ladrón.

Al mando del proyecto, Blake Edwards, bien arropado tras sus éxitos de taquilla anteriores. Todo parecía estar en su sitio. Sin embargo, la Gardner se puso en plan "estrellita" y mandó un interminable listado de caprichos asociado a su contrato que acabaron con la paciencia del estudio, y Ustinov abandonó el proyecto un par de días antes de iniciarse el rodaje, de forma muy poco delicada. Para el papel femenino se apostó por la no menos bella actriz y modelo francesa Capucine. Pero para sustituir a Ustinov, Edwards tuvo muy poco tiempo. Estaban a viernes y empezaban a rodar el lunes siguiente. Casi sin tiempo a pensárselo mucho, se decidió por un actor británico con fama de difícil, pero bastante efectivo: Peter Sellers.

Sellers y Edwards se convirtieron en una pareja singular durante este rodaje y durante el resto de sus vidas. Ambos tenían un sentido del humor muy peculiar y a la hora de rodar se retaban constantemente a hacer nuevas tomas, improvisaciones, cambios de guión, etc. Niven, acostumbrado a rodajes más envarados, se sintió desde el principio muy lejos de aquella pareja de locos que estiraban una y otra vez cada toma, repitiéndola cada vez de forma totalmente distinta a la anterior. Entre risas y tremendas discusiones, Edwards se fue dando cuenta del enorme potencial que le brindaba Sellers, un actor que sabía cómo impregnar su interpretación con la esencia de algo que Edwards amaba con locura, el humor del cine mudo americano.

Edwards fue dándole cuerda a Sellers poco a poco, permitiéndole que "robara" planos a la estrella principal (Niven) con total descaro, y convirtiendo a su Inspector Clouseau, personaje inicialmente secundario, en el alma de "La pantera rosa" y, posteriormente, en el protagonista de las siete secuelas de esta comedia de altos vuelos. Además, los créditos iniciales de esta película presentaron una fantasía animada obra de DePatie-Freleng Enterprises, y en la que el animador Hawley Pratt creó un personaje inspirado físicamente en el Clouseau de Peter Sellers e inventó a una verdadera pantera rosa como alter ego del irascible y torpe inspector francés. Esos dos personajes alcanzaron tanta popularidad que se les dio su propia serie de televisión, "The Pink Panther Show", en la que la música creada para Mancini para la película se convirtió en una de esas tonadas que forman parte de la banda sonora de nuestras vidas.
"La pantera rosa", se proyecta en el CICCA, el lunes 12 de diciembre a partir de las 19.30 horas y con entrada gratuita (previa retirada de invitación en el propio CICCA), dentro de un ciclo de cine que la Asociación de cine Vértigo le dedica al director Blake Edwards y al músico Henry Mancini.
La última proyección de este ciclo será la siguiente:
19 de diciembre: El guateque, de Blake Edwards (EEUU, 1968. 99')
